ver fotos

Click para ver fotos 

CRUZAMOS EL ATLANTICO

 
2010/01/11 - 2010/02/05 viernes

    Los días pasan inexorablemente y la fecha de partida ya está encima, todo está estibado y listas las mejoras y pequeñas reparaciones, solo queda que Joakin, Guiller y Aitor aterricen el lunes día 11 de Enero para soltar amarras.

Son días de despedidas de los amigos de las Palmas, Mertxe, Rober, Toni, Juana, que nos ha amenizado un buen concierto con su deliciosa y potente voz a la guitarra hasta altas horas de la madrugada

En el Cap's III andan todavía un poco más apretadillos con los trabajillos, pero también estarán listos para salir al mismo tiempo.

Finalmente Virginia no se ha ha trevido con el salto y lo hará en avión al mismo tiempo que la llegada del barco a Martinica.

El mismo lunes última visita al super para completar algunas verduras y frutas de última hora y puntualmente la tripulación arriba a las Palmas a la hora prevista, sin retrasos que ya es un triunfo, una comida rápida estiba de los pertrechos, fotos de despedida de las dos tripulaciones y soltamos amarras para primero acercarnos a la gasolinera y cargar un suplemento de gasoil en previsión de una zona de encalmadas a superar ayudados del diesel, que no vamos de regatas.

Pedro Texaco, toda una institución en el Puerto de las Palmas, nos dospide con sonoros bocinazos y ambos barcos enfilamos la salida de la bocana.

La previsión para los primeros días es de poco viento, izamos velas y a pesar de la carga que llevamos el Bahía con los diez nudos de brisa se mueve con soltura y no necesitamos ayudarnos con el motor para navegar por encima de los cinco nudos.

La primera cena abordo, la hacemos con la comida que previamente había preparado, para no liarme con la cocina de entrada.

Los primeros días están siendo un poco aburridos a una marcha un poco lenta, ralentizada aun más por el Cap's III que le hace falta más viento para navegar rápido

La derrota, en estos primeros días nos dirije a Cabo Verde, un poco más larga de lo que nos hubiera gustado, pero la meteo no perdona cuendo las borrascas atlanticas presionan el anticiclón de las Azores hacia el sur, provocando que nuestra marcha sea empujada también hacia el sur.
La travesía está siendo de lo más tranquila, con cielos despejados, noches estrelladas,
En la despedida de Galicia nos regalaron un aparatito electrónico buscador de estrellas, ha sido la bomba, en las noches de guardia, puedo asegurar que he aprendido a identificar alrededos de 100 estrellas y constelaciones
A pesar de que navegamos sin prisas, el Bahía lleva una tripulación con billetes de vuelta al mundanal ruido, lo que ha hecho, que al principio, con singladuras de poco más de 120 millas me pusiera un poco nervioso al tener que reducir mucho trapo para no perder al Cap's III,
He de decir que con viento, ya lo demostró al bajar a las Palmas, navega como un tiro, pero flojea mucho con vientos medios y ventolinas, donde el Bahía saca rendimiento a su potente velamen, así que me llamaron pesao un par de veces cuando les apremiaba a desplegar más trapo, pero con buena armonía .
Tan buena, que nos han pasado un buen pedazo de atún que han pescado, ya que nosotros en cuatro días no hemos sido capaces de estrenarnos y eso que María ha cambiado de señuelo unas cuantas veces para intentar dar con el adecuado, pero ni flores.

Cuando ya entramos en la autopista del alisio, rumbo W la cosa ha tomado otro cariz, vientos sostenidos de 15 nudos nos propician singladuras por encima de 150 millas, que sin ser para echar cohetes, la cosa ya pintaba de otra manera y mi nervio se relajaba un poco (en la anterior travesía Atlantica, hicimos de media por encima de las 170 millas diarias, aunque eso si, estábamos en regata)

Los días en el Atlántico pasan casi sin enterarte, entras en una rutina que hace que el tiempo se acorte;

Amanece y poco a poco van apareciendo tripulantes por cubierta, a pesar de que se duerme un montón de horas, caras somnolientas, con esos rostros de barbas ralas (en el caso de María, está claro de que no) enrojecidos por el torrido sol, vamos como para presentarnos a un concurso de belleza.

Cada uno desayuna lo que le apetece, cereales, galletas, café, cacao o "gofio" que desde el paso por Canarias, algunos nos hemos aficionado, e incluso si no ha habido mucho meneo, del horno sale de vez en cuando un bizcocho, que alegra al personal, luego un repasillo a la jarcia de labor por si se aprecia algún anormal desgaste, tocar un poco el trimado de velas para ajustar el ritmo al del Cap's III, si nos hemos adelantado o retrasado durante la noche.

A los que les parece imposible una navegación en conserva a través del Atlántico, decirles que no ha habido ningún problema, hasta que nos separamos definitivamente, nunca estuvimos a distancias superiores a las 3 millas, siempre a la vista de noche y de día y aunque solo puedas dar apoyo moral en caso de una avería, uno se siente más arropado, sin mencionar una hipotética colisión con algún ossni (objeto semisumergido no identificado) que cada día abundan más y te eche a pique

Bueno, como iba diciendo, timoneamos la mayor parte del día, María y Guiller se pisan para coger rueda :cunao: que están empeñados a ser unos figuras a la caña. A las 12 a.m. el ángelus, unas cervecitas con un aperitivo y si es domingo, vermut con unos pinchitos, que la tripu lo agradece. Momento que aprovecho para preparar la comida, bastante variada, menos en el tema pescado, pero la despensa ha estado bien surtida y salvo un par de días de excesivo meneo, se ha cocinado plato caliente a diario, que lo que quita el frio quita el calor, legumbres, pasta, potajes, incluso nos atrevimos con un redondo de ternera relleno y osobuco, que fueron las delicias del personal.

Generalmente por la tarde siestecilla, timonear, lectura, alguna partida de ajedrez para aprender algo de apertura española, gambito de dama, defensa siciliana... que por algo llevamos al maestro ajedrecista Aitor, Nuevamente preparar la cena, algo más liviana que a medio día, ensaladas, pastas y frutas.

Las guardias nocturnas, casi siempre gobernando el piloto, las he dispuesto, en vistas del buen tiempo y la buena mar, que sea de uno en uno, los cinco cada dos horas, así se duerme a pierna suelta, aunque eso si, a la mínima novedad, orden de que me avisen inmediatamente, y en toda la travesía no me han despertado más de tres veces y solamente una noche ante un cambio repentino del viento hubo que poner en pie a toda la tripulación para trasluchar, maniobra algo delicada, aunque sencilla en la forma que está configurada la maniobra del Bahía.

La otra guardia ha sido la de la limpieza, los cuatro tripulantes se han turnado un día cada uno para fregar cacharros, limpieza del baño y limpieza general.

Desde que dejamos atrás Cabo Verde y entramos en el alisio, las millas se descuentan a rumbo directo, y salvo un par de días en que hubo que encender motor y navegar unas horas a máquina, el resto no ha faltado viento, ni sobrado.

A menos de mil millas del destino, Jose Antonio con el Cap's III, me comunica que su destino final será Martinica y como el nuestro teníamos previsto hacerlo a los Cayos de Tobago, decidimos ir separándonos ya cada uno a nustro rumbo y aunque todavía estamos comunicándonos por radio y dándonos la posición, pronto perdemos contacto, aunque por Iridium sabíamos donde estábamos.

Esa misma noche, tuvimos la peor de toda la travesía, una pequeña tormenta que nos trajo vientos por encima de los 30 nudos y unos buenos chaparrones, pero ha sido cosa de un par de horas y no más dura de lo que estamos acostumbrados, como ya navegamos rizados no ha sido necesario tocar el aparejo

Desde la misma separación del Cap's III el viento se ha establecido en 20 nudos que nos ha hecho alargar las singladuras, pero en el cálculo de arribada, tenemos que reducir de nuevo el trapo para no llegar de noche, ya que la entrada a los Cayos es bastante complicada y aunque los bajos no se ven tampoco de día, siempre está mejor que en la oscuridad.

Dejamos Barbados a tres millas por estribor, navegando a siete nudos, con hora de llegada de amanecida, pero esa noche no controlamos demasiado la velocidad y el incremento de la corriente favorable nos ha hecho navegar a 8,5 nudos con lo que nos plantamos en los Cayos hora y media antes de amanecer, a 10 millas arriamos todo el trapo, y aún así navegábamos a 4,5 nudos ¡¡a palo seco!! con 20 nudos de viento.

Entramos en los cayos por su parte sur, a poca máquina, un dédalo de bajos y arenales sin señalizar, aunque lo conocía de mi anterior paso por el lugar, todos los tripulantes ojo avizor por si las moscas, pero el Maxim nos guia a la perfección, que aunque no te puedes fiar al cien por cien (en los años que llevo con él le he encontrado dos errores, uno aquí en el Caribe y otro en la isla Conejera de Viveiro)

Los Cayos petados de barcos, como era de suponer, pero el lugar es grande y al final tenemos suerte, un cata levanta su fondeo de uno de los mejores sitios y allí que nos instalamos nosotros, entre las islitas Petit Bateau y Petit Rameau.

Pero el Caribe con su idílica prensa se acaba y pronto me doy cuenta al ver un cartel en el que se anuncia "Bienvenido al parque natural de los Cayos de Tobago" y como no, no se demoraron demasiado en pasar a cobrar el peaje, 20 USD por día de estancia, hace 4 años era libre,

Luego la segunda en la frente, alla que viene la motorita de negrito vendiendo vituallas:

" Hello my friend" ¿tienes pan?

"Yesss"

Pues danos 3 barras, que queremos darnos un desayuno pantagruelico,

Allá que me pasa las tres barras, yo muy cordialmente "how much"

El negrazo sin inmutarse me contesta "twenty dolars"

¡¡¡¡¿20 dolares por 3 panes?!!! "¿hermano, no estas pidiendo demasiado?

El tipo sigue sin inmutarse, inmediatamente le paso de nuevo las barras, intento negociar, el tipo un sicólogo de aupa, agarra una barra, la parte le da un trozo al muchacho que le acompaña, y se ponen a comer pan y para más inri, le dan un trozo a Rufino, que no les quita ojo y mira que nunca come pan, pero para dejarnos en ridículo, va y se lo zampa. Nosotros babeando por el dichoso pan fresco, pregunto a la tripu cuanto estamos dispuestos a dejanos estafar, por unanimidad, lo que sea. Al final parece que se cede un poco y acordamos dos barras por 10 USD.

No te digo nada cuando llegan los de las langostas, un escándalo de precio que no entramos practicamente en negociaciones, así que si quereis venir al Caribe, daros prisa que esto se acaba, si no se ha acabado ya.

Salvo estos pequeños disgustos, nos sentimos felices, hemos arribado en el tiempo más o menos previsto, veinte días, tras recorrer 2.660 millas, sin ninguna incidencia y con la sola rotura de un cabo de rizo, que en cinco minutos y sin reducir la marcha estaba reparado.

Desde los Cayos de Tobago a Martinica, tres días que recorremos parando en Bequia, Walilabu, en San Vicente, donde se rodaron escenas de la película Piratas del Caribe, donde aún pueden verse los escenarios donde evolucionaba Jack Sparrow.

Cruzamos el canal de San Vicente a Santa Lucía, 30 millas de navegación con vientos de través y de noche ya arribamos a la preciosa bahía de Marigot, donde pasamos la noche fondeados

Temprano, salimos hasta el norte de la isla, nuevamente largamos el ancla en Rodney Bay un bañito y nueva singladura de 20 millas hasta le Marin, en Martinica. Esta última etapa, amenizada por una "regatilla" con otros cinco barcos que hemos salido, más o menos a la vez.

En Le Marin nos reencontramos con el Cap's III y con Virginia que ya ha llegado para quedarse definitivamente, tres días para empezar a embebernos en el ritmo caribeño y en cuanto tomen el avión Joakin y Aitor salir a crucerear con Guiller otros 15 días, esta vez acompañados del Cap's III hacia las islas del Norte, Dominica y Guadalupe.

  

 inicio  anterior