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CRUCERO A TUNEZ

 

Día 1 Julio de 2006 , Sábado

 

      Salimos de Badalona, José María, Hortensia, Loan, Aitor y Yo, bueno me olvidaba de Rufino, nuestro grumetillo perruno. A las 5 de la tarde con un garbí de 20 nudos y el cielo prácticamente despejado, aparejamos la mayor a tope y el foque autovirante con unas vueltas en el enrollador, navegamos poniendo rumbo a Menorca con los planes trastocados ya desde el principio. No vamos a detenernos nada más que a darnos el primer baño vacacional y dejar a Loan en Mahón. La previsión meteorológica es la formación de una pequeña borrasca, para los próximos días, en la zona balear lo que nos traería vientos de componente Suroeste de unos veinte nudos, con el consiguiente incomodo para la navegación hacia el sur de Cerdeña. Así que hemos decidido adelantarnos y pasar a la isla italiana antes de la depresión.

     Todavía no tengo claro si tomar la isla de Menorca por el norte o por el sur, por que a unas millas de la costa barcelonesa el bonito viento que tomamos a un descuartelar, está menguando irremediablemente. Para las veintiuna horas solo nos queda una brisa de poco mas de 8 nudos y una hora después hemos de dar motor por que la velocidad ha caído por debajo de los cuatro nudos.

      A pesar de todo ello la navegación es placentera, pronto aparecen bañera una agradable tertulia y como siempre Hortensia en el foco de la polémica no solo por ser la única mujer, un picoteo de marisco sobrante de la paella que no hemos metido para iniciar el crucero ha servido de aperitivo a una cena cuyo plato principal y único ha sido un guisado de muslos de pollo, del cual los tripulantes han hecho merecido aprecio.

      Las guardias para la navegación nocturna, las distribuyo en dos grupos, la primera  formada por Hortensia, Loan y yo mismo, tendrá una duración de cuatro horas de las 23 a las 03 y la segunda Aitor y Jose María de 03 a 06, aunque a partir de esa hora con el sol casi ya en el horizonte cada uno tendrá libertad para acostarse o seguir disfrutando del precioso día previsto, eso sí siempre ha de haber alguien de guardia en cubierta.

      La decisión ya está tomada, Menorca por el norte, menos millas y mejor la incidencia de la brisa.

 

Día 2 Domingo

      Noche fenomenal de navegación, a la luna le faltan un par de días para el cuarto creciente pero alegra su visión en la limpidez del firmamento, el viento nos acompaña lastimosamente suave, por lo que navegamos a motor aunque mantenemos ambas velas izadas, algo portan.

      Media hora antes del cambio de guardia de las 3 de la mañana, la brisa ha subido un poco lo que nos permite parar la máquina y navegar de través a unos aceptables 6 nudos, ahora la navegación es realmente placentera escuchando solo el rumor del agua en el casco y la conversación amena que mantenemos. Bajo esta premisa prolongamos nuestra guardia disfrutando media hora más del momento.

       Pero poco dura la navegación silenciosa, cuando intento caer en los brazos de Morfeo, el arranque de la máquina  me devuelve al estado de los sentidos, aunque pronto vuelvo a sucumbir al sueño.

      A las 7 de la mañana se aprecia en la lejanía la línea del horizonte menorquín, continúa la ausencia de viento aunque en la aproximación a la isla un incipiente terral se hace notar.

      Las intenciones pasan por fondear en una cala, darnos un baño y comer tranquilamente. Elegimos la protegida cala de Pto Colom, se encuentra bastante poblada de embarcaciones, pero no tenemos dificultad en encontrar un buen tenedero, un par de horas de parada para disfrutar de las vacaciones la comida un gazpacho, unos pimientitos de Guernika que ha traído Aitor del caserío y unas judias verdes marca de la casa, fruta de postre.

      A la salida de la cala un viento de Sursuroeste nos permite una bonita navegación a vela en demanda del resguardado puerto de Mahón al que arribamos a las 17 horas, tras 140 millas navegadas. La gasolinera está cerrada por ser domingo por la tarde, un pequeño inconveniente por que no podemos rellenar el tanque, aunque no creo que lo necesitemos. Atracamos en un pantalán para despedir a Loan y permitir a Rufino marcarse un par de meaos.

      A las 18 h soltamos amarras, una vueltecilla por el interior de la bahía para Aitor y Hortensia puedan disfrutar de una vista completa en su primera visita a Mahón, no demorándonos excesivamente.

      Finalmente hemos decidido poner rumbo a La bahía de Oristano en el centro de la costa oeste Sarda.

      Navegamos con un viento de través que afortunadamente no ha remitido en las primeras horas, a 25 millas, con la isla por la popa, pica en el curricar el primer bonito, pero la tripu no ha estado presta para frenar el sedal y casi han salido los 400 m de pita, por lo que con tanto tiempo de brega para sacar el bicho que estimamos supere los 20 kgs, este al final se ha escapado con la frustración correspondiente. Mayor todavía cuando se ha escapado el segundo en la misma popa, lo estábamos a punto de enganchar con el bichero cuando se ha partido el sedal, un atún de aleta amarilla de unos 20 kgs, similar al anterior.

      Cenamos en bañera un poco pesarosos por las proteínas fallidas y lamentándonos de que el bicho morirá irremediablemente con el señuelo clavado en la boca. El menú, sopa juliana y butifarra catalana.

 

Día 3 Lunes

 

      Noche perfecta, continúa el viento, aunque ha rolado a Sursuroeste y ha bajado de intensidad a 10 o 12 nudos, hemos de ceñir pero navegamos en la dirección correcta, no tenemos ninguna prisa para llegar de amanecida.

      Las guardias las organizamos de la siguiente manera: Hortensia la primera de 10 a 12, yo la segunda de 12 a 2, Aitor de 2 a 4 y Jose María de 4 a 6, aunque se ha retrasado todo una hora y con la noche espléndida que hemos tenido yo he dormido en bañera.

      Toda la noche hemos tenido abundante tráfico marítimo, aunque con el alba solo he sido preciso mantener la atención a un trasatlántico de crucero.

      Cambiamos finalmente el plan de navegación poniendo rumbo a Carloforte, navegamos a un descuartelar toda la noche con una brisa que nos lleva por encima de los 5 nudos

      Bingo, con la primeras luces dos atunes abordo, 2,5 y 6 kgs, fuera el aparejo, ya tenemos pescadería para tres días, la moral culinaria vuelve a subir tras la frustración de ayer, visto el tamaño de este y lo que tiraba los que perdimos pesaban muy por encima de los 20 kgs.

      A medida que sube el sol el viento va menguando y rolando al Estesudeste, para las 9 ya no alcanzamos ni tan siquiera los 3 nudos, hemos de dar motor a poco régimen y llegar a Carloforte de día, aunque pasemos unas horas de más navegando.

      Para comer preparo los testículos rebozados de uno de los atunes y un marmitako que hace las delicias de la tripulación.

      En las primeras horas de la tarde el sol calienta de justicia y solo alivia la poca brisa que generamos, el personal sestea y yo me dedico al bricolaje, hay que instalar la bomba de trasiego de gasoil, me da la impresión que el viento no nos va a acompañar y será necesario llenar el tanque.

      Haciendo honor a la buena pesca esta noche preparamos una cena un poco especial en bañera, las hijadas de los dos atunes y el pequeño en rodajas, para postre he preparado un pastel al flan de queso, una buena tertulia hasta el comienzo de la primera guardia, seguimos navegando a motor.

 

Día 4 Martes

 

    Mantenemos el orden de la noche anterior, Hortensia la primera, yo la segunda, por suerte en mi turno a subido y rolado la brisa lo que me permite desenrollar el foque y parar el motor, una auténtica gozada de noche estrellada, como que me excedo en una hora de mi turno por que el placer invita a velar toda la noche.

      Pero como dice el refrán la alegría dura poco en la casa del pobre, tres horas después la brisa desaparece y volvemos a motor.

      A las 7 de la mañana ya se divisa la costa corsa y a las 8 encaramos el paso norte de la isla de San Pietro, donde hay que extremar la precaución debido a una especie de almadraba señalizada con un rosario de boyas y una baliza de marca especial al norte del arte.

      El paso por el estrecho no reviste especiales precauciones si se toma por el centro de San Pietro e isla Piana y poco después también por  el centro con respecto al islote de Dei Rattia, manteniendo luego un rumbo de 160 hasta la enfilación del puerto. Hacemos entrada a las 9h llamando por el canal 15 enseguida nos facilitan un amarre en la vacía Marina  Sifredi, el amarre por día para barcos de 12 a 14m es de 45€, los baños bastante cutres.

      El pueblo de Carloforte es encantadoramente tranquilo, a pesar de tener una apreciable actividad comercial y una comunicación constante con la isla principal a través de ferrys, desde primeras horas de la mañana hasta bien entrada la noche.

      La edificación de la zona urbana es típicamente italiana con edificios sobrios en colores pastel, de lo más variopinto, hemos inspeccionado los aledaños del puerto para controlar diversos comercios que necesitaremos.

      Hoy coincidimos con el partido semifinal del campeonato del mundo de fútbol entre Italia y Alemania, en la plaza están montando una pantalla gigante por lo que será interesante el ambiente.

      Después de cenar nos acercamos a la plaza donde se sigue con pasión los pormenores de partido hasta la explosión final cuando Italia gana el acceso a la final por 2 a 0 con goles en el último minuto de la prórroga. El jolgorio que se ha organizado ha sido fenomenal hasta altas horas de la madrugada.

 

 

 

 

 

Día 5 Miércoles

 

           La actividad en el pueblo de Carloforte, rápidamente ha retomado el pulso normal, la tranquilidad en las calles la misma que en el día de ayer y los ferrys van y vienen con puntual regularidad.

   A medio día se ha producido un brusco cambio del tiempo y se ha levantado un ventarrón por encima de los 25’, no hacemos nada en especial, los muchachos se han ido a dar otro paseo por la isla hasta la hora de cenar.

 

Día 6 jueves.

 

          Me levanto a las 6,30, más o menos la hora habitual de pasear a Rufino, la tripu hoy hace un esfuerzo y para las 8,30 ya están preparándose a desayunar, unas compras de última hora, visita a Internet para ver las previsiones y a las 11h soltamos amarras, el viento sigue entablado de Sureste en torno a los 20 nudos, aparejamos un rizo en la mayor y el foque autovirante, prevemos una buena ceñida con algo más de 30 millas por delante.

   Navegamos al sur entre las islas de San Pietro de cuya capital Carloforte, acabamos de salir y la de San Antioco que llevamos por babor, la mar está bastante encrespada por esos 20 nudos de viento, de momento empujamos con el motor y mayor para situarnos un poco mar abierto, enfilamos el bajo de Mengiabarche, bien señalizado por una torre faro blanca, a su altura desplegamos el foque y detenemos motor. A medida que ganamos sur, el viento va remitiendo un poco y la ola se ha alargado, con lo que la navegación es un poco menos incómoda.

   Primera avería del viaje, se ha roto la relinga de baluma del foque, no es importante pero si bastante molesta, por que el gualdrapeo de la baluma transmite una vibración a todo el barco, a pesar de ello, navegamos rápido, más de 6 nudos en la corredera, uno más en el GPS, siempre ha sido así.

   Ya falta poco para doblar el cabo de Sperone, al sur de la isla de S. Antioco, pero algo no va bien, a parte de las roladas de viento da la impresión de que no acabamos de sobrepasarlo, bordos y más bordos, compruebo el GPS y ¡Horror! Marca un nudo menos que la corredera, eso significa que tenemos una corriente contraria de dos nudos, increíble en el Mediterráneo. Dos nudos e incluso bastante más, es moneda corriente en las navegaciones por Bretaña y en el estrecho de Gibraltar, aunque allí son previsibles, pero encontrármelas aquí se me hace incomprensible, habrá que investigar.

   Doblamos el cabo y nos adentramos en el Golfo di Palmas, una enorme bahía en la que resguardarnos de la ola corta, dejamos la isla de la Vacca por estribor, cuidando por babor la Secca de la Vacca, un peñasco a ras de agua.

   El paisaje costero nos sorprende por lo deshabitado del paraje, no se ve una sola construcción por ningún lado y el terreno yermo me recuerda un poco al Cabo Gata. Comemos sobre la marcha un picoteo a base de embutidos

   Costeamos todo lo pegados a la costa que la prudencia aconseja para seguir evitando la ola corta, pero a medida que avanza la tarde el viento remite poco a poco y la navegación se hace más placentera.

   Al fondo el imponente farallón rocoso de cabo Teulada, a cuya vuelta se encuentra nuestra meta, el puerto deportivo de Porto Nou di Teulada, sorprendente marina, erigida en medio de la nada, seguimos sin divisar una sola construcción y por supuesto los barcos son mínimos, un francés al poco de salir de Carloforte y un catamarán fondeado en el golfo di Palmas.

   Desde Teulada al puerto poco más de tres millas, dejamos por estribor la pequeña Isla Rossa y a la vuelta de un recodo se encuentra el puerto, pero antes de amarrar, nos dirigimos a una cala cercana, fondeamos y nos damos un buen baño, entramos en puerto a la 5,30h, este muchísimo más vacío y con un ambiente que nos resulta como muy familiar. El precio parece estipulado, 45€ en todo Cerdeña.

    Las dos primeras acciones después de arranchar el barco, ha sido repartir las dos tareas principales, una reparar e balumero del foque y la otra seguir limpiando la cubierta de la desafortunada lluvia ácida, caída en el náutico de Badalona y que todavía no acabamos de sacar.

   De lo primero nos ocupamos José María y yo, para ello, desmontamos el foque del stay, lo llevamos a la planchada, donde lo extendemos, localizamos el cabito del balumero un par de metros más abajo del puño de driza, abrimos la cinta, cortando el cosido para sacar la punta del cabito. Por el lado del puño de driza hacemos, lo más alto posible, una incisión en la cinta que abraza el balumero y por ella introducimos una guía de acero  hasta el corte del cosido, unimos y tiramos, una vez sacado por la incisión con un punzón caliente se hacen unos agujeros por donde se introduce el cabito y se amarra,

       Una buena cerveza en el único chiringuito del puerto (ambulante) nos hace boca para ir a cenar a bordo, Ensalada, pimientos de Padrón y lomo con pimientos de piquillo.

 

Día 7 Viernes

 

           Levanto al personal un poco antes de lo que acostumbran, hay que montar el foque que ayer reparamos, desayunamos y para las 9,15h salimos con una brisa del norte, pero a medida que nos acercamos al cabo Spartivento, la parte más meridional de Cerdeña, la brisa se va disipando, remontamos la escarpada costa, plagada de calitas, a mitad de camino de nuestro destino, hacemos una paradita en el paralelo 39º 00’, fondeamos a darnos un baño, pero Hortensia se ha puesto un poco histérica por un par de medusas que ha visto, además ha cambiado el viento, por lo que nos vamos pronto con viento en popa y con intención de izar spi, preparamos la maniobra y poco antes de la izada un brusco cambio de la dirección nos frustra lo que pensaba iba a ser una esplendida navegada de las últimas ocho millas hasta Cagliari, se convierte en una incómoda navegación a motor con viento del morro de casi 30 nudos.

   Entramos en el puerto de Calgary con el ventarrón en aumento, pasamos las marinas que hay en el fondo a la derecha según se entra y nos dirigimos a la que se encuentra junto a la vía Roma, en el centro de la ciudad. Para amarrar de popa con el viento de proa ha sido todo un poema, por que el barco se hace ingobernable, la ayuda de los dos marineros uno con zodiac nos ha facilitado la maniobra, pero al enterarnos del precio hemos salido escopeteados y ahora comprendemos por qué.

   Este náutico es el Yachs Club Calgliary, para barcos de más de 18 metros y claro, el mínimo para esa eslora son 147€ más gastos de agua y luz De todas formas se han portado muy amablemente por que han llamado por telefono a una de las marinas,  para indicarles que íbamos hacia allá.

   Nos han salido a recibir en Zodiac los de la marina San Telmo, aquí amarramos sin dificultad, de popa y viento de popa, (50€ al día).

   Esta es una marina sencilla, como las otras dos que se encuentran a su lado, nos han tratado estupendamente, solo que hasta el centro hay casi un kilómetro de camino más bien feo.

   Cagliari es una ciudad  portuaria e industrial sin mucho encanto, donde hay un par de tiendas náuticas, bastante buenas, una de ellas abre los domingos desde el 15 de Junio hasta el 8 de agosto, está en la ruta del náutico al centro.

   Encontramos un Internet en la vía Roma, cerca del Yach club Cagliari.

 

Día 8 sábado

 

           A primera hora vamos al aeropuerto a por el auto que hemos alquilado, salimos para Alghero, una distancia de algo más de 200kms, llegamos directos hasta el Cabo di Caccia, visitamos la cueva de Neptuno con sus 630 escalones, luego comemos en un restaurante cerca del cabo, muy bien.

    Volvemos a Alghero damos unos paseos y nos encontramos con Pere y Paloma, toda una sorpresa que festejamos con unas cervezas. A las 8 vamos al aeropuerto a llevar a Aitor, puntualmente llega también Iñaki, el marido de Hortensia que ya nos acompañará el resto del viaje. Salimos para Cagliari llegando bien entrada la madrugada.

 

Día 9 Domingo

 

            A las 11 de la mañana soltamos amarras después de haber ido a llevar el coche al aeropuerto y haber comprado una carta del estrecho de Sicilia.

   Justo cuando vamos a partir, nos llama un chico desde otro pantalan, es Darty un conocido tabernario, dice que está esperando un mecánico, tiene algunos problemas con el motor de camino a Grecia.

   Hacemos gasoil en la gasolinera al fondo del puerto comercial y salimos para Sicilia, primero con una brisa favorable de 7 nudos, pero al poco cambia al sureste, justo donde vamos, tenemos la suerte a la contra.

   Navegamos todo el día a motor y al atardecer pescamos dos bonitos de 6 y 7 kgs, con lo que completamos la despensa.

   La noche es esplendida con luna llena casi en su plenitud, la mar en marejadilla, y el viento sigue de proa y más flojo.

 

Día 10 Lunes

 

          Esta noche hemos navegado a motor todo el tiempo, a bajas revoluciones, ha habido bastante tráfico de mercantes y algunos pesqueros, a partir del amanecer la brisa ha rolado a N, estableciéndose en 12 nudos, lo que nos permite desplegar el foque y abrir velas,  superando los 7 nudos.

   A media mañana ya se divisa, en la lejanía, la escarpada isla de Marettimo, a medio día pasamos a su lado, no paramos por que andamos algo retrasados, continuamos a la Isla de Favignana donde recalaremos, en el estrecho que la separa de la isla de Lavanzo, registramos una corriente contraria de  1,5 nudos.

   Entramos en el puerto de nombre también Favignana, hay que tener cuidado con una gran almadraba, situada junto a la bocana, aunque ahora está prácticamente retirada por que ha acabado la campaña, aunque todavía hemos observado un montón de boyas.

   El puerto es pesquero y comercial de ferrys, aunque hay un pequeño náutico indicándonos que cala solo 2m, en la carta señala 2,5, aún así que no entramos, hemos de fondear ancla por proa unos 30m y marcha atrás hasta el muelle exterior del pequeño náutico, donde amarramos, es un lugar bastante incómodo por que, además de entrar la ola generada por el viento, está la generada por la cantidad de ferrys que entran y salen del puerto y que amarran como lo hemos hecho nosotros.

   A pesar de que el meneo es constante la cantidad de cadena largada en el fondeo y el poco fondo de solo 3 m hacen que el barco no se mueva un solo centímetro de donde lo hemos colocado.

   En el mismo puerto hay un bar donde se puede acceder a Internet, poco después de amarrar llega el Potoka patroneado por Gonzalo Terceño, el inseparable amigo de Unai Basurko, con su novia Oihane y los padres de esta, Javi e Idoia Apraiz, hermana del desaparecido Josu Apraiz.

   Con ellos nos tomamos unas cervezas muy animadamente. El pueblo de Favignana es de lo más encantador pero el turismo todo lo invade y con razón entran y salen tantos ferrys, cantidad de gentes deambulan por sus cuidadas calles, repletas de restaurantes donde casi toda la gastronomía gira en torno al atún. Después de cenar salimos a tomar una copa y nos anima la velada una chiquita, que se llama Sabrina, que ha estudiado español y que nos pone al corriente de algunas peculiaridades de la isla.

 

Día 11 martes

 

           Es una delicia pasear antes de las 7 de la mañana por las vacías calles de este pueblecito marinero, se aprecia con deleite el genuino aroma de unas gentes volcadas en la mar. La base de la industria pesquera del pueblo es la cruenta pesca del Atun rojo. Desde inmemoriales siglos atrás, tradicionalmente se ha utilizado el sistema de almadraba, muy típico en todo el Mediterráneo. Nos han dicho que esta almadraba tiene su origen en tiempos de los romanos, ¿será verdad?.

   El pueblo pronto entra en ebullición, antes de las 8 las gentes ya pululan por las calles y la mayoría de comercios ya están abiertos. Compro pan y algo de marisco para preparar una suculenta paella, en compañía de nuestros amigos.

   La noche ha sido un poco movida, no excesivamente, además no ha atracado nadie a nuestro lado, los fines de semana suele haber bastantes agobios por la utilización de las anclas, ya que al haber varios barcos suelen montar los fondeos, por eso pienso en lo fundamental de orincar el ancla, con el cabo justo para que la boya quede en la vertical del ancla. Para este tipo de atraques es también fundamental llevar una pasarela de desembarco, facilita mucho las cosas

   Salimos de puerto a las 11 de la mañana, nos dirigimos al otro lado de la isla, a las calas situadas al sur. El Potoka ya hace un rato que ha partido, el viento no cambia, se mantiene inexorablemente del N, con menos intensidad. También nos han hablado del Favirolo, un viento que gira en torno a la isla, pero este no ha hecho acto de presencia, el norte sigue mandando. Izamos velas y ponemos rumbo Este, doblamos punta Cala Rosa dirigiéndonos al sur cerca de costa, donde está el faro de punta Marsala, y tres millas más al W el monte donde se erige el castillo del siglo XII, se encuentra la cala, junto al islote de Preveto, la cambiante brisa nos hace enfrascarnos en una disputa de viradas para acercarnos a vela. Fondeamos cerca del Potoka, en un limpio arenal con fondos de 5 a 6 m y preparo una paella, para los 8, pasamos unas horas estupendas en compañía de esta familia, por la tarde mientras Iñaki y Horten desembarcan con el dingui para dar un paseo, Jose María y yo nos dedicamos a reparar la tapa de la nevera, que se había desarmado.

   Con las primeras sombras de la noche un refrescante baño, antes de preparar la cena a base de verduras a la plancha con unos huevos de las gallinas de Aitor, que los reservábamos para una ocasión como esta.

 

Día 12 Miercoles

    

         Una pena no habernos podido dar un baño matutino en la quietud y transparencia de la cala, esta, ha sido invadida por una legión de medusas y da un poco de aprensión entrar en contacto con alguna, de los 5 veleros que hemos pasado la noche uno ya ha partido y nosotros lo hacemos temprano también.

   Ponemos rumbo SSE, aunque izamos la mayor, la brisa del norte, mínima a las 8 de la mañana, no da para navegar, así que motor a bajas revoluciones y proa a la ciudad de Marsala. El mar liso como una piscina envuelto en una ligera bruma, presenta una atmósfera evocadoramente irreal, solo las figuras de algunas barquitas de pescadores, sitúan la línea donde el cielo se funde con el agua.

   Navegamos las poco más de 12 millas a buena marcha, porque a medida que nos acercamos a la costa de la gran isla siciliana, la corriente, esta vez favorable nos lleva en volandas.

   Entramos en el protegido puerto comercial y pesquero de Marsala, a la derecha, junto al espigón de la luminaria verde, se encuentra un cumplido club náutico. Nos acercamos para comprobar la entrada, donde la sonda ronda  poco más de 3 metros en alguna zona, damos la vuelta y nos alejamos ante la atónita mirada del marinero que esperaba nuestro atraque, sin saber que solo nos hemos acercado a inspeccionar.

   Continuamos la derrota de cabotaje no lejos de costa, punta Biscione, cabo Feto, a partir de este momento la intensidad del viento ha aumentado lo suficiente como para detener el motor, ahora si disfrutamos. Dudamos de izar spi, porque el viento lo llevamos en popa cerrada y con la tripulación tan reducida sería necesario trasluchar en algún momento, decidimos que como vamos de crucero y a buena marcha no vamos a liarnos con maniobras comprometidas.

   Cabo Granitola marca el último cambio de rumbo para acceder a nuestro destino el cabo San Marco, distante unas 20 millas, a cuyo resguardo se haya el puerto de Sciacca, en este tramo el viento ya se ha puesto en unos más que sabrosos 20 nudos, mantenemos la popa aunque hemos abierto el rumbo para recibir el viento por la aleta de estribor y hacer trabajar el foque, de esta manera los dígitos en el GPS rondan los 8 nudos, casualmente la corredera ha dejado, incomprensiblemente, de funcionar, habrá que revisarla cuando lleguemos.

   Como la mar permite manejar la cocina, preparo un buen marmitako para comer, pero antes, un picoteo un poco pasado del pretendido tentempié, nos ha quitado el apetito, así que el marmitako queda para cenar.

   En las proximidades ya de Cabo San Marco enfilamos la entrada de lo que debe ser un gran puerto pesquero, por que lo hacemos a la vez de grandes pesqueros arrastreros. Tras 7 horas de navegación y 53,5 millas recorridas, entramos en el puerto de Sciacca, como habíamos supuesto acoge una importante flota de arrastreros - depredadores a los que miramos con ingrato recelo.

   En el lado de babor junto al espigón de la luz roja se encuentran dos clubs náuticos, el más grande pertenece a la Liga Naval Italiana y presenta un pantalán de acogida en mejores condiciones que el otro, allá vamos, popa al viento y al amarre, como debe de ser, nos ayuda el marinero de turno y en pocos minutos dejamos al Bahía sujeto junto a un Ovni francés de la misma eslora.

   Los trámites portuarios son los habitualmente sencillos, con la peculiaridad de que el amarre del primer día que se entra en este náutico, es gratis, nos identificamos como amigos de Gonzalo Terceño, socio de la Liga Naval y del que guardan un grato recuerdo.

   Sciacca es una ciudad de la que estimamos ha conocido tiempos mejores, por el deterioro en que se encuentran barrios y edificios públicos. Su potencial económico se basa en la pesca y la alfarería profusamente decorada. El paseo por la parte vieja nos lleva a una zona de bares donde hacemos un alto a tomar unas cervezas y comer una pizza en ambiente típicamente siciliano, desde donde regresamos al barco, satisfechos y contentos.

 

Día 13 Jueves     

     

El día siguiente lo pasamos sin excesiva actividad, no más que otro paseo por la ciudad, que tampoco tiene mucho que ver y unas compras para completar la despensa.

      Salimos a las 17h con el viento por la aleta, con la intensidad que todos los días acompaña en las horas centrales del día. Al ritmo que cae el sol en el horizonte, el viento parece seguirlo y salvo momentos en que la brisa refresca y navegamos a vela, es el motor lo que nos hace avanzar en dirección a Malta.

 

Día 14 viernes

 

Noche cerrada y todavía no ha salido la luna que ha comenzado a menguar, ni una brizna de brisa, hemos de tomar el primer rizo para que la baluma no se destroce en el back, viento aparente totalmente de proa.

      A las 10,30 aparece la luna y con ella nuevamente brisa suficiente para volver a desplegar velas, un par de horas, se hace necesaria la máxima atención al intenso tráfico marítimo que  navega por la zona, toda la noche igual, luces por todas partes, viento que sube despliega velas, viento que se esfuma, motor, recoge velas y toma rizo, atención constante visualmente y en el radar, solo ha habido que maniobrar a un pesquero, que ha llevado un rumbo errático un tanto desconcertante y a un mercante para no andar demasiado ajustados, dos nos han maniobrado claramente ellos. Por estas aguas no se la pueden jugar navegando a ciegas, como en otros lugares hacen.

      A media mañana divisamos a unas 8 millas la norteña isla de Gozo, desde unas 12 el radar ya la detectaba, pero la neblina nos impedía verla. A las 13h vemos el núcleo urbano de la Valletta, feísimo desde el mar, un conglomerado de edificios sin ningún sentido estético.

     No tenemos muy claro en cual de los dos puertos naturales buscar atraque, nos decidimos por el principal, protegido por un dique sin conexión a tierra.

      Doblamos el espigón y la vista de las cercanas colosales defensas militares son impresionantes, siglos de historia escritos en piedra. Ya en la carta náutica este puerto natural, lleno de recovecos, se antoja impresionante, algo así como Mahón, pero Valletta supera al magnífico puerto menorquín en las colosales murallas defensivas y las altas paredes rocosas propician una mejor protección a los vientos.

      En la segunda de las lenguas de mar a babor según entramos vemos un náutico, allá nos dirigimos, lo recorremos y no vemos ningún pantalan de acogida, así que amarramos provisionalmente en la cabecera de uno de ellos para informarnos de los trámites, al poco rato llegan dos marineros en zodiak y nos asignan un amarre.

      En capitanía nos facilitan la documentación a rellenar que solo se compone de tres hojas una de ella repetida, en principio dicen que hemos de ir a aduanas en nuestro dingui pero finalmente ellos se ocupan de tramitar los papeles, no teniendo que hacer nosotros nada, así de fácil.

      Para movernos en Valletta hay tres medios, el mas barato el bus urbano, desde el náutico de Gran Harbour Marine a 200m hay parada de los nº 1,2,4 y 6 que nos llevan hasta el centro de la parte vieja, el costo es de 0,2 libras maltesas, (1 Lm = 2,5€). El otro es un taxi náutico desde el mismo náutico al otro lado de la bahía 5 Lm y por último el taxi terrestre nos han cobrado 8 Lm aunque se puede rebajar a 6.

      Para sacar dinero maltés hay un banco a unos 500m con cajero automático.

      Tomamos el bus terrestre que nos deja en la entrada al núcleo antiguo de la Valletta, una ciudad encerrada por la muralla pero sin una auténtica definición de estilo arquitectónico, hemos llegado en plena celebración de las fiestas del Carmen que aquí debe de ser la más importante por la ornamentación de las calles y el ambiente festivo que se aprecia, nos llama la atención el festejo de fuegos artificiales que constantemente se tiran,  especialmente son ruidosos lo que a Rufino le pone histérico y desde la mañana hasta altas horas de la noche.

      Otra de las características de los malteses es su alta religiosidad, por cualquier lugar se ven vírgenes (especialmente replicas de la de Lourdes) santos y demás parafernalia, multitud de iglesias y centros religiosos. Paseamos por la zona de murallas, inmensos bastiones que en otros tiempos estaban erizados de cañones.

      A última hora de la tarde Hortensia e Iñaki han quedado con su hijo Martin, que está pasando sus vacaciones en este país, estamos un rato los cinco, pero Jose María y yo preferimos dejarles a su aire y quedamos en vernos en el barco.

 

 

 

 

Día 15 Sábado

 

        Día tranquilo sin mucha actividad, Horten e Iñaki han quedado de nuevo con su hijo, vendrán a comer, nosotros dos nos dedicamos por la mañana a buscar un Internet y hacer unas compritas.

       Por la tarde mientras la familia ha salido a dar otra vuelta, nosotros nos dedicamos  mantenimiento en el Bahía, sellamos los pozos de la fregadera y cambiamos el backstay, yéndonos después a un pub cercano que tiene Internet y tomarnos una cervecita.

 

Día 16 Domingo

 

      Preparamos la marcha, recogemos todo, baldeamos el barco, pagamos la marina (47,5 Lm, los dos días, luego nos damos cuenta de que nos han cobrado de más). Para hacer gasoil hemos de ir a la dársena del otro lado de La Valletta, la gasolinera es un barco fondeado al que te abarloas por cualquiera de los costados, un buen servicio donde admiten Visa.

      Salimos hacia las islas del norte cerca de costa, esta es feísima, construcciones sin la más mínima estética y diseminadas por doquier, el urbanismo en este país campa a sus anchas, según navegamos no paran de sobrepasarnos motoras a toda máquina, si bien se ven algunos veleros, pero la impresión que me habían dado los jóvenes malteses de macarrillas de barrio, en la mar cobra más fuerza esta opinión.

      Pasamos de largo las dos grandes calas del norte de la isla, San Pablo y Mellieha por que el urbanismo desenfrenado no invita a un fondeo placentero, doblamos punta Ta’L-Ahrax, la mas norteña de la gran isla de Malta, navegamos hacia la cercana costa sur de la isla de comino, que se encuentra entre Malta y la norteña Gozo. Pasamos entre una piscifactoría y la isla, doblamos a estribor la punta de Ras L-Irqieqabuliciosos  jóvenes, optamos por buscar otro lugar, los fondos son profundos, en torno a los 12m cerca de la costa rocosa, nos decidimos por una pequeña cala en el islote de Cominotto, libre de domingueros, aunque no podemos sustraernos al ruido y oleaje de las motoras que pasan a toda leche por las inmediaciones. El sitio es estupendo, fondo de 9 m en roca viva, agua cristalina y una temperatura excelente, buscamos fondeo en una gran cala, pero como hay mucho barco y un gran catamarán de

      Aquí comemos y sesteamos, un baño antes de levar el ancla, cosa que hacemos a las 17h rumbo Lampedusa.

      Viento nulo, mar como una piscina, motor a medio régimen y “Relámpago” conectado, velocidad de crucero a consumo reducido 6 nudos, es increíble navegar como si estuviésemos fondeados en una cala, ni un solo movimiento extraño en el barco, largamos el aparejo por popa y a sestear.

 

Día 17 Lunes

 

      Noche tranquilísima, no hemos visto ningún mercante, algún pesquero aislado en la distancia y absolutamente ninguna incidencia que reseñar, salvo que durante la amanecida con la isla de Lampedusa a la vista, la patina de agua se encuentra en  ese estado que llamamos aceitoso, ni una sola ondulación, en nuestros mares cantábricos, esto es sinónimo de una próxima perturbación, pero el Medi es otra cosa y las previsiones son totalmente halagüeñas.

      A las 7 de la mañana arribamos a la isla, como la tripu está dormida  entro en cala Francese, la primera de la parte sur de la isla, fondeo y ya estoy dándome un baño cuando se levantan los muchachos, un bañito comunal en la pequeña cala que tiene fondos de arena y posidonia de  4 m, agua transparente y cálida.

      En una hora levantamos el ancla y una milla más adelante entramos en el puerto de Lampedusa, no existe náutico, por lo que amarramos a muelle y fondeo por proa.

      Pasamos la mañana en el pueblo, contrariamente a lo que habíamos supuesto, es una isla que vive del turismo italiano, muchos centros de buceo, lanchas de alquiler y en la calle principal cantidad de restaurantes y bares con mesas en la calle. Buen supermercado donde abastecerse aunque un poco caro y en el puerto gasolinera que hay que abastecerse en garrafas por que no hay calado.

     A medio día soltamos amarras y vamos a fondear a una cala cercana, baños y comida, alucinante estar solos, no hay barcos, solo las lanchas de alquiler que apenas se quedan unos minutos, maravilloso, esto supongo que es uno de los últimos reductos del crucerista. Un toque de atención de la policía náutica por que estamos fondeados a menos de 100m de la costa, nos movemos un poco y listo ancla a fondo

     A las 17h nos vamos rumbo a Túnez costeando la parte sur de la isla, varias calas y el islote de Conigli protegido por unas boyas para evitar el fondeo, lugar estandarte en las guías de la isla.

     La sensación que me queda, de este paso rápido por Lampedusa, es el grato recuerdo de un lugar todavía virgen, libre de los agobios a que están sometidas otras islas más occidentales. Me hago la firme promesa de que he de volver a navegar y conocer la isla, con más tiempo

     Seguimos sin viento y la mar lisa, el rumbo a Sousse pasa a menos de una milla de la pequeña isla de Lampiano, la tercera de las islas Pelágicas, junto a la de Linosa, que no llegamos a ver al quedar bastante alejada por estribor, cuando llegábamos.

     Con las primeras sombras de la noche, tímidamente la brisa comienza a establecerse del norte, hasta situarse entre los 10 y 12 nudos, tomándolo a un descuartelar, una gozada de navegación con la mar apenas rizada, el Bahía avanza por encima de los 7 nudos. La noche estrellada que es una maravilla, para hoy he propuesto una variante en las guardias ya que voy a pasar toda la noche en cubierta previendo que las maniobras sean frecuentes, dormiré como si fuera en solitario.

 

Día 18 Martes

            

       En la primera hora de la madrugada ha subido e viento a casi 15 nudos, tomamos un rizo para hacer una navegación mas tranquila, tampoco nos interesa llegar antes de tiempo a El Kantaoui, aunque poco después ha bajado a los 12 otra vez, mantenemos el rizo por que con la mar llana seguimos muy cerca de los 7’ en el GPS.

      Especial atención hay que prestar hoy a los pesqueros, en la zona que navegamos la plataforma continental africana, se sitúa a menos de 100m y se nota en la actividad pesquera, nos alegramos de que el viento toda la noche se ha mantenido estable de dirección e intensidad, el rumbo que hacemos es dejar el islote de Kuriate por babor a 5 millas, y pasar cerca de una cardinal norte, situada en esa zona que delimita unos bajos de 16m, para desde allí arrumbar a El Kantaoui, pero como la velocidad es más alta de lo previsto, hacemos un rumbo un poco mase recorrido. al norte para alargar unas millas

      El faro de Kuriate lo vemos desde bastante lejos, pero al llegar a la zona la boya cardinal Norte no aparece por ningún lado, no está. Variamos el rumbo al Way-point de Kantaoui, abriendo velas y la navegación se situa otra vez por encima de los 7 nudos

     Con las primeras luces del alba la ciudad de Monastir se dibuja en el horizonte, un nuevo día de sol radiante y cálido, poco a poco va apareciendo la línea blanca del urbanismo de Sousse y toda la costa de hoteles y centros turísticos. Cambio la bandera de cortesía italiana por la tunecina y poco antes de las 9 h arriamos velas ente la marina deportiva de El Kantaoui, centro turístico a modo de la Marbella española, aunque sin tantos petrodólares.

     Amarramos en primera instancia junto a la gasolinera pero enseguida nos asignan un atraque definitivo desde donde hacemos las formalidades burocráticas, primero a la policía con los pasaportes para hacer el visado, un poco lentos pero muy amables, luego esperamos en el barco a que llegue el vista de aduanas, al que le tengo que rellenar un listado de todos los aparatos electrónicos de a bordo, tampoco ha sido quisquilloso, incluso ha sido remiso a subir abordo, ni las consabidas botellas de vino que habitualmente suelen pedir han sido necesarias, le acompaño a la oficina para que nos compulse el documento, pasamos ya por la capitanía pero nos remiten al día que marchemos. De Rufino ni caso, no me han pedido sus papeles, así que va de infiltrado en Túnez.

     Total poco más de dos horas de trámites y mucha amabilidad, así da gusto, ahora lo primero que nos ocupa es conseguir butano para la cocina que andamos un poco escasos, pero nos remiten a Sousse, cambiamos dinero en un banco del puerto (1€= 1,65 dinares) y tomamos un taxi hasta la ciudad a unos 10kms (5 dinares) hay que regatear por todo.

     Después de patear bastante empezamos a dudar si vamos a conseguir butano, solo encontramos botellas naranjas y de las azules nada. 

 

Día 19 Miercoles

 

Mañana que dedicamos a mantenimiento del barco, especialmente limpieza y buscamos un Internet cerca de la marina, en la oficina de información del puerto nos han indicado la dirección.  Por la tarde volvemos Jose María y yo a Sousse a buscar una carnicería, cosa que en las proximidades de la marina no hay, hoy voy a preparar un couscous de los buenos, una vez encontrado lo que necesito, (nos ha costado), hacemos unas compras de regalos, José María se lo pasa en grande con los regateos, cuando rozamos el límite de lo que el vendedor está por ceder.

     A última hora quedamos con Hortensia e Iñaki a tomar una cervecita en la terraza que lo hicimos ayer, desde donde volvemos al puerto.

     Preparo el famoso plato árabe del que queda encantada la tripulación, la clave, comento, han sido las especias frescas que he comprado.

 

Día 20 Jueves

 

     Hacemos los trámites de salida de puerto, pago del atraque, poco más de 60 dinares los dos días. La salida del rincón en que nos encontramos amarrados, una tela de araña de cabos de amarre, sin apenas espacio para maniobrar marcha atrás, en una esquina del puerto, acabo enganchando la orza, primero por babor, me zafo y luego engancho la del barco de estribor, menos mal que no hay apenas viento por que la cosa se hubiera complicado mucho, luego nos damos cuenta que la de babor la colocaron después de entrar nosotros y nos había cruzado la popa cerrándonos el paso, el marinero ha acudido rápido a largarla y por fin salimos airosos sin ponernos nerviosos.   Vamos a la gasolinera donde cargamos el tanque con el gasoil a mitad de precio que en España, cerca de la gasolinera está la oficina de la guardia nacional a la que hay que dar parte de la salida.

        Abandonamos el puerto en dirección a la marina de Yasmine de Hammamet, distante 32 millas. Iniciamos la travesía sin apenas viento a motor, aunque poco a poco va subiendo y rolando al Este hasta que a mitad de trayecto por el golfo de Hammamet tenemos viento suficiente de través para detener el motor.

       A las 2,30h de la tarde entramos en Marina Yasmine, solicitamos permiso en capitanía para amarrar en el pantalan de cortesía dos horas para comer y cual es mi sorpresa cuando me quieren cobrar la tarifa completa de 35 dinares, insisto que solo va a ser un momento para comer, pero inflexiblemente exige el pago de la cuota completa. Airadamente les mando a paseo al no estar dispuestos a pasar por semejante abuso, nos disponemos a marcharnos, justo cuando llega la policía me piden el documento de ingreso, se lo presento dejando constancia de mi enfado por el abuso de la capitanía, ellos que en todo momento han sido muy amables, se disculpan diciendo que ellos no tienen nada que ver en los asuntos portuarios, nos despedimos y soltamos amarras, yéndonos a fondear junto a la muralla del viejo pueblecito de Hammamet, distante unas 5 millas, a sotavento del viento y mar que se ha levantado del norte y donde se encuentran fondeados los galeones de cartón-piedra con que sacan a pasear turistas y algunas motoras que como es habitual en estos casos van y vienen a toda leche, a escasos metros de donde nos encontramos.

      Unos baños comida y salimos rumbo a Sidi Boud Said, distante 100 millas bordeando toda la península de Cabo Bon y que en línea recta solo hay 30 millas. El viento de NNW de 15 nudos con ola corta bastante incómoda, navegamos paralelos a la costa a un par de millas de esta, normalmente nunca sobrepaso las 2000 r.p.m del motor, pero en este caso para remontar la ola con soltura y evitar los frecuentes pantocazos he de someterlo las 2200 y conseguir una velocidad por encima de los 6 nudos. Esperamos por horas el role que nos permita portar las velas, este no se produce en horas y somos nosotros los que variamos el rumbo en bordos para evitar la creciente ola de proa, toda la tarde y las primeras horas de la noche, tenemos la navegación más incómoda en lo que llevamos de crucero, siempre también bajo la incertidumbre de enganchar uno de los innumerables palangres que jalonan la costa.

      

 

 

 

Día 21 Viernes

 

        Son las tres de la mañana cuando doblamos el deseado cabo de Bon, se ha hecho interminablemente incómodo superarlo, por que el viento apenas ha remitido un par de nudos, aunque ahora ya navegamos a vela por el paso entre la isla de Zambra y el islote Zambretta, habíamos dudado de tomar este atajo, no por ser complicado, sino por los temidos aparejos de pesca, pero una vez más la suerte ha estado de nuestro lado y no ha habido ningún problema.

      Una vez en e interior del golfo de Túnez la navegación ha cambiado radical, incluso el viento y la mar han descendido, navegamos por la aleta con un aparente de 6 nudos y una velocidad de GPS de otro tanto, volvemos al placer, aunque la atención constante a los numerosos pesqueros no ha descendido un ápice.

      Con el alba ha desaparecido la brisa y hemos de recorrer las últimas millas con la ayuda mecánica. Entramos en Sidi Boud Said a las 9 h, tras 138 millas leídas en el GPS, 38 más de las que inicialmente habíamos trazado como derrota.

      La entrada, de la que conocía su complicación, por un banco de arena junto a la punta del espigón de baliza verde ha sido sencilla, recientemente lo han dragado y ya no presenta ningún problema con fondos de unos 5 mts. Amarramos en el muelle de espera, a babor junto a la entrada y rápidamente los marineros nos asignan un amarre, aunque han tenido que pensarlo, debido a la saturación causada por la llegada de un rally-regata de al menos 30 barcos procedentes de Toulón.

      El propio capitán del puerto ha venido a recibirnos, nos facilita amablemente el papel de entrada y paso por la aduana para presentar el documento acreditativo de que tenemos hecha la entrada oficial, se quedan con el documento hasta nuestra partida.

      José María de prepara enseguida para ir a aeropuerto a recibir a su chica que viene a pasar unos días, nosotros tres, a medio día visitamos el turístico  pueblecito de Sidi Boud Said, inmersos en la marea de turistas europeos.

       Después de comer, contratamos los servicios de un taxi, para marcarnos un recorrido turístico a las ruinas de Cartago, tres horas de provechosa cultura que disfrutamos con ganas, en las que visitamos las termas de Antonio Pio, las villas romanas, donde mosaicos originales aún se deshacen bajo las pisadas de la miríada turística que los admiramos; el museo arqueológico; anfiteatro y el viejo puerto cartaginés. Quizás ha sido este entre todos los vestigios ruinosos que hemos visitado, donde nuestra imaginación, por afinidad náutica, ha echado a volar, los diferentes embarcaderos, la actividad de marinos y pertrechos la demarcación entre la zona comercial y militar.

       Con las primeras sombras de la noche, preparamos la cena a bordo para los tres, unas berenjenas rellenas y disfrutando de la posterior sobremesa con la compañía del vecino de barco, un francés jubilado que lleva 10 meses viviendo aquí.

 

Día 22 Sábado

 

      Hoy la cosa va un poco por libre, José María sigue desaparecido, Iñaki y Hortensia se han ido a visitar Túnez capital, yo me tomo el día para ir al vecino pueblo de La Marsaa, hacer unas compras en el mercado y encontrar un Internet Point, hasta medio día no regreso con los deberes hechos, me preparo la comida y me dedico a realizar algunas labores menores pendientes, sin agobios.

       Un poco antes de lo previsto llegan Horten e Iñaki bastante agobiados por el calor en su visita a la capital, un horno, según me cuentan y no han podido ponerse en contacto con José María por que durante casi todo el día se ha caído la red de telefonía tunecina, como yo mismo he comprobado.

        Finalmente consigo comunicar y quedamos todos en un café de Sidi Bou Said, un paseito después, buscamos un restaurante en el que cenamos muy a gusto los cinco con la chica que no conocíamos, de nombre Miuca.

 

Día 23 Domingo

 

        Despachamos los trámites para la partida, pago de la marina (83 dinares), paso por la policía a recoger la documentación de entrada, felizmente hemos conseguido butano en la tienda del puerto, recargando la bombona, pero ya no andaremos agobiados en la cocina.

       Poco después de las 10 llegan José María y Miuca, soltamos amarras con idea de pasar por la gasolinera, pero hay cola así que nos vamos, no tenemos problemas para llegar a BIzerta (craso error).

       El día claro como todos, sin viento y mar lisa, hacemos rumbo a punta Farina distante 18 millas, creemos será un buen punto para fondear bañarnos y comer, sin desviarnos apenas de la derrota a Bizerta.

       Acertado lugar, por la amplitud del fondeadero perfectamente protegido del viento norte que ha subido hasta los 17 nudos y fondo de arena de 4 metros, pasamos un par de horas en las cálidas aguas y sin apenas reposo tras la comida levantamos el ancla para recorrer el resto de las 40 millas a Bizerta, pero ahora con la brisa térmica de proa, ciñendo a lo pobre, como se ha acuñado el término, cada vez que hemos de poner proa al viento impulsados por el motor.

       Poco después de las 19 horas alcanzamos el puerto de Bizerta, en primer lugar nos dirigimos a un pequeño puerto anterior al comercial, pero apenas observamos 3 o 4 palos por encima de la escollera y por nuestro estribor un velero y una motora encaran la entrada del puerto comercial, deducimos que el puerto deportivo ha de estar dentro, allí nos dirigimos y efectivamente vemos el bosquecillo de mástiles a la derecha del canal del gran puerto comercial.

     Desde lejos ya nos indican el lugar de atraque, cosa que hacemos en un santiamén, las formalidades de entrada, rapidísimas, la policía ya nos espera a pie de pantalan, solo ha sido necesario presentar el documento de entrada y en capitanía una fotocopia de ese documento, suficiente.

 

Día 24 Lunes

 

     Nuevo día de asueto, visita a la ciudad y el mercado, se nota que los turistas no paran por estos lugares, se ve una ciudad cutre y sucia, sin ningún encanto, salvo el tipismo de la vida habitual en los pueblos del magreb, la desidia de sus gentes como nota característica.

     Conseguir unas cervezas ha sido misión casi de contrabando, después de visitar dos supermercados nos han indicado un lugar en un piso como si la mercancía fuese clandestina, donde en una habitación de no más de 6 metros cuadrados, incluso con separador de colas, se accede a una ventanilla que a través de la cual se solicita las bebidas alcohólicas. Los tunecinos ávidos del gusto por Baco, pasan por tal lugar como a escondidas, tapando la mercancía adquirida para no ser vistos por sus conciudadanos, toda una experiencia.

      El mercado al más puro estilo magrebí, olores desagradables y suciedad por doquier.

      De vuelta al barco nos sentimos como en un paraíso, incluso los aseos de pago del náutico están asquerosos. Al anochecer salimos a cenar a la zona del puerto pesquero, donde muchos chiringuitos ofrecen sus opciones al turismo autoctono. Cenamos aceptáblemente platos tipicamente tunecinos y acabamos la velada tomando el té e Iñaki fumando una shisa antes de volver al Bahía.

 

Día 25 Martes

   

Mañana tenemos intención de regresar hasta Valencia, haciendo escala en Ibiza, algo más de 400 mllas. Hoy hacemos los preparativos de comida agua y estibas, el combustible lo venden en la misma marina pero hemos trasladarlo en garrafas, pues el muelle está medio derruido y unos alambrones hacen imposible el atraque con seguridad.

Nuevo disgusto, al ver el gasoil que entra en la garrafa, solo compro 40 litros, porque es una mezcla negruzca de gasoil con aceites usados, bastante contrariado, veremos como nos apañamos,  ya que solo llevamos unos 100l de combustble limpio y la previsión para los próximos días es de ausencia de viento.

 

Día 26, 27 y 28 

 

Salimos a media mañana, con una brisa de SW que nos permite navegar a vela hasta últimas horas de la tarde cuando ya no damos 4 nudos. Las islas Galite ya las vemos en el horizonte y el faro en lel slote Galitón nos sirve de guia para pasar por entre las dos islas, dejando la Galite por estribor.

Nada más qe la oscuridad se ha hecho total, un grillo comienza u cántico con toda naturalidad. La sorpresa es mayuscula, todos nos ponemos a bscarlo, pero a cualquier ruidito por nuestra parte se calla como un muerto, más de una hora intentando localizarlo y nada, al final decdimos que no molesta demasiado, y de paso atenúa el ruido del motor.

Navegamos a motor a bajas revoluciones para ahorrar el máximo de combustible, nada más pasar la islas encontramos un gran tráfico de mercantes, aunque no tenemos grandes problemas  para ir sorteandolos.

Por la noche solo hemos de controlar el trágico, el piloto lleva el rumbo perféctamente y la mar está como una piscina, nos relevamos en las guardias sin un orden fijo, las noches son espléndidas.

Al día siguiente he echado unos 20 litros del brevaje que nos han vendido para que se mezcle al máximo con el limpio, porque como no salga alguna brsa, no llegamos a las islas.

En la segunda noche nuestro grillo vuelve a amenizarnos la velada, pero ya se está haciendo un poco pesado y con mucho tacto vamos aislando los lugares donde pudera esconderse, hasta que ¡bingo! Descubrimos su guarida entre los mordedores del piano, como somos muy cuidadosos con los anmalitos lo metemos en un frasco con lechga paraq que haga la travesía sin ser un polizón.

La tarde  de la tercera noche una brisa del Noreste nos alegra la navegación, rápidamente preparamos la maniobra de spi y en poco tiempo navegamos alegremente por encima de los 6 nudos.

Con las primeras sombras de la noche, las alegrías se esfuman como se ha ido el vento pero ahí quedan las 40 millas que hemos recorrido con el consiguiente ahorro de combustible. Aún así nos hemos desviado un poco al norte porque Mallorca está mas cerca y la posibilidad de repostar

 

Día 29 Sábado

 

Aún de noche, ya de madrugada divisamos el faro de punta Salinas, contrlamos el combustible para no tener que echar la pócima que aún llevamos y que hay que deshacerse de ella.

A media mañana entramos en el puerto de Palma y hemos de esperar casi un par de horas a que acaben de repostar dos grandes motoronas.

Continuamos viaje sin más detenciones para arribar a Valencia a primeras horas del domingo, sin más contratiempos

 

                                                                   Valencia 30 de Julio de 2006     



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