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¡¡¡PARTIMOS!!!

 

2010/01/10

 

   Me he alegrado mucho de que Jose, con su Cap's III esté decidido a acompañarnos hasta el otro lado del “charco” aunque una vez allí cada uno tomará el rumbo que más crea conveniente, aunque estoy seguro que coincidiremos en muchos lugares.

Por lo pronto, tanto María nos disponemos a celebrar el Fin de Año, juntos, sin demasiadas fiestas, solo una cena un poco especial que preparo a bordo del Bahía para los cuatro, aunque eso si, nos hemos comido las uvas por partida doble, las penínsulares y las Canarias, por eso de desearnos el doble de suerte. Luego una copa y unos bailables en el Sailor-bar One y no muy tarde a la cama.

Teníamos previsto salir hacia Las Palmas el día 2, pero la meteorología no va a ser propicia hasta el día 4, así que posponemos la travesía un par de días para tener viento más o menos favorable.

Aprovecho y adelanto unos trabajillos previstos para que luego no me coja el toro.

El día 4 despedida de los amigos que dejamos en Rubicón y a primera hora de la mañana salimos a recorrer las casi 100 millas que separan ambas islas, con un viento del NW de F4-5.

En las primeras millas hemos de levantar un poco el acelerador del Bahía para no descolgar al Cap's III pero poco a poco, Jose y Oswaldo aciertan con el trimado y la navegación se torna más viva, tanto que he de afinar la navegación, llevando personalmente el timón para no ser descolgados nosotros.

Al Bahía le cuesta pasar las olas con soltura en la navegación a un descuartelar, lastrado como va de pertrechos y penalizado por pequeña vela autovirante de proa que llevamos.

A pesar de todo, estoy muy contento, sobre todo por la navegación del Cap's III, porque me demuestra, que bien llevado, es un barco que anda, aunque con viento de popa será otro cantar.

Arribamos al puerto de La Luz, a las diez de la noche, una hora antes de lo que había previsto, trece horas y media es una buena marca para recorrer 98 millas. La playa de las Alcaravaneras se encuentra prácticamente libre de veleros, así que no tenemos dificultades para largar el ancla a nuestras anchas.

Con el nuevo día entramos en puerto, pasando primero por capitanía para formalizar la entrada y que nos asignen un pantalan donde estemos juntos, comienza la actividad, primero conseguir el coche de mis amigos Roberto y Mertxe y primeras visitas a los supermercados, AlCampo, Mercadona, Carrefour... a los que había echado el ojo, para los diferentes productos perecederos, en las anteriores visitas a Las Palmas.

Las compras las compaginamos con trabajos en el barco, cambio de aceite al motor, un par de nuevas estanterías para seguir ganando sitio de estiba, redes para frutas, cambio de velas para la travesía, limpieza de la ropa, etc...

Si nosotros andamos ocupados, en el barco de nuestros amigos, el Cap's III, la actividad es frenética ya que andan un poco más retrasados con el avituallamiento y los preparativos, pero la patrona es buena organizadora y a final de semana, sin relajarse, van un poco más tranquilos. Con la llegada de sus tripulantes Javier y Acuña, la cosa ya toma visos de partida.

Los nuestros, Joakin, Guiller y Aitor ya están impacientes por venir, me llaman por teléfono cada día, pero no arribarán hasta el lunes, momento en que soltaremos amarras.

Para el fin de semana nuevas despedidas de amigos, el domingo cumplo mi promesa de salir a navegar en el Odiseus, la pequeña y preciosista goleta de Cristina y Herber, que tienen en Puerto Rico, al sur de la isla.

Pero la mañana no está por la labor y a la falta de viento se le ha añadido unas gotas de lluvia. De todas formas salimos a pasear a motor, aunque Herber no se resiste a desplegar el velamen, más testimonial que efectivo.

Un poco frustrados, regresamos a puerto un par de horas después y continuamos un buen rato la charla, antes de regresar a Las Palmas.

María ha preferido quedarse a bordo para ultimar algunas cosas fuera de lugar, estamos a menos de veinticuatro horas de la partida y se siente un poco nerviosa, o al menos eso me parece.

Ya no da tiempo a más, solo mirar partes meteorológicos, que en principio no son demasiado halagüeños ante la escasez de viento y la inestabilidad del alisio, en previsión cargaré algo más de gasoil del previsto, porque esperamos tener que utilizar el motor algo más de lo que quisiéramos.

   

    

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