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DIAS DE DESPEDIDAS

 

20100103 Domingo

La vida sigue su ritmo en Lanzarote, o más bien el que nosotros marcamos, continuamos las relaciones sociales con nuestros amigos estables y los de paso, sigo con los trabajillos a bordo una vez que el tema del motor ha quedado solucionado, cosa que ha llevado algo más de dos semanas.

El mes de Noviembre ha sido bastante complicado para María, su cambio de vida tan radical y en tan poco tiempo para la adaptación a vivir en un espacio tan reducido como es un velero, ha estado a punto de echar por tierra las ilusiones que nos habíamos forjado.

Pero ambos somos personas dialogantes, con muchas ganas de seguir juntos y de vivir una vida diferente.

Poco a poco, con paciencia, se han ido limando diferencias y para principios de Diciembre, las aguas han vuelto a su cauce, cuando María ha sido capaz de adaptar su rígido esquema mental, muy arraigado a su anterior organizada vida profesional y urbana, a la del día a día, necesaria para convivir en un velero.

Seguimos navegando como es nuestro deseo, siempre que tenemos ocasión entre trabajo y trabajo a bordo, como el alargo de las balconadas de popa, donde hemos instalado las nuevas placas solares que nos proporcionan una buena inyección de energía.

Aprovechamos unos muy buenos días soleados para salir de Arrecife rumbo a la isla de La Graciosa. Nuestro amigo tabernario Fran, nos acompaña unas millas con su Furia 37,el Duende, hacia el norte.

Esta costa ya a conozco desde que la navegamos en Agosto, pronto alcanzamos Orzola a tres millas de la punta norte de Lanzarote, desde donde embocamos el estrecho del Rio para arribar a Caleta del Sebo donde encontramos un buen amarre libre, en pantalán.

Como suponía, a María la ha encantado el lugar, mucho menos poblado de turistas, que cuando llegamos a finales de Agosto en nuestra navegación desde la Península. Paseamos por las despejadas calles, de suelo arenoso con Rufino a sus anchas, olisqueando cada rincón.

Pasamos dos días en el puertecillo, desde el que hemos hecho unas buenas excursiones campestres, al sur de la isla y al tercer día hemos decidido irnos a la cala Francesa, más acorde a nuestra futura vida de fondeo, que a la portuaria.

Al cuarto día regresamos a Arrecife, en una navegación divertida motivada por una particular regata con un velero noruego.

Un par de días más en el puerto de Naos, en los que acabo de instalar las deseadas placas solares. Volvemos a echarnos a la mar, esta vez hacia el sur, a Rubicón, otra navegación de lujo, esta de spi hasta Papagayo, con estreno de las placas solares en navegación, me satisface ver como en el display entran amperios en las baterías.

En la marina volvemos a reunirnos con nuestros amigos del Cap’s III Jose y Virginia, los del Donan, Carlos y Carmen. No nos demoramos demasiado en volver hacernos a la mar y ponemos rumbo a Las Palmas en un bonito día de sol y brisa de doce nudos, aunque una mar crecida nos impide izar spi y nos conformamos con navegar a orejas de burro un poco más lentos.

Llegamos a Las Palmas pasadas las diez de la noche. Desde el puerto de la Luz ya hace dos días que la regata ARC con destino al Caribe, soltó amarras, pero aún siguen muchos barcos a la espera de su momento para la travesía.

Como es de noche largamos el ancla en la playa de las Alcarabaneras, bastante llena de veleros, pero aún hay suficientes huecos libres.

Al día siguiente, madrugamos un poco y entramos a puerto, nos asignan amarre en el pantalán T, lleno de navegantes que esperan su momento para el salto.

Pasamos dos días en el que aprovechamos a realizar compras de ferreterías, náuticas y supermercados, no olvidamos la visita a nuestros amigos y al tercer día ponemos proa de nuevo a Lanzarote, esta vez los vientos no nos favorecen y hemos de navegar a motor, prácticamente toda la travesía de casi cien millas, a rumbo directo.

En Rubicón sacamos el barco a tierra para cambiar los retenes de la cola de la hélice, dar patente apropiada para aguas cálidas e instalar una sonda para visión hacia adelante, que me compró Jose por Internet.

Tres días en el varadero donde continuamos con la vida a bordo, mientras tanto hemos contactado, gracias a Carlos, con el dueño de un amarre en la marina, con el que llegamos a un acuerdo en el precio para dejar el Bahía durante un mes, hasta que a primeros de Enero salgamos hacia Las Palmas, previa a la partida hacia el Caribe.

De vuelta al agua hacemos pruebas con la sonda y no me satisfacen demasiado los resultados porque la visión es un poco precaria, no esperaba mucho más, dado lo barato del aparato.

En la segunda semana de Diciembre dejamos el barco cerrado, nos despedimos de nuestros amigos y partimos para la Península, con Rufino, iniciamos nuestro periplo por varias ciudades, primero estancia en Madrid, en casa de rafa y Nieves, luego con Mati, la hermana de María.

Con un coche alquilado vamos para Valencia, donde María ha de resolver algunos temas burocráticos y despedirnos de familia amigos. A media semana con otro coche viajamos a Barcelona, aquí hemos de recoger un ordenador y nuevas despedidas de familia, del hermano de María, Fede, y de otros amigos del foro náutico.

Para el fin de semana arribamos a Bilbao, en medio de una estampa realmente invernal, con casi toda la península nevada.

Ahora soy yo quien ha de ponerse las pilas para resolver, en una semana, todos los asuntos que tengo pendientes en una extensa lista.

Despedidas de mis amigos navegantes en una charla dada en Igeretxe donde explico como ha sido este año desde que marché del Abra y el proyecto próximo, comidas, celebraciones navideñas, entrevistas en la radio y acopio de algunos pertrechos que hemos de llevar al barco, son algunas de las actividades que en una semana hemos realizado, sin agobios, aunque ya tenemos muchas ganas de volver a nuestro querido Bahía las Islas, en ese rincón lanzaroteño de Playa Blanca.

El día de los Inocentes estamos de regreso y ya los últimos trabajillos a bordo antes de partir, sin olvidar la preparación de la cena de Noche Vieja que hacemos en el Bahía, con nuestros amigos Jose y Virginia.

Había tenido mis dudas en cuanto a que el Cap’s III estuviera a punto de partir hacia el caribe el día 11 de enero, pero esas dudas ya han sido claramente despejadas por Jose, una tripulación enrolada a última hora y su determinación a salir así lo avalan


    

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