CRUCERO A CERDEÑA

 

Día 12 de Julio de 2003 Sábado

          Por la mañana llega MªEugenia y Ramón, con el coche de Richar vamos hacer las compras de comida, marchando poco después Merche y Richar para Bilbao.

   Con Roberto, que continúa de crucero, pasamos el día estibando y preparando todo para marchar al día siguiente. Salimos a dormir fondeados fuera del puerto animados por la serena noche, buscando la tranquilidad que una noche de sábado es imposible conseguir en el bullicioso puerto de Aiguadolç.

 

Día 13 Domingo

          A las 7 de la mañana con día espléndido salimos rumbo E, mar llana y una ligera brisa del norte insuficiente para solo navegar a vela. A medida que avanza el día la ventolina va rolando al E y después al SE con F3, lo que nos permite navegar el velamen unas 12h, nos hemos cruzado con un par de veleros que hacen la ruta de las Baleares a Francia. Al atardecer pesca de un buen atún de 10kgs,  tras la pérdida de otros dos, con lo que la despensa ya la tenemos cumplida.

   La mar sigue en muy buenas condiciones, aunque con la puesta de sol el viento ha caído y se hace necesario el empuje del motor.

 

Día 14 Lunes

          La navegación nocturna es tranquila, nos turnamos Roberto, Ramón y Yo cada dos horas de guardia, el nuevo día es calcado al anterior, sí bien el viento se ha puesto del E de menor intensidad, hoy únicamente el avistamiento de dos cargueros rompen la monotonía de la navegación.

   A última hora de la tarde en vista que el viento se mantiene decidimos variar el rumbo al SE, hacia Alghero y así poder navegar a vela, sin el incómodo ruido del motor.

 

Día 15 Martes

          Nuevamente noche tranquila, con el mismo ritmo de guardias, ha caído el viento y continúa el buen tiempo, toda la noche a motor. Con la amanecida estamos a la vista de la costa sarda y el cabo de Caccia en la proa, donde nos dirigimos. Nada más doblar la impresionante mole del cabo, se abre la bahía de Portoconte, cerca de lo que parece un veraniego hotel, en una resguardada cala, fondeamos para darnos un baño y desayunar, son las 8 de la mañana.

   Unas horas después levamos el ancla para dirigirnos al puerto de Alghero, amarramos junto a la antigua muralla en la zona de transeúntes. Con un paseo por la turística y antigua ciudad catalana, constatamos la bien merecida fama de puerto de recalada para los llegados del W, siendo incluso el amarre mas barato que en la costa mediterránea española, unos 30€.

 

Día 16 Miércoles

          Después de hacer la compra en el bien abastecido mercado público, salimos hacia el norte doblando el cabo de Caccia, tenemos un buen viento del S de F3-4 que nos hace progresar rápidamente, hacemos pruebas de navegación con el spi asimétrico, del cual ya sabemos algo más, aunque sin sacarle el rendimiento óptimo.

   Como la mar es buena, a pesar de la marejadilla, decido entrar en el golfo de Asinara a través del paso de Fornelli, entre la isla de Asinara y Cerdeña, las sondas son de escasamente 3 metros sobre fondo de arena y un ancho de 100 metros, existen dos buenas enfilaciones, ya que es necesario cambiar de rumbo a mitad del paso. No presenta dificultades poseyendo a bordo una carta  precisa, con lo cual nos hemos ahorrado una navegación sin muchos alicientes de unas 25 millas.

   Pasamos sin ningún problema y nos dirigimos a Instintino un par de millas al S del paso. En este lugar se está construyendo un protegido puerto deportivo, un poco alejado del pueblo y que de momento no tiene ningún tipo de servicio pero tampoco nos han cobrado nada, así que nos parece estupendo. Un paseo hasta el coqueto pueblecito turístico, en las que dos profundas lenguas de mar, uno a cada lado del pueblo, ya tiene un abarrotado club náutico.

 

Día 17 Jueves 

         De mañana salimos rumbo al añorado estrecho de Bonifacio, por suerte el viento es  de NW  de F3 por lo que navegamos espléndidamente a vela y aumenta a F4 a medida que nos acercamos a las bocas, decidimos recalar en la misma entrada del estrecho, a sotavento del cabo Di Testa en la bahía de S. Reparata, un bonito sitio de aguas transparentes y con espacio más que suficiente para la media docena de veleros que nos encontramos, el viento sigue soplando con intensidad de F4, desembarcamos en el dinghi y pasamos una noche tranquila en el fondeadero.

 

Día 18 Viernes

         Después de un buen desayuno, con el viento en F3 salimos costeando para entrar 5 millas más adelante en Longosardo, pequeño pueblo del que salen ferrys para Bonifacio. Previo permiso de las autoridades portuarias atracamos en el muelle comercial para hacer compras de comida, en 1 hora abandonamos el puerto para seguir costeando por punta Marmorata y entrar en la profunda bahía de Pozzo para echar un vistazo al fondeadero.

   Sin parar volvemos a salir para continuar visitando Porto Liscia y seguido Porto Puddu donde fondeamos a pasar la noche, estos dos enclaves son un paraíso para los deportes de vela ligera, ambos están plagados de winsurfers ya que un constante viento y la superficie ausente de olas, invita a largas planeadas por las recoletas bahías.

 

Día 19 Sábado

          Continuamos el crucero de reconocimiento de la costa Esmeralda, como las distancias no son largas, decidimos que para recalar en la capital vamos a bordear la isla de Maddalena y Caprera dejándolas por estribor, con un recorrido de unas 20 millas, a babor queda la escarpada isla de Spargi.

   Al norte de Maddalena entramos a reconocer una hermosa bahía rodeada abruptas rocas graníticas, mas adelante, entre las dos islas hay un ancho espacio que poco a poco se va reduciendo hasta quedar un paso con un puente, el de la Monetta que une las dos islas, solo apto para pequeñas embarcaciones a motor, en la parte mas norteña de Caprera doblamos el cabo de Galera.

   En todo este trayecto nos sentimos acosados por un enjambre de lanchas motoras de todo tipo, desde grandes yates a minúsculas Zodiacs  que van y vienen de un lado para otro.

   De cuando en cuando observamos algunas caletas pero se encuentran repletas de embarcaciones, en su mayoría motoras, ahora caemos en la cuenta que estamos a sábado y en la hora punta, cuando todo el mundo por estas latitudes, se ha echado a la mar.

   El viento que nos ha acompañado al principio, a sotavento de las islas, se ha esfumado para volver a aparecer al sur de Caprera, nada mas doblar el pequeño islote de Isla Rossa. Disfrutamos navegando por este marco incomparable, al amparo del sinnúmero de islas, isletas y pequeños islotes. Gozo a la caña del Bahía, remontando el viento dando bordos y compitiendo de soslayo con veleros que hacen nuestro mismo rumbo, para finalmente entrar en el puerto de Maddalena.

   Con presteza los marineros nos dan amarre al pie mismo de las concurridas calles. Aquí pasaremos dos días, a pesar de que el buen servicio se cobra más, 50 € por noche, pero intuimos que merece la pena.

 

Día 20 Domingo

          Como era de esperar, la afluencia de visitantes en fin de semana se han sumado en gran medida a los vacacionales, con lo que la maraña de gente es importante pero no agobiante, en cualquier negocio de hostelería no tenemos ningún problema para degustar una fresca cerveza a la sombra del tórrido sol mediterráneo.

   A media mañana decidimos dejar el amarre para refrescarnos en las transparentes aguas de alguna cala cercana, en principio, elegimos cala Francese distante solo 3 millas del puerto, al aproximarnos, ya las rápidas motoras nos han tomado la delantera, ocupando casi al completo la reducida caleta en su parte más protegida del viento, que invariablemente sopla del W con F3, la costa por todo el archipiélago de Maddalena es muy extensa y si no es en un lugar será en otro donde larguemos el ancla, elegimos la costa E de Spargi, un bonito lugar a no mas de 2 millas, con el agua cristalina como la de un manantial, el problema es el intenso tráfico de motoras y barcos turísticos que genera el lugar, habiendo de pagar el peaje de la incomodidad.

   A media tarde regreso a puerto con la brisa, siempre navegando a vela, paseo por la ciudad y las no menos sempiternas compras.

 

Día 21 lunes

          Abandonamos el puerto por “la puerta de atrás” esto es por el paso entre Maddalena y la isla de San Stefano, según la carta escasos tres metros de calado y aquí no hay arena, está bien señalizado pero a pesar de ello hacemos avante a no más de 3 nudos, viendo el fondo como si fuera el de un acuario.

   Media milla adelante en aguas más profundas, dejamos por estribor las boyas que delimitan una base naval, donde vemos con aprensión, un transporte de tropas norteamericano, bien protegido por defensas flotantes, dejamos a estribor reglamentariamente las marcas, no vaya a ser que nos tomen por...

   Nuevamente rumbo sur a bordear la isla de Caprera nuevamente, dejándola ahora por babor y arrumbar al Passo  delle Bisce, el viento ha dado un giro de 180º y lo tenemos de proa, hacemos bordos para superar el paso aunque con el tráfico tan intenso esto parece la gran vía a hora punta, una vez doblado el Cabo di Ferro, rumbo sur nuevamente para entrar en Porto Cervo, la Meca de los mega-yates.

   El lugar hace honor a la fama que tiene, grandes barcos amarrados en los pantalanes próximos a la boca de este recoleto puerto natural. Buscamos un hueco en el abigarrado fondeadero de la zona libre, con precaución, pues nos han advertido de un par de arrecifes próximos a la superficie, finalmente echamos el ancla en un buen lugar, muy cerca de un par de pantalanes dispuestos para acoger los dinghis de los grandes yates.

   Hemos preguntado los precios de amarre para un 40’, por pura curiosidad, y lo que no imaginábamos, 130€, a la altura del status que quieren imponer, un paseo por la zona comercial nos confirma aún más, el alto standing que aquí se respira, comercios de las más altas firmas de moda, solo aptas para cresos navegantes.

 

Día 22 martes

         Como este lugar no es el adecuado a nuestro status, abandonamos el puerto, con la convicción de que todavía existen rincones en los que a la mayoría de los mortales se nos prohibe la entrada, no físicamente, pero con la socorrida artimaña de la inaccesibilidad económica, se convierte en el freno natural que todo el mundo conoce.

   Continuamos hacia el S dejando por estribor el espacio protegido de los islotes Nibani, evitamos el paso interior Della Galere por que es más estrecho que el de Bisce y el tráfico sigue siendo muy intenso.

   Navegamos rumbo S cerca de la costa, hasta Cala Volpe, cuando doblamos la punta de Capriccioli, a 5 millas de Porto Cervo, no damos crédito a lo que vemos, la cala tiene poco menos de una milla de ancho, por otra de profundidad y en ella fondeados contamos no menos de dos docenas de mega-yates, entramos a reconocer el lugar y fondeamos a darnos un baño y comer, el paraje no es precisamente idílico, por el incomodo ir y venir de dinghis a toda velocidad, amen de otras embarcaciones menores.

   Continuamos más al S con intención de localizar una cala poco bulliciosa  y protegida del viento, que sigue soplando del E con F3.

   Exploramos el golfo de Cugnana y elegimos una caleta junto a Porto Rotondo, en este lugar nos sorprende encontrar un maxi-velero español de ultramodernas líneas.

   Al regreso del crucero, de vuelta a Bilbao me entero de un maxi recién construido en aluminio por un astillero tarraconense, su nombre el SYL, rápidamente reconozco su esbelta silueta de titanio, siendo su primer crucero largo, como el del Bahía.

   Este punto en el que nos encontramos, decidimos a la vista de las fechas, sea el punto más lejano del crucero, mañana comenzaremos el retorno.

 

Día 23 miércoles

          Esta noche ha vuelto a rolar el viento al NW, salimos dirección norte, un  descuartelar nos permite avanzar rápido con brisa de F2-3, por babor vemos la espectacular cala Volpe, con algunas menos unidades y la que Roberto apoda cala Ricachone, por estribor el pequeño archipiélago de la isla Soffi, el nuevo role del viento no obliga a dar bordos por lo que nos mantenemos a vela hasta   que este cae por debajo de F2.

   Nuevamente bordeamos la isla de Caprera, ahora por babor y arrumbamos al grupo de islas formado por la Budelli, Santa María y Razzoli, elegimos un fondeadero a sotavento de Razzoli la más norteña, donde preparar la comida.

   El paraje es de una belleza desolada, solo roca granítica por doquier, incluso el fondo donde ha caído el ancla a 7 metros, desde la superficie se ve nítida encima de una laja, pero como solo vamos a parar un par de horas y no hay viento, la dejamos como está, la nitidez de las aguas en esta bahía es extraordinaria, debido quizás a la ausencia total de vida en sus fondos, ni algas, ni peces, ni materia orgánica en suspensión.

   Poco hemos durado en el lugar, una lancha con cuidadores del parque, nos hacen saber que todo el archipiélago de la Maddalena es parque nacional con diferentes grados de protección y la bahía que ocupamos es de la máxima, por lo que hemos de pagar 30€ por fondear, de ninguna manera estamos dispuestos a desembolsar semejante robo, por dos horas, así que levantamos el fondeo y salimos hacia Bonifacio.

   Con la mar lisa y el piloto automático comemos en marcha, como si estuviésemos fondeados, las corsas islas Lavezzi van quedando por estribor a un par de millas, estamos atravesando las bocas de Bonifacio de SE a NW en un día totalmente anómalo, el anemómetro marca un viento real, de tres nudos.

   Bordeamos el cabo Pertusato, la punta más sureña le la isla de Córcega, aquí el panorama geológico ha cambiado radical, de las formaciones graníticas características de la isla italiana, pasamos en poco más de 6 millas, a una morfología netamente de sedimentos calcáreos y areniscas, con sinfín de formaciones esculpidas por el viento omnipresente, en milenios de erosión.

   En las últimas dos millas para la arribada, divisamos el característico contorno, de la fortificada villa de Bonifacio, colgando sobre el acantilado, alzada sobre una singular lengua de roca, como desgajada de tierra firme, lo que a su vez ha originado un profundo puerto natural, digno de ser uno de los bastiones mejor defendidos en la antigüedad.

   Ahora los nautas del siglo XXI arribamos al puerto como si tal cosa, ya no son necesarias las secretísimas señales de identificación como barco amigo, eso sí, la dificultad estriba en lograr amarre dentro del estrecho y atiborrado puerto deportivo, todos deseamos la comodidad del pantalán y el agrado de saltar a tierra tranquilamente.

   Tras unos intentos de búsqueda, tenemos la fortuna de observar los preparativos para la marcha de un velero, esperamos como lobo a su presa, acechando que nadie ose disputar tan preciado tesoro.

   Rápidamente, una vez finalizada la rutinaria tarea de amarinar el barco, saltamos al asedio de visitar las callejas de la abigarrada población, repletas con las más variopintas tiendas para turistas.

 

Día 24 jueves

          Hemos decidido permanecer dos días, el lugar bien se lo merece, aunque no seamos partidarios de la masificación, además el precio del puerto nos sorprende por su baratura 18€, ni en el más cutre de los puertos españoles.

 

Día 25 viernes  

          El crucero de placer por las islas del este, toca a su fin, como la meteorología es favorable, decidimos hacernos a la mar con las primeras sombras de la noche, para arribar a Mahón de mañana, últimos aprovisionamientos y a las 22h soltamos amarras.

   Acostumbrados nuestros ojos a la luminosidad del puerto, nos internamos en la negrura de la noche como en boca de lobo. Fuera de reguardo, nos espera una incómoda marejada del W, si bien el viento viene del WSW, justo donde vamos y se mantiene en F3, lleva dos días soplando, lo que ha producido este movido oleaje. No tenemos más remedio que echar mano del motor, si no queremos enfrascarnos en una farragosa singladura de bordos, hasta dejar atrás la influencia de las Bocas de Bonifacio, cincuenta millas más al w.

 

Día 26 Sábado

          A medida que nos alejamos la mar y el viento van cediendo. Con los albores del nuevo día, tras la vuelta a las guardias de rigor, tenemos por babor el cabo Scorno, la abrupta punta norte de la isla de Asinara, que una vez dejado atrás la próxima tierra en divisar será Menorca.

   Variamos el rumbo un poco más al SW, pero la brisa apenas modifica su trayectoria, continuamos a motor. El día pasa monótono, bajo los rayos del Sol justiciero, por cortos periodos el viento rola más al S, lo que nos permite a ratos parar la máquina y ahorrar unos litros de combustible del tanque principal, para intentar evitar el trasiego de bidones, la noche sin luna nos presenta una vez más el espectáculo universal en miríadas de estrellas.

 

Día 27 Domingo    

           Aunque sigue la suave brisa, ahora por más tiempo establecida del sur, ha sido inevitable rellenar combustible. La isla menorquina la sentimos cada vez más próxima, el GPS va descontando invariablemente las millas que faltan para la arribada.

   Un acontecimiento, que no me es nuevo, viene a romper la uniformidad de la mañana, una paloma exhausta viene a posarse en el Bahía, allí dormida a pie de mástil nos acompañará las últimas tres horas, hasta el mismo puerto de Mahón.

Con las proximidades de la isla, los vientos térmicos nos regalan una bonita navegación a vela, a la vista ya  le la uniforme orografía isleña.

   Amarramos nuevamente en nuestra artificial y conocido pantalán-isla Clementina, ahora más abarrotada de barcos que cuando llegamos en nuestro anterior crucero, hace poco mas de 15 días, permaneceremos aquí solamente un día para afrontar otra navegación de altura.

 

Día 28 Lunes      

          Nuestra próxima derrota se encamina hacia el sur peninsular. Avituallamiento matinal, la meteorología nos anuncia una próxima tramontana de F7 para última hora de la tarde, en principio ideal para nuestro propósito de navegar hacia el SW, calculamos la salida para arribar a Cartagena por la mañana, sin demorarnos demasiado para tener ganado más sur cuando arrecie el viento, ponemos la hora de partida a medio día.

   Para aprovechar los últimos baños de las vacaciones, propongo ir a fondear a la cala Binibeca y de allí hacer la salida, dicho y hecho, abandonamos Mahón con una brisa del norte, al llegar a la cala buscamos el muerto que localizamos la vez anterior, pero ya ha sido recuperado y ocupado, así que largamos el ancla en uno de espacios de arena que se aprecian desde la superficie .

   Tal como habíamos previsto abandonamos la isla a medio día con la brisa sin aumentar todavía, para abandonarnos al alejarnos de la costa, de momento no hay trazas de la anunciada tramontana, el cielo sigue limpio, como desde hace semanas.

   Con la espectacular puesta de sol tras las montañas de Mallorca, comienza subiendo muy poco a poco el viento, preparamos el velamen para evitarnos sorpresas nocturnas, tomamos un rizo a la mayor y atangonamos el foque a orejas de burro. Para evitar rodeos trazamos el rumbo a través del Freu de Cabrera.

   Con la noche ya cerrada tenemos por estribor Porto Colom, navegamos a buen ritmo con el viento que se mantiene en F4 casi en popa cerrada, las luces de otros barcos de confunden con las poblaciones costeras. El faro de Punta Salinas  aparece cuando estamos ya en sus proximidades casi a la media noche.

Día 29 martes

          A partir de internarnos en el Freu, prestamos más atención si cabe a las luces y boyas de delimitación del parque de Cabrera, nos ayudamos con el radar para localizar la marca Este que sigue sin aparecer, ni luz amarilla parpadeante, ni eco en la pantalla, el GPS nos indica que debe de estar muy próxima, pero no aparece, llegamos a la conclusión que ha desaparecido del lugar, todas las demás señales están muy claras, tanto a la vista como en el radar.

   Seguimos ganando Sur a buena velocidad, con el viento ya establecido en F4, y la mar, de marejadilla aumentando a marejada.

Toda la noche hemos mantenido un promedio cercano a los 8 nudos de velocidad, aunque rayando ya el día la intensidad del viento ha descendido un poco.

   Ya tenemos, a media mañana, Formentera a la vista, la meseta de la Mola se destaca en el horizonte, algo neblinoso, modificamos unos grados el rumbo, para mantenernos alejados de la presumible interferencia eólica originada por la isla.

   Se mantiene la marejada a pesar de que el viento, nudo a nudo con el paso de las horas, va decreciendo, el sol una vez más está próximo a desaparecer en el horizonte.

 

Día 30 miércoles

         La noche ha sido un poco movida a causa del intenso tráfico marítimo de la zona, ha sido necesario corregir un par de veces el rumbo para evitar complicaciones de proximidades, a pesar de continuar navegando a vela. Con la amanecida ya puede distinguirse la costa peninsular murciana, poco a poco, la Manga del Mar Menor y Cabo Palos se hacen visibles.

   Las postreras millas para arribar a Cartagena, navegamos paralelos a la escarpada costa de la comarca minera de La Unión.

   La dársena cartagenera brinda un refugio natural bien aprovechado desde tiempos inmemoriales, pedimos amarre por VHF y solícitos nos facilitan un pantalán en el moderno Club Náutico.

   Cambio de tripulante, marcha Ramón y embarca Iñaki.

Por nuestra parte Mª Eugenia y Yo, tomamos billetes para desembarcarnos en Almería, de regreso al norte, por vía férrea.

 

Día 31 jueves

          La próxima etapa nos llevará hasta el parque natural de cabo Gata, son unas 80 millas. Salimos a medio día, con una buena brisa que se mantiene del NE, haciéndonos  progresar con facilidad, como todo viento de levante con el atardecer va apagándose, pero nos mantenemos a vela hasta que la corredera marca unos escasos dos nudos.

   Con las primeras sombras de la noche, el faro de la Mesa de Roldan se hace bien visible, es nuestra referencia para la recalada en el pequeño puerto de San José. A él llegamos sobre las 3 de la mañana, fondeamos en el antepuerto a la espera del nuevo día.

 

Día 1 de Agosto, viernes

          A pesar de la ausencia brisa y la mar como un plato, al fondeadero llegaba una pequeña ola de fondo que ha sido bastante incómoda para conciliar el sueño.

Entramos en el reducido puerto de San José para buscar un amarre, harto difícil en esta época del año, pero la suerte una vez más nos ha acompañado al abandonar un barco el mejor amarre del puerto, media hora de espera y estamos listos abarloados a un pequeño muelle.

El sol de justicia que azota los parajes yermos del Parque Natural de Cabo Gata, nos obliga a buscar rápidamente cobijo a la sombra de una terraza y contratar una excursión de buceo para la tarde y así mitigar un poco la canícula vespertina.

 

Día 2 Sábado

         Nuevamente de mañana, soltamos amarras para la que va a ser la última etapa de lo que llamamos el crucero a Cerdeña.

   Navegamos a vela, muy cerca de la costa, admirando el volcánico y desolado paisaje de Gata. Probamos a dejarnos arrastrar por el Bahía, que navega a 4 nudos. Con gafas y tubo de buceo vemos desfilar el fondo en estas limpias aguas, solo que la monotonía de este se limita a una planicie de arena en la que un par de rayas y algún que otro pez despistado es todo lo que de vida se observa.

   Fondeamos en la playa del Corralete, en el lado W de la misma punta de Gata, un buen lugar para protegerse del viento de levante que origina el efecto Venturi del prominente cabo. A primeras horas de la tarde el fondeadero se hace incómodo con los 25 nudos que se han originado, levantamos el fondeo y viento en popa hacia Almería, donde entramos un par de horas después.

   Ducha en el náutico, muy barato por cierto 16 €, y paseo para conocer un poco la parte vieja de la ciudad, prácticamente tomada por los emigrantes magrebis.

 

Día 3 Domingo

Muy de madrugada, Mª Eugenia y Yo tomamos el tren de vuelta a Bilbao, dejando a Roberto al mando del Bahía las Islas, que junto a Iñaki iniciarán el traslado hacia el norte peninsular, pero esa es otra historia.

 

                                              Almería,   Agosto de 2003


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