ver fotos 

Click para ver fotos

YA ESTAMOS POR CANARIAS

 

Jueves 20 de Agosto

No demasiado temprano, ambos barcos nos preparamos para abandonar Cádiz, el Spunffer hacia el norte peninsular y nosotros una corta travesía hasta Chipiona.

Nos despedimos de nuestros nuevos amigos y poco después de ellos abandonamos puerto América, previo pago del segundo día de estancia, 33 euros por pertenecer a la red de puertos de la Junta de Andalucía.

Nada más salir a la bahía gaditana izamos velas, hay poco viento, pero no tenemos ninguna prisa por llegar a Chipiona.

El Spunffer ya lo vemos muy alejado, rumbo a Faro, porque la meteo, habíamos previsto, no les iba  a ser muy favorable y nosotros navegamos en la brisita terral a no más de tres nudos. Aprovechamos para largar un aparejo por la popa en el primer bordo hacia Rota.

Nos cruzamos con algún otro velero y en las inmediaciones del puerto de Rota hacemos un bordo para librar con holgura el bajo del Asno y salir a mar abierto.

Navegamos de ceñida hacia el norte, aunque poco a poco el vientecillo va rolando hacia el Este lo que nos permite arrumbar directamente a librar el peligroso bajo de Salmedina, a milla y media al oeste del faro de Chipiona y bien señalizado con una baliza cardinal.

Una vez librado el bajo, arrumbamos hacia la salida del Guadalquivir, cuyas balizas en el canal de entrada vemos en la lejanía  y Chipiona a nuestro estribor, hacia donde ponemos proa.

En las inmediaciones del puerto intentamos buscar un buen fondeo, pero el lugar es de poco fondo y el mejor sitio se haya ocupado por otras embarcaciones, así que entramos en la marina, también de la Junta de Andalucía.

Enseguida nos asignan un pantalán, una vez tramitada la entrada, amarramos y pasamos a darnos una ducha en las bien cuidadas instalaciones, para después los tres irnos a dar una vuelta por el pueblo, atiborrado de veraneantes  autóctonos andaluces, que regresan de tostarse al sol. Todo un descubrimiento la plaza de la iglesia y el paseo marítimo hasta el faro, desde donde se ven, con la bajamar los famosos corrales de pesca de origen romano y que hoy en día aún están en uso.

Desde este lugar, también son famosas las puestas de sol en el horizonte marítimo y hoy, la limpieza atmosférica nos anima a esperar media hora a que el ocaso se produzca, con la esperanza de observar el rayo verde.

Nos sentamos los tres en una terracita a tomar una cerveza y charlamos animadamente mientras el disco solar se acerca poco a poco al horizonte, pero hoy tampoco ha sido el día, a pesar de que las condiciones son buenas, hemos de esperar una vez más a poder observar el famoso rayo verde.

Poco después nos internamos en la calles en busca de un restaurante, en el que habíamos visto anteriormente que servían hortiguillas de mar, anémonas, de las que hacé muchos años quedé prendado con su sabor.

Cenamos las hortiguillas y unos pescaitos, pero no han estado a la altura de  aquél recuerdo que me quedó grabado, aunque no hemos cenado mal.

Volvemos al náutico en medio de la marabunta veraneante, que con el frescor de la noche, de nuevo sale  a refrescarse de la insolación playera.

Viernes 21

Otra corta etapa para el día de hoy hasta Mazagón y como tal, decidimos remontar unas millas el río Guadalquivir.

Apenas hay brisa y la marea es vaciante, así que a motor vamos pasando las boyas de señalización del canal. Enseguida alcanzamos la población de Sanlucar de Barrameda y una milla más arriba, en el primer meandro de río se encuentra el fondeadero de Bonanza, seguimos río arriba, a no más de cuatro nudos, tenemos dos y medio de corriente en contra y el calor aprieta ante la ausencia de brisa, que encima la llevamos de popa.

Por babor tenemos el pinar del coto de Doñana, vemos algunos todo-terrenos para visitas turísticas. La vista por la proa es de lo más desoladora, una gran marisma que alcanza prácticamente las 38 millas hasta Sevilla. Recordamos lo que deberían de padecer los galeones y demás embarcaciones a vela, cuando siglos atrás remontaban estas aguas para alcanzar el puerto sevillano, que tenía el monopolio del comercio con el nuevo mundo.

Pronto nos cansamos de navegar por las aguas marrones del río y al llegar  al lugar que se conoce por la Plancha del Rey, donde hay un pequeño muelle, damos la vuelta, así aprovechamos lo poco que queda de la vaciante. Ahora si que vamos rápido, descendemos a ocho nudos, siempre a motor y la mayor izada, que en algunos puntos abrimos un poco para aprovechar la brisa.

Por teléfono me llega una llamada del Cap's III que están al través de Chipiona , camino de Mazagón, les informo que estamos saliendo del Guadalquivir y pondremos proa enseguida hacia Mazagón.

Continuamos por el canal balizado hasta casi la última boya cuando ya abrimos rumbo al norte, una vez dejado el placer de San Jacinto por estribor y librado el bajo del picacho. El pecio de un mercante se yergue herrumbroso y roto, en medio del placer, como un monumento a la prudencia al navegar por estas aguas someras.

Continuamos con el motor rumbo noroeste directos al puerto onubense,  por radio recibimos la llamada del Cap's III que navegan a nuestro rumbo unas cuantas millas más alejados de la costa, después de mucho mirar, al fin los localizamos un poco más retrasados que nosotros.

Poco a poco la brisa va rolando, una vez más, paro el motor y navegamos a vela, el Cap's III vemos que hace lo mismo aunque un poco más lentos.

A las 18h entramos en la ría del Odiel y fondeamos donde me gusta hacerlo, cerca de la bocana del náutico de Mazagón, media hora después llegan nuestros amigos que se abarloan al Bahía, unos abrazos por el encuentro y pronto nos ponemos al día de las pasadas vicisitudes, ya que ellos llegan directamente desde Málaga a dos.

Sábado 22

A primera hora hablo con Cesar, vamos a sacar el catamarán, El Temido III, viene con la familia, preparamos algunas cosas para comer, nosotros vamos las tripulaciones de los dos barcos, hay una ligera brisa, la suficiente para hacer andar el portaaviones, como familiarmente lo llamamos. Para Joakin y María es  su primera experiencia en semejante aparato, navegamos al desacuartelar unas millas mar adentro, comemos baño posterior, para lo que hemos arriado las velas.

A media tarde volvemos a puerto, la brisa sigue igual, con lo que no ha habido manera de disfrutar de na navegación un poco más alegre.

A última hora de la tarde vienen, Loan a sumarse a la tripu del Bahía, con Jordi y Cristina para el Cap's III.

Viendo la meteorología, decidimos no ir a Madeira, la mar y el viento vienen del norte con cierta intensidad, lo que nos haría muy dura una navegación al través, así que como Carlos nos ha hablado de Culatra, un lugar encantador en la ria de entrada a Faro, decidimos hacer la salida hacia Canarias desde allí.

Nos vamos a cenar al Choco.

Domingo 23

Seguimos fondeados y abarloados en el fondeadero de la bocana. A media mañana abandonamos ambos barcos el fondeadero y fondear fuera de la ría, para dar un repaso a la obra viva, que ya ha comenzado a salir algo de verdin, sobre todo en la zona de las amuras.

Hacemos esto porque no me apetece echarme al agua donde nos encontramos, con todas las industrias químicas onubenses, junto a la ría, da bastante reparo el estado de las aguas.

Aunque hemos fondeado fuera en 6 metros, poco podemos hacer, hay demasiada marejadilla como para meterse bajo el casco, así que media vuelta y al fondeadero de nuevo, lo haremos cuando estemos fondeados en Culatra.

El resto del día lo pasamos a bordo.

Lunes 24

A primera hora hacemos entrada al náutico de Mazagón, pagamos pantalan como último día de estancia en la península, para estar más cómodos y cargar los tanques de agua.

María marcha para Valencia, en bus hasta el aeropuerto de Sevilla.

A media mañana viene Cesar para llevarnos a un supermercado y avituallar los dos barcos, elegimos un Mercadona en Huelva, voy con Carlos como representante del Cap's III, tampoco son muchas las cosas a comprar para el Bahía, pero para el barco de mis amigos hay que llenar la despensa.

Estibamos todo y a última hora llega Fermín, yéndonos las dos tripulaciones y Cesar a una cena de pescaito, como despedida ante la navegada que nos espera en el día de mañana.

A la vista del último parte meteo, también hemos de desechar definitivamente la visita a Culatra, por el cambio en la dirección del viento, arrumbaremos directamente a Canarias

Martes 25

Temprano, sobre las ocho de la mañana salimos del puerto, en nuestro caso aparejamos el barco de manera que mantengamos el ritmo de navegación más lenta del Cap's III, de entrada meto dos rizos a la mayor y desplegamos todo el génova para navegar de través la brisa del Noroeste que sopla esta mañana, con un rumbo lo más al Oeste posible.

Sabemos que por la tarde aumentará el viento poniéndose del Oeste, lo que nos obligará a variar el rumbo hacia el Sur en espera que de nuevo se ponga del Noroeste y finalmente del Norte.

Hemos dado un waypoint de seguridad a 65 millas de la costa marroquí, no queremos vernos involucrados en una de tantas historias de seudo-piratería que últimamente están ocurriendo con los pescadores marroquís.

Tal como habíamos visto en las previsiones, la navegación se va desarrollando  de acuerdo al guión meteorológico, nosotros persiguiendo al Cap's III que navega bien en su primera singladura atlántica.

Con la llegada de la noche hemos de poner proa al Sur y la marejadilla que llevamos todo el día ha subido a marejada que tomamos por el través, navegación bastante incómoda porque en el Bahía embarcamos salpicaduras de algunas crestas que rompen contra el casco.

He dispuesto las guardias de dos en dos, pero hemos de modificar el sistema porque Loan, poco marinizado a una navegación de altura, su estómago no ha aguantado el movimiento.

Hemos de timonear a mano, Joakin, Fermin y Yo toda la noche, ya que en principio, el piloto lleva bien el barco, pero las olas de través lo sacan constantemente de rumbo y lo hace ingobernable.

Para cenar hemos de preparar un tentempié frío a base de embutidos y frutos secos.

Miercoles 26

De madrugada el viento que sigue soplando en los veinte nudos ya va rolando al norte con lo que ya podemos ir variando el rumbo hacia el waypoint de la 65 millas, para medio día ya tenemos mar y viento por la aleta de estribor, con lo que la navegación se hace mucho más liviana al atangonar el génova a orejas de burro.

En veinticuatro horas hemos hecho una singladura de 160 millas

Con la nueva configuración velica, al Cap's III le cuesta seguirnos, hemos de reducir más vela hasta que ellos ajustan las suyas para dar más potencia. Ahora el piloto automático lleva el barco con soltura y la vida a bordo se acomoda mucho, incluso Loan ya se ha levantado de la cama y prueba los primeros alimentos.

Llevamos un currican  por la popa desde esta mañana y por la tarde ha picado una llampuga con lo que ya tenemos proteínas frescas para cenar.

También por la tarde un velero de regatas, el CAM, en transporte hacia Gran Canaria nos ha adelantado con soltura, he hablado por radio con ellos y vienen de la semana gaditana, nos deseamos buena singladura y en un par de horas desaparece por la proa

La noche es magnífica, sin nubes, el cielo estrellado y la luminiscencia del plancton al paso del Bahía dan un aspecto especial a la navegación.

En esta segunda noche, hacemos la guardias entre los cuatro, aunque ya no hay que timonear, solo vigilar, el escaso movimiento que hay por la zona.

Jueves 27

Al Cap's III le cuesta coger un ritmo de navegación airoso para con su eslora, aún así han sido 166 millas las realizadas en estas últimas 24 horas. Por radio le doy a Jose algunas indicaciones de trimado y a lo largo del día ya se ha logrado aumentar un poco la velocidad. El viento ha rolado un poco al Noreste con lo que navegamos casi en popa cerrada.

Ya nos hemos marinizado todos perfectamente, aunque la navegación es totalmente atlántica, es como si navegásemos hacia el Caribe, hoy la cocina ha funcionado a pleno rendimiento, unas lentejas estofadas hacen que el ánimo esté bien alto y la segunda llampuga nos pone los dientes largos para la cena, en vista de lo buena que nos supo la de ayer.

Viernes 28

Las indicaciones de trimado parecen que han dado sus frutos 175 millas para las 24 horas, esto ya es otra cosa, también el medio nudo de corriente favorable ha hecho lo suyo.

Esta noche hemos pasado cerca de la zona en la que hace casi cuatro años el Bahía perdió su timón, hemos tenido un recuerdo a aquella noche aciaga de la que supimos salir bien airosos.

Las millas van cayendo, en el GPS ya solo tenemos dos dígitos para la arribada a la isla de la Graciosa, al norte de Lanzarote.

Hoy el Cap's III parece que ha olido tierra y ha cogido una marcha desbocada, ahora somos nosotros los que tenemos que desplegar todo el velamen para seguirlos, nos sorprende mucho el nuevo cambio, aún así nos cuesta recortarles la milla y media que nos llevan de ventaja, bromeamos por radio con el acelerón que han dado y como ya queda poco, el adelantarlos me lo tomo como una regata, trasluchando dos veces para navegar más de aleta y cuando ya estamos cerca de su popa una izada de spi sido la puntilla para enseguida sacarles un par de millas de ventaja, ya a la vista de la mas norteña de las islas afortunadas, la Alegranza.

Hemos de arriar spi, so pena de perderlos de vista, llegaremos en las primeras horas de la noche y lo haremos juntos, así que el juego se acabó y a esperar toca.

A las 11 de la noche arriamos velas en la entrada del estrecho del Río, con los dos barcos juntos nos dirigimos al puertecillo de Caleta del Sebo, entro yo solo para ver las posibilidades de amarre, pero en el interior todo está oscuro como boca de lobo, ni una sola luz que ilumine los pantalanes en los que adivinamos atracados unos cuantos veleros, media vuelta y nos vamos a fondear a la bahía del Salado a media milla más al sur.

Largo el ancla en 6 metros con fondo que vemos al iluminarlo, de arena, largamos bastante cadena al estar solos y el Cap's se sitúa a nuestra popa.

94 millas en estas últimas 15 horas, en total 595 millas navegadas, una buena singladura de 3 días y 15 horas.

Sábado 29

Pronto levanto el fondeo y me dirijo al puerto de Caleta del Sebo, justgo cuando nos cruzamos con una lancha de medio ambiente que venía a echarnos del fondeadero, que según le han dicho a Jose, allí no se puede fondear, por ser parque natural.

En Caleta del Sebo nos metemos en uno de los pantalanes que vemos libres, luego le indicamos al Cap's III uno cerca nuestro, no aparece nadie, así que Jose y yo, con los papeles del barco nos vamos hasta el otro lado del puerto a buscar las oficinas. Pronto nos enteramos de que allí no hay oficinas ni nada, y como el que lleva el puerto deportivo está de vacaciones, pues estamos por la cara, aunque no haya luz y si agua.

Lo que acabamos de ver del pueblecito me parece encantador, casitas blancas, calles sin asfaltar de arena y mucha tranquilidad a pesar de los turistas que llegan en los ferrys desde Orzola, en la parte norte de Lanzarote.

Una vez que hemos dejado los barcos bien arranchados salimos todos a recorrer el pueblo, confirmando lo que ya habíamos adivinado Jose y yo, un lugar con encanto, donde el tiempo parece haberse detenido hace unos cuantos años.

Por la tarde paseamos hasta la playa Francesa pasando por el peculiar hoyo de la Lagun Eta, una explanada que en pleamar cubre la marea.

Por la noche cenamos en el restaurante del centro cultural, en el que está anunciada una barbacoa con música en vivo,  verdaderamente hemos quedado maravillados por lo bien y barato que hemos comido.

De vuelta, tomamos una copa en uno de los bars playeros en los que actuaban con otro ritmo, los artistas que nos han amenizado la cena, lo hemos pasado muy bien escuchándoles sentados en la arena.

Domingo 30

Hoy continuamos la navegación, aunque este sitio, bien vale haberse quedado unos cuantos días.

El viento sigue impertérrito del Nornordeste, aparejamos el barco con un rizo por si la salida por el estrecho del Río hasta doblar la punta Fariones se pusiese dura, pero la verdad es que no ha hecho falta, no detenemos el motor hasta pasado el cabo, con el Cap's III siguiéndonos a cierta distancia, atentos a nuestras evoluciones. Navegamos no lejos de costa, como a una milla, abriendo rumbo según la orografía insular, Orzola, Arrieta, Tinamala, son pequeñas poblaciones conejeras, que destacan con su blanca arquitectura sobre el paisaje negro parduzco, de los petrificados mantos de lava que dieron origen a la isla y cuyos volcanes, se yerguen como mudos testigos de su convulso pasado.

Pasado el cabo Ancones, a la vista ya del muelle comercial de Arrecife, la capital insular, trasluchamos para recibir el viento por la otra aleta y seguir paralelos a la costa, el Cap's III no realiza la maniobra y pierde distancia rápidamente, pensamos recalar en puerto Calero así que no esperamos y ponemos proa al abrigo donde arribamos un par de horas más tarde.

La marina es toda un lujo, aunque no hay nada fuera de ella, más que un hotel y urbanizaciones, hacemos la entrada para estancia de un día y me sorprende lo moderado de los precios, menos de 25 euros, nos asignan un atraque cuando entran nuestros amigos, para el que hemos pedido una plaza cerca nuestro.

Una vez ubicados damos una vuelta por la marina, cosa que se recorre en breve tiempo, una cerveza en una terraza y a cenar a bordo.

Lunes 31

Salimos a media mañana a nuestro objetivo desde que arribamos a Lanzarote, la marina de Rubicón, son escasamente diez millas, así que aunque a pesar del escaso viento izamos velas y ponemos rumbo a punta del Papagayo, la ventolina es inestable y con roles continuos, aunque la predominante es el Noreste, pregunto a los chicos si están dispuestos a navegar un poco deportivamente, así que como están de acuerdo preparamos la maniobra para izar spi, enseguida lo tenemos arriba y nuestro andar se iguala al del Cap's III que lo hace a motor, pero la brisa sigue inestable y un inoportuno role al Este nos obliga a trasluchar, realizando la maniobra perfectamente obligándonos a navegar apurando un través para librar la restinga de la punta del Papagayo, para desde allí abrir rumbo a la marina Rubicón, a un par de millas.

Arriamos velas cerca del espigón y entramos en el puerto, recordando como hace casi cuatro años lo hacíamos remolcados. Amarramos en el muelle de espera y esperamos a que lo hagan nuestros amigos para abarloarse a nosotros y tomarnos una cerveza en el One del cofrade tabernario Jose, al que parecemos haberlo tomado por asalto, hablamos con el cofrade Alex al que le ha faltado tiempo para acercarse y saludarnos.

Una hora después formalizamos la entrada a puerto, nos asignan amarres definitivos y allá vamos pantalan 18 y 19.

Desde hace cuatro años que pasamos por Marina Rubicón la expansión urbanística ha calado en esta parte de Lanzarote desde Playa Blanca hasta cerca de la punta del Papagayo, ya casi puede considerarse una ciudad vacacional, aunque todavía conserva el encanto y la tranquilidad que se espera de la isla.

En el One nos encontramos con el alemán que nos reparó el timón en nuestra accidentada llegada, encarecidamente le damos las gracias, aunque ya no trabaja para Crupcamp, ahora se ha puesto por su cuenta.

Por la tarde quedamos con Alex que nos lleva a cenar a un chiringuito de Playa blanca, siempre con la tripu del Cap's III.

Martes 1 de Septiembre de 2009

Mientras el Cap's III de va de crucerito a la vecina isla de Lobos en compañía de Alex, el Bahía se queda amarradito a su pantalan hoy hemos decidido que necesita una limpieza integral de cubierta e interiores, Joakin y fermín en el exterior y yo en el interior, dejamos el barco en perfecto estado de revista, tiempo habrá de cruceritos costeros, es fundamental que no nos desborde la suciedad y desde la última vez que se hizo algo semejante ya han pasados muchos días.

Echamos un vistazo a la tienda náutica al lado de la planchada donde veo algunas cosas interesantes que vendrán muy bien más adelante

Por la tarde nos dedicamos a pasear por la parte nueva de Rubicón mientras vemos llegar a lo lejos al Cap's procedente de Corralejo

Miercoles 2

Hoy toca visitar la isla, la tripu del Bahía hemos madrugado como siempre más que la del Cap's III y a las 8,30 ya estamos alquilando un coche y saliendo hacia el interior de la isla. Primero visitamos los Hervideros, una formación  geológica de lava al caer al mar, cuando en 1735 erupcionaron los volcanes de Timanfaya, ahora es un manto de roca dura y negra en caprichosas formas sobre la que bate el mar.

De allí visitamos la Geria, una pequeña comarca viti-vinícola en la que se producen los típicos vinos lanzaroteños, cuya peculiaridad consiste en que las cepas, son cultivadas en un terreno de cenizas volcánicas, protegidas por muros en círculo, de la arena y los vientos alisios, del que toma la humedad.

Nos detenemos en la bodega Rubicón, donde degustamos una botella de malvasía con unos huevos fritos con jamón, buen comienzo para la jornada turística que nos espera.

Una vez despejadas nuestras dudas gastronómicas nos dirigimos al parque natural de los volcanes de Timanfaya, como digo hoy ejerceremos de turistas y bien que lo hacemos, la visita al parque se realiza en autobús comunitario, una vez aparcado el coche y previo pago de 8 euros por cabeza, nos van contando las peculiaridades de la gran erupción volcánica, que transformó la isla en una cuarta parte.

Aún puede apreciarse las formaciones de lava como recién enfriadas, 300 años en geología es un suspiro, al final de la visita de la cual no me arrepiento haberla hecho, viene lo realmente circense y que no me interesa para nada, como se le enseña al turista un foco de magma cerca de superficie, produciendo geiseres al echar cubos de agua y encendiendo matojos con la alta temperatura en un par de agujeros.

De allí tiramos hacia el norte de la isla, nos detenemos en el monumento al campesino, obra del venerado escultor lanzaroteño, Cesar Manrique, unas fotos y continuamos carretera pasamos por Teguise y antes de continual rumbo norte nos desviamos hacia la Caleta en la playa de Famara, lugar de encuentro de numerosos surfistas, desandamos unos kilómetros  la carretera para incorporarnos a la que nos lleva hacia el mirador del Río, desde donde se ve una espectacular panorámica de la isla de La Graciosa.

Para nuestra sorpresa, al llegar, el mirador que siempre ha estado abierto al público, de poco tiempo a esta parte, algún político iluminado ha visto que se podía esquilmar un poco más al turista y lo han cerrado a cal y canto, con una construcción a la que hay que pasar por taquilla, cuatro euros y medio por asomarse a un balcón, nuestra indignación ha llegado al límite, es la confirmación del dicho popular ”poner puertas al campo” y nunca más claramente que aquí, pues en medio del campo con poner unas señales de prohibido el paso ya tiene al turista en el redil, pero a nosotros eso no nos afecta y sin más contemplaciones tiramos monte arriba para alcanzar la cercana cima donde tener una buena vista de la Graciosa, pero no acaban ahí las cosas, un guarda, a voces desde lejos, trata de impedirnos que continuemos nuestra marcha, cosa que desatendemos airadamente.

La vista como habíamos supuesto es espectacular, vemos perfectamente por donde anduvimos días atrás incluso reconocemos el garito donde cenamos al son de la melodía canaria.

A la bajada espero encontrarme con el guarda para que me llame la atención y desahogarme contra quien le ha puesto allí, pero llegamos al parking y el susodicho no ha aparecido.

Continuamos con la visita a la isla, despotricando aún por lo sacacuartos que son en esta isla y les digo a mis amigos, que me niego a pagar por visitar las otras dos atracciones turísticas , Los Jameos del Agua y la Gruta Verde, lugares que ellos ya conocen de anteriores viajes.

En su lugar propongo que vayamos a comer pescado, a Arrieta, lugar de pescadores que Joakín guarda un buen recuerdo. Llegamos al pequeño puertecillo y nos sentamos en un restaurante al pie del malecón y tras un apetitoso ágape nos vamos encantados, con la satisfacción de haber pagado en justa medida a lo que nos han ofrecido, una buena comida.

De regreso a Rubicón pasamos por la que fué residencia de Cesar Manrique, pero la tardía hora ya no da para una visita tranquila, así que pasamos de otro sablazo, que desde lo del mirador, estoy cruzado con los conejeros y su avidez económica para con los turistas.

Devolvemos el coche, nos tomamos un exquisito helado en la marina y esperamos a que lleguen nuestros amigos, que también han ido de excursión, aunque un poco más relajada que la nuestra.

Ya por la tarde habíamos decidido salir esta noche hacia Gran Canaria, así que preparamos todo, les invitamos a los del Cap's a una paella a bordo y a las 10 de la noche soltamos amarras, aprovechando una luna casi llena, aunque numerosas nubes no nos dejen disfrutar de una claridad casi diurna.

Jueves 3

La navegación la hacemos timoneando a guardias de dos horas cada uno, la mar está en fuerte marejada por la aleta de estribor y el viento del Noreste de fuerza 5, no hay demasiado tráfico, aunque hemos de maniobrar a un ferry que venía a rumbo opuesto y no veíamos claras sus intenciones. Luego a lo largo de la noche la mar se ha serenado bastante y antes del amanecer ya vemos la luz del faro de la Isleta, lo más al norte de Gran Canaria.

Entramos en el náutico, dentro de la dársena portuaria, amarramos en el pantalan de espera de la autoridad portuaria, donde solicito atraque. El precio es mucho más económico que en otros puertos, 318 euros para todo el mes, así que lo contrato, ya que del 1 de octubre al 22 de noviembre, no hay plazas, por la regata ARC.

Me dan un atraque en el pantalan S y allí nos dirigimos a ocupar la plaza 13, en medio de barcos extranjeros, que como nosotros esperan la buena época para cruzar el charco.

Por la tarde me pongo en contacto con mi amiga Merche, que lleva viviendo aquí con su marido, desde hace 22 años, a última hora, viene al náutico en compañía del cofrade Toni, del que es buena amiga y a través del que ha conocido a los Pratis, Magdalena y Carlos, en su paso por la isla, el mes pasado, camino de Brasil.

Cuando se van, nosotros nos damos una vuelta por la ciudad y de vuelta, cual es nuestra sorpresa que los dos accesos peatonales al puerto están cerrados, lo que nos hace dar una vuelta de mil demonios, para entrar por el túnel de vehículos, teniendo que atravesar la autovía del sur, jugándonos el tipo, esto ya me mosquea

Viernes 4

Hoy nos dedicamos a estar en el barco y echar un vistazo a las tiendas náuticas del puerto, que me parecen bien abastecidas.

Por la tarde Fermín ha quedado con un pariente, para ver a la familia y cenar con ellos, por nuestra parte, Joakín y yo nos vamos hasta la ciudad vieja de las Palmas, que nos ha gustado bastante, sus cuidadas calles y rehabilitadas casas señoriales, con sus balconadas de madera, como la Casa Colon.

Luego nos quedamos a cenar en el restaurante Macabeo, que nos ha recomendado el primo de Fermín, volviendo de nuevo en taxi hasta el náutico.

Sábado 5

Hoy viene María, hemos invitado a Merche y Roberto a dar una vuelta con el Bahía por el puerto, en su primera navegación a bordo de un velero desde que viven en las islas, aunque antes, pasamos por el aeropuerto a recoger a María.

La experiencia les ha sido única, a pesar de que no he querido a largar el paseo más allá de las dos horas, para que les quede una sensación agradable sin que aparezca el mareo, que las aguas extra portuarias son bastante movidas.

Luego comemos a bordo y sobremesa hasta mediada la tarde, contando aventuras de las acaecidas por esos mares.

A cenar volvemos a la Vegueta, las Palmas vieja, para que lo conozca Fermín antes de irse cenamos en otro restaurante, tan bueno o mejor que el Macabeo, María y yo nos vamos en taxi para el náutico, mientras los chicos se quedan a dar una vueltecilla por el ambiente nocturno.

Domingo 6

Nos despedimos de Fermín, que ha venido Roberto a llevarle al aeropuerto, nosotros preparamos todo para salir hacia Fuerteventura y pasar unos días navegando, que María viene con ganas de mar.

Salimos de puerto sobre las 9 horas después de dar aviso de que estaremos fuera 3 o 4 días, tenemos viento del Norte de fuerza 4-5 y marejada, buen tiempo para cruzar las 50 millas entre las dos islas hasta Morro Jable, además tenemos día soleado con algunas nubes.

Disfrutamos de la navegación timoneando los tres, con velocidades en torno a los 8 nudos, nos cruzamos con un mercante y adelantamos a un velerito de una pareja alemana, que arribarán a Morro Jable poco más de una hora de haberlo hecho nosotros.

A poco menos de 11 millas vemos los primeros contornos de la isla y enseguida, junto a la punta Jandía, en un pequeño poblado, destaca en gran aero-generador que a lo lejos parece un faro, enseguida vemos a su derecha, el auténtico faro de punta Jandía, desde aquí a Morro Jable otras casi 8 millas, teniendo como referencia el faro de punta del Matorral, una milla más allá del puerto.

En este tramo, a sotavento de la costa el viento racheado aumenta, es el “mosquito” como llaman en la isla, la superficie del agua se pinta de borreguillos, hay que tomar un rizo rápidamente y enrollar un poco el génova, las altas colinas de la península de Jandía potencian los vientos catabaticos que se acanalan por los valles y se adentra unas millas en el mar, a veces según nos han contado esos mosquitos son realmente duros.

Desde que estuve por aquí poco antes de año 2000, el puerto ha cambiado mucho, han alargado el espigón y han construido uno nuevo para dar cabida a un náutico que si bien solo hay un par de pantalanes muy precarios, incluso uno de ellos no tiene salida a tierra. El precio en consonancia a la precariez, 7 euros, aunque sin agua ni luz.

Ambos pantalanes están llenos de pequeñas embarcaciones amarradas de costado, solo hay dos huecos en los que cabe el barco con mucha estrechez, elijo el que me parece un poco mas grande y ajustando el espacio, meto los doce metros del Bahía, entre dos pequeñas motoras, aunque el sitio tenía dueño, cosa que nadie nos ha avisado, ni siquiera el guarda que ha venido a tomar nota de nuestra llegada

Pasamos por la oficina y nos damos una vuelta hasta el centro urbano de Morro Jable, invadido por hoteles y urbanizaciones turísticas, alrededor de las enormes playas de Jandía.

Volvemos al puerto para cenar en la cofradía de pescadores, que nos han dicho tienen un pescaito espectacular, pero hoy domingo, está cerrado y nos conformamos en cenar a bordo.

Lunes 7

Sin prisas preparamos la partida, hoy solo son 22 millas hasta Gran Tarajal, poco antes de salir, lo hacen los del velerito alemán, que nos han saludado muy efusivamente, desatracamos sin dificultad pese a la estrechez, sin apenas viento, izamos mayor en el mismo puerto y pronto la brisa del Oeste nos anima a desenrollar el génova.

Los ingleses nos preceden a motor, aun que poco a poco nos vamos acercando a su popa, más cuando la brisa ya es un vientecillo de de F3, finalmente ellos también desenrollan su génova pero con la mayor eslora y velamen del Bahía les adelantamos rápidamente, saludándonos y tomándoles unas fotos.

Desde el mar, las urbanizaciones  junto a las que ayer paseamos, se ven mucho más esperpénticas, colmenas de edificios en su mayoría blancos, de hoteles y apartamentos.

El faro de punta Matorral sigue siendo una buena referencia desde cualquier lado que se navegue, pronto lo dejamos atrás más cuando el viento toma fuerza y sube a 20 nudos, tomamos el primer rizo para una navegación más tranquila, aunque la mar a sotavento de la costa, casi no alcanza a marejadilla.

Salvo algunas recalmadas el viento se mantiene constante, navegamos al descuartelar, rondando los 8 nudos.

Algunas salpicaduras mojan la cubierta del Bahía cuando el rumbo directo a Gran Tarajal nos aleja un par de millas de la costa en la zona de la bahía  Calma y el fech hace aumentar los borreguillos producidos por el viento.

En tres horas alcanzamos el puerto del Gran Tarajal, enseguida nos asignan un amarre, aunque nos avisan de que a partir de mañana hemos de dejar el sitio libre para las embarcaciones del concurso de pesca de altura que se celebra este fin de semana.

Una hora más tarde entra el velerito  alemán atracando cerca de nosotros, lo que facilita que tengamos una amistosa conversación y nos inviten a su casa en Rubicón.

Por la tarde damos una vuelta por el pueblo, nos gusta porque no ha sido invadido por el turismo, quizás debido a que su playa de arenas oscuras no es lo atrayente comparadas con las de Jandía mucho más doradas. Encontramos un gran supermercado bien abastecido, al que mañana haremos una visita.

El ambiente en el puerto va en aumento, con los preparativos y llegadas de motoras, este concurso debe de ser muy importante y hasta altas horas de la noche hay mucho movimiento entre los barcos.

Cenamos en el restaurante del puerto, correctamente, atún que nos lo han querido colar como fresco, aunque además de la textura, el precio les ha delatado descaradamente.

Martes 8

En el pueblo hemos encontrado un buen supermercado para abastecerse de pescado y hortalizas, pasamos de regreso por la oficina de la cofradía de pescadores a pagar la estancia, que con agua y luz supone 11 euros y para estancias más largas no hay descuentos, nada más que a partir de los seis meses, aún así no me parece caro.

Mientras nosotros hemos hecho la compra, María ha preferido quedarse baldeando el barco, además hemos intimado un poco más con la pareja de alemanes, que son verdaderamente simpáticos y agradables, nos han dado la tarjeta para que les visitemos en Lanzarote.

A las 11h abandonamos el puerto en busca de una cala donde fondear y darnos un baño, no hay que buscar demasiado, aunque elejimos una que esté totalmente deshabitada. Largamos el ancla en cinco metros, en lo que nos parecía arena, pero no, en un vistazo submarino, comprobamos que el fondo es de lisa roca con grandes piedras sueltas y el ancla se encuentra tirada como  tal ha caído, pero ante la débil brisa y con 15 metros de cadena por el fondo, es suficiente para que el Bahía no se mueva.

El agua es muy limpia, transparente y la temperatura, agradable, la calculamos en unos 21 grados, suficientes para disfrutar de un buen baño y aprovechar a limpiar un poco el casco, sobre el que ya ha crecido verdín y algunas pequeñas concreciones calcáreas, que elimino sin dificultades.

Para comer, obsequio a mis fieles tripulantes, una espléndida paella de langostinos, que desde que cambié la hechura a la manera del Temido, ha ganado en sabrosura y calidad.

Después de la corta siesta de rigor, la brisa ha mejorado un poco lo que aprovechamos para levantar el fondeo y desplegar velas, sin tan siquiera arrancar el motor, para no perturbar el silencio y la tranquilidad del lugar.

Desde el norte vemos que se aproxima un velero con aparejo de goleta, salimos a su encuentro, pero aún con brisa, el Bahía se mueve rápido y nos situamos casi una milla por delante y su rumbo es mucho más costero que el nuestro, que lo hacemos directos a Morro Jable y desde las 16 millas que nos encontramos, ya se distingue la torre del faro del Matorral.

La goleta que va más por el interior, nos ha recortado bastante distancia, suponemos que ayudado por el motor ya que la brisa ha flojeado bastante, lo que nos obliga a arrancar, también el nuestro, aunque por poco tempo , ya que a la altura la la bahía Calma, vemos a poco más de media milla, como a la goleta le entra viento moderado por su estribor, enseguida nos preparamos a recibirlo nosotros, desplegamos el génova por babor, detenemos el motor y en un periquete tenemos 15 nudos que nos impulsa a todo galope, la regata está servida.

La estampa de la goleta con cuatro velas desplegadas es bonita, pero el Bahía con ese viento, bien trimadas las velas, es rápido como un demonio y a pesar de que nuestro virtual contrincante es de eslora superior, no supera los más de 8 nudos que marca nuestro GPS y milla a milla va quedando poco a poco rezagado. En menos de dos horas desde que nos entró el viento hemos alcanzado el extremo más sureño de la isla, donde se sitúa el faro del matorral o de Morro Jable, aquí el viento de nuevo se inestabiliza y para una milla que nos queda, nada más virar la punta, damos por concluida nuestra particular regata, satisfechos, con media milla de ventaja.

Por unanimidad hemos decidido no pasar por el puerto y quedarnos a pasar la noche fondeados en la playa frente al pueblo, el lugar es precioso pese a las mastodónticas urbanizaciones hosteleras y muy tranquilo, ni un solo barco que  vaya a importunarnos. Allá en la playa últimos turistas abandonan el arenal antes de que el sol desaparezca en el horizonte raso, el fondeadero se encuentra liso como una piscina libre de bañistas y solo el rumor de música en algún bar lejano es la única nota sonora del lugar.

Para cenar preparo los pescados que hemos comprado esta mañana y la velada termina sentados en la bañera viendo la salida de la luna por encima de los destellos del faro, una estampa que estamos viviendo para recordar.

Miércoles 9

Decisión tomada, como no tenemos prisa en regresar a Las Palmas, levantamos el fondeo a las ocho de la mañana y ponemos rumbo al sur de Gran Canaria.

No hay viento y la previsión para el día de hoy es muy precario, navegamos a motor, con la mayor levantada y en el piloto meto la posición de Maspalomas, a casi 70 millas, mientras desayunamos tranquilamente.

Una hora después de la salida a la altura del faro de punta Jandía, una brisa del Noroeste nos anima a parar el motor y desplegar el génova, de momento satisfechos porque podemos navegar a vela por encima de los cinco nudos y como no tenemos prisa preferimos la fuerza del viento al ruido mecánico.

Largamos el curricán por si algún pececito tiene a bien pasar por nuestra cocina, pero está visto que o somos muy malos o no tenemos los señuelos adecuados a estas aguas.

A media mañana la brisita ya es un vientecillo de fuerza 3 ideal para nuestros intereses de llegar al atardecer a Puerto Rico.

El paso de mercantes por el dispositivo de separación de trafico entre las dos islas, no nos importuna demasiado, un par de petroleros, a los que María está empezando a identificar y que nos pasan a un par de millas.

El viento sigue constante en dirección e intensidad y aunque la mayor parte del tiempo timoneamos a mano, el piloto también ha tomado parte en la navegación cuando hemos sesteado un poco después de comer.

A primeras horas de la tarde ya vemos el contorno de la isla a la altura de Arinaga y el viento se ha abierto un poco más, cambiamos el plano velico a orejas de burro, atangonando el génova y de nuevo la navegación se hace más uniforme.

A diez millas de Maspalomas ya distinguimos la torre del faro más al sur de la isla y las dunas del gran arenal, poco a poco se van haciendo visibles, aunque de nuevo el esperpento urbanístico, deshonre la belleza de lugar, una pena que todo lugar digno de preservar se vea machacado por el atractivo turístico y la construcción masiva de viviendas.

Doblamos la punta de la playa de Maspalomas a media milla y ponemos  rumbo a otro esperpento, la cementera de Arguineguin situada sobre un promontorio que se adentra en el mar,llamado el Pájaro,  bien visible de cualquier lado que se navegue.

Desde donde navegamos, se puede contemplar gran parte de la acantilada costa hasta puerto Mogán, como no, construida hasta el último rincón edificable.

El puerto de Puerto Rico  es un puerto doble, dos dársenas la de levante y la de poniente, entramos en la primera que nos parece la más grande y justo en la entrada a babor se encuentra el muelle de espera, junto a la gasolinera y la oficina, enseguida nos asignan un atraque (22 euros). Las duchas son bastante cutres, pero no hacemos ascos al agua caliente y una vez ubicados nos damos cuenta que estamos en medio de una colonia turística alemana.

Paseamos hasta el otro puertecillo y ya cenamos en un restaurante playero, del que quedamos sorprendidos por la calidad del servicio, creo que Alemania tiene algo de culpa.

Jueves 10

Hoy tenemos previsto volver hasta las Palmas. En soleada mañana abandonamos el puerto con una brisa térmica del Sur que aprovechamos para navegar a vela, aunque solo ha sido hasta Maspalomas, poco antes el puerto de Pasito Blanco, me trae el recuerdo de cuando hace muchos años, desde su malecón, pude contemplar por primera y única vez, el famoso rayo verde, en una puesta de sol limpia, como jamás he vuelto a contemplar.

A la altura de Maspalomas el vientecillo del norte hace su aparición, a recoger velas y motor avante a remontar la costa de levante, bastante fea y con pocos resguardos donde fondear, comemos de camino un excelente cous-cous que he preparado sobre la marcha, y después de cuatro horas de motor, cosa que hacía muchísimo tiempo que no ocurría, nos ponemos a navegar a vela haciendo bordos, para recorrer las últimas 10 millas.

Volvemos a nuestro amarre en el Puerto de la Autoridad Portuaria, donde la mayoría de barcos vecinos, aún siguen amarrados en el mismo sitio.

Viernes 11

A media mañana vienen mis amigos Roberto y Meche a dejarme el coche, con el que vamos al aeropuerto a recoger a Angélica, a la que no veía hace más de 10 años y que llega a  pasar unos días abordo.

De regreso del aeropuerto, aprovechamos para hacer unas compras en un gran supermercado de Alcampo y después de comer sesteamos hasta el atardecer, cuando salimos a dar una vuelta por la playa de las Canteras y su típico paseo, yéndonos posteriormente a cenar a un restaurante japonés que teníamos echado el ojo hace días y del que hemos salido tan satisfechos, que no nos ha apetecido quedarnos a tomar una copa en la Vegueta.

Sábado 12

Hoy decidimos hacer un poco de turismo y nos vamos a Aguete, nada que ver la carretera por la que fuí hace unos cuantos años, a la actual autovía que aún se está construyendo el segundo carril, en poco más de veinte minutos llegamos al pequeño pueblo pesquero al noroeste de la isla. Aun conserva unas trazas del encanto que tuvo hace años, ahora el cuidado urbanismo de seudo pueblo pescador está dirigido a la atrayente clientela turística, aún así mucho más bonito y con sabor ancestral, que los colmenares de viviendas de la parte sur de la isla, Maspalomas, Puerto Rico, Mogán playa, etc.

Desde el puerto no localizamos a ciencia cierta, la ubicación del famoso Dedo de Dios, una antigua formación volcánica cerca del puerto y no es de extrañar, posteriormente nos enteramos de que la tormenta tropical Delta, con vientos de 130 kms por hora lo derribó, acabando con el mayor atractivo turístico del pueblo.

Comemos en la cofradía de pescadores, no especialmente bien, como había predicho, viendo la multitudinaria excursión de abueletes que nos ha precedido.

Teníamos intención de visitar el interior de la isla, pero el calor, la modorra que nos ha entrado y la carretera infernal por la que nos han desaconsejado circular, ha hecho que desistamos de la idea, finalmente hemos tirado hacia el puerto y sestear un rato a la sombra de la toldilla.

Al atardecer Joakin y Angélica salen a cenar a la Vegueta, aunque María y yo no nos apetece mucho y preferimos quedarnos a bordo sin salir.

Domingo 13

Domingo de despedida, María parte una vez más con destino a Valencia, esperemos que esta despedida sea la última, la próxima vez que venga a Canarias el mes que viene, ya será para quedarse abordo del Bahía las Islas definitivamente.

Vamos los tres a llevarla al aeropuerto y desde allí organizamos otra visita a la isla, esta vez por el interior. Desde el mismo aeropuerto tomamos una carretera un poco más al sur que nos lleva hacia Santa Lucía, es una ruta de alta montaña, estrecha aunque bien asfaltada, con más curvas que una cuerda en un bolsillo y siempre tirando “parriba” recorriendo las laderas del profundo valle de Tirajana, espectacular donde los haya.

Nos detenemos en Santa Lucía a tomarnos un aperitivo y de paso compramos una aceitunas autóctonas envasadas con mojo, una delicia.

Seguimos un poco más arriba hasta San Bartolomé, donde nos quedamos a comer en un bar junto a la carretera, otro de los descubrimientos del día, una ensalada, carne de cabra guisada, pollo en salsa y unas papas con mojo, que ha sido de escándalo de sabrosura.

Continuamos por una carreterita local para pasar por el puerto junto al Roque Nublo, de 1813 m, verdadera joya turística natural de Gran Canaria, una pelada roca, residuo de la segunda fase eruptiva de la isla, hace algunos millones de años y el pico de la Nieves, la cima de la isla. Nos detenemos una vez más para tomar unas fotografías y continuamos ladera abajo por la cara norte de la isla hasta el náutico, de donde a no salimos.

Lunes 14

Hoy nos hemos propuesto irnos a pasar el día al otro lado de Las Palmas, a la playa de las Canteras con el Bahía. Hemos de navegar bordeando la Isleta, la pequeña península de orografía volcánica más reciente de la isla, situada al norte de la capital, en total un recorrido de 9 millas que hemos de realizar casi todo a motor, por el flojito viento que nos ha deparado el día.

Largamos el ancla en la playa de caleta Clara, al norte de las Canteras, en 6 metros de sonda y de fondo rocoso, el sitio no es muy protegido pero apenas entra un poco de ola, estamos bien para bañarnos y comer. En principio pensábamos quedarnos a dormir, pero por la tarde ha crecido un poco la ola de fondo y pensamos que mejor es ir a dormir más tranquilamente al puerto.

La vuelta la hacemos prácticamente a vela porque el viento ha subido a 12 nudos, pero al circunnavegar la Isleta y ponernos de popa, la marejada se ha puesto incómoda y hemos de ayudarnos del motor para arribar cuanto antes a la protección portuaria.

Entramos casi de noche en el amarre, con Angélica un poco mareada, pero una sopita de pescado que he preparado para cenar, la devuelve el ánimo enseguida.

Martes 15

Hoy dedicamos el día a las compras, para el Bahía unos prismáticos con compás de demoras, Joakin y Angélica recuerdos para sus hijos y familias, quedamos con Merche y Roberto, nos acompañan a las tiendas que ellos conocen bien.

A tomar un aperitivo nos llevan a comer pulpo gallego a Casa Manolo, pero hoy cierran y entramos en el mesón de al lado, yo que pocas veces lo como fuera de su contexto natural arrugo un poco el morro, pero ante la insistencia lo probaré y daré mi veredicto de experto en tan preciado manjar.

Como era de esperar, el resultado no ha llegado ni al aprobado, fino como el papel y mal recalentado, donde esté mi pulpo gallego... aunque no sea del de primera calidad.

Aún se puede comprar productos a mejor precio que en la península y lo constato con varios productos que conozco el precio.

Nos despedimos de mis amigos y volvemos para el náutico, hay que sacar a Rufino que se ha quedado a bordo todo el día.

Miércoles 16

Visito el supermercado y compro marisco para una paella de despedida a Angélica, no vaya a marcharse si probar una de las especialidades del Bahía y su cocina.

Satisfecha ha quedado y Joakin encantado de degustar una vez más su plato favorito.

Por la tarde nos vamos de cultura, a visitar al museo de la Ciencia, pasamos unas horas de lo más entretenidas, no es que sea una maravilla de museo, pero suficiente para pasar una tarde agradable.

De allí nos damos un paseo por la ciudad, e incluso nos vamos a probar ese pulpo de Casa Manolo, que ayer no pudimos degustar.

La verdad que me ha sorprendido un poco, no puede decirse que estuviera exquisito, pero si es lo más parecido al que pueda comerse en Galicia.

Continuamos por el paseo de la playa de las canteras donde rematamos la cena en otro de los chiringuitos, mediocre, como casi todos los turísticos al borde de una playa.

Jueves 17

Hoy no hacemos nada especial, Angélica coge el avión de regreso a Madrid. Comemos a bordo y la llevamos al aeropuerto, ya que sigo disponiendo del coche de Roberto.

Por la tarde, nos vamos hasta la Vegueta de cena de despedida, paseando por todo el malecón con Rufino, que agradece el largo paseo de ida y vuelta.

Cenamos nuevamente en el restaurante Herreño, creo que uno de los mejores de las Palmas vieja. Regresamos seguido porque toca madrugar un poco.

Viernes 18

A las cinco de la mañana en pie, para estar en el aeropuerto a las 6, una hora antes de que salga el vuelo que lleva a Joakin de vuelta a Bilbao. Allí nos despedimos hasta un nuevo regreso en Noviembre o hasta Navidades cuando  yo regrese a Bilbao para pasar las Navidades.

De vuelta al puerto, como aún no ha amanecido me duermo otro par de horitas.

Con el nuevo despertar, lo he hecho con ganas de acometer los trabajillos que tengo pendientes, repaso un poco por encima la lista y me dedico a colocar redes que  faltan en algunos de los armarios y localizar algunas cosas que echo en falta hace tiempo, poco a poco van apareciendo, me queda bastante por inventariar, pero eso prefiero esperar a que María esté aquí definitivamente.

Sábado 19

El día amanece lluvioso, hacía muchos meses que no sentía la lluvia. Continuo haciendo cosas en el barco, ordeno algunas, hago colada, pienso, sigo pensando en mejoras aquí y allá.

A medio día he quedado con Roberto y Merche, primero me paso por el Corte Inglés a comprar unos clips y luego como con mis amigos en su casa, un cordero esquisito que ha preparado la anfitriona.

Por la tarde un paseo por la playa de las Canteras hacia la zona norte que no conocía.

Domingo 20

Continúa la lluvia a ratos, hoy he dedicado más tiempo de lo habitual a navegar por Internet, he escrito unos cuantos correos y he puesto al día mis crónicas en los foros.

Jose Antonio me confirma que llega a Las Palmas el martes a primeras horas de la tarde.

Lunes 21

Vuelta a la actividad, visita a la tienda náutica y a Leroy Melin para hacerme con unas lámparas para sustituir las alógenas del barco, por otras de leds, acabo metiéndome a un hiper para empezar a ir avituallando de comida, productos de larga duración envasados, así la compra final, poco antes de partir, será más liviana.

Me ha llevado tanto tiempo comprar, como estibar todo el carro que he llenado, ordenando de paso los armarios.

A última hora de la tarde me he puesto a sustituir dos de los apliques que he comprado, me ha gustado como han quedado, decididamente sustituiré todas las lámparas alógenas.

Estos días tengo largas charlas con María, ya queda poco para finiquitar su consulta y las cosas no han ido lo bien que se pudiera haber esperado, pero la determinación de no dejar pasar la oportunidad de un cambio radical de vida, lo compensa todo.

Estoy muy orgulloso de ella y sorprendidísimo de la valentía de esta mujer, que no ha dudado un solo momento en poner punto y final a un prestigio profesional, ganado a pulso, tras  muchos años de estudios y trabajo, para compartir mi proyecto libertario y dejar la sociedad del bienestar, con sus cadenas de oro, a cambio de una vida nómada, con sus estrecheces, en la que se intercambiarán las satisfacciones y las penurias, aunque sabremos apreciar las maravillas de las pequeñas cosas del día a día, un amanecer, unos delfines nadando a tu costado, la paz de una playa solitaria, acontecimientos que en el mundo que dejamos atrás son inverosímiles.

Martes 22

Hoy llega Jose Antonio desde Lanzarote en ferry voy a buscarlo a la terminal, volvemos a dejar sus cosas al Bahía y nos vamos a Nacex a recoger el Pactor 3 que le han enviado y con él vamos a buscar la dirección del técnico alemán que se lo ha de revisar, damos con la dirección pero no con él.

Volvemos al náutico, miramos las tiendas náuticas, cogemos el coche y nos vamos a Carrefour.

Miércoles 23

Después de contactar con el alemán nos vamos a hacer compras, a Leroy Merlin y a Alcampo, hemos pensado en fabricarnos unas perchas IOR, compramos los elementos que nos hacen falta y volvemos al náutico, nos entrevistamos con el alemán al que le pido presupuesto para que instale el Pactor 3 en el Bahía, 1300 euros, me parece un poco caro, pero no descarto la posibilidad de montarlo.

Por la tarde continuamos con las perchas, hemos encontrado en las náuticas mejores elementos que lo que teníamos, saldrá un poco más caras pero mucho mejores.

Jueves 24

Continuamos con el trabajo y a las 11,30 me voy al aeropuerto a buscar a Oscar que llega de Bilbao a pasar un par de semanas.

Italo me pasa unas cuantas cartas de Venezuela para fotocopiar, quedamos en firme para que venga con Carmen a comer el sábado una paella a bordo del Bahía

Por la tarde vamos a la tienda de fotocopias, luego nos dedicamos a ver máquinas de fotos y por último nos tomamos una cervecita en la playa de las Canteras, volviendo a cenar al Bahía.

Para el sábado vamos a tener una agenda social bastante completa, pues si a medio día vienen a comer nuestros nuevos amigos venezolanos, a cenar he invitado a Cristina, la cofrade Corsara y su pareja

Viernes 25

Hoy hace un mes que salimos de Mazagón, casi puedo afirmar que el tiempo transcurre plácidamente, aunque desde que estoy en las Palmas me siento un poco enclaustrado, a pesar de que la actividad es contante, pero la imposibilidad de salir a navegar con garantías de pasar jornadas agradables de navegación, fondeo y tranquilidad, me hace permanecer amarrado al pantalan.

Para compensar tal somera frustración, hoy hemos quedado con Toni que viene a buscarnos para llevarnos a unas ferreterías que sabe nos van a gustar.

Nos dirigimos, en su coche al polígono industrial situado al norte del puerto, a un comercio de aceros inoxidables de nombre muy familiar, Gallarta, pronto nos quedamos asombrados de la gran cantidad de pertrechos a unos precios muy alejados de los sablazos a los que normalmente estamos acostumbrados en el mundo náutico, los tres compramos gran cantidad de herrajes para nuestros respectivos barcos. Tras una hora de husmear estanterías y aflojar la cartera, vamos a otra tienda, esta un gran almacén ferretero en el que adquirimos otra clase de pertrechos no inoxidables y para finalizar la jornada, Toni, nos lleva a un pueblecito más al sur del aeropuerto a comer pescado, además no ha permitido que le invitásemos, un gran personaje y una gran humanidad, tanto física como humana.

No sabemos como agradecerle las atenciones más que invitarle a que con Juana, su mujer canaria, vengan esta noche a cenar con nosotros a la Vegueta.

Regresamos al Bahía y ocupamos la tarde husmeando y comprando algunas cosillas menores en las tiendas náuticas del perto.

Con la caída de la tarde, nos dirigimos hacia la Vegueta caminando por el paseo marítmo, con Rufino contento de poder caminar un largo trecho olisqueando aquí y allá, como hemos quedado con tiempo de sobra, llevo a mis amigos a dar un paseo por la cuidada ciudad vieja de las Palmas, a la luz de las farolas.

Puntualmente a las veintiuna horas, nos encontramos con la pareja, cenamos en medio de una charla muy agradable, los cinco en la terraza del Herreño, nuestro familiar restaurante, al que parecemos abonados y casi a media noche, tras despedirnos hasta próximamente, iniciamos por el mismo camino, el regreso al náutico.

Sábado 26

Por la mañana, vamos de compras al hiper Carrefour para preparar una buena paella como las acostumbradas.

Poco después de medio día llegan Carmen e ?talo, que como van a marchar próximamente a Venezuela, antes de afrontar su última etapa de la vuelta al mundo, para ponerse al día de como está su país, han dejado su preciosa goleta de dieciséis metros en el club Varadero este con su habitual humor italiano de donde es original, no paramos de reír con sus ocurrencias y anécdotas, como aquella que nos ha hecho reír a carcajadas, cuando en estos once últimos años de vuelta al mundo, a su paso por Tailandia, junto con otra pareja de navegantes australianos con los que navegan en conserva.

Contaba que como ya estába rayando en la ancianidad (le calculamos unos sesenta y muchos años) no quería irse de este mundo sin sentir las sensaciones de un body-masaje tailandes y por este motivo pedía a Carmen que no se sintiese ofendida por tal circunstancia, esta, de modo alguno se opuso a la petición de su marido, es más ella misma iba a contratar los servicios de una experta masajista para que él no se preocupase de nada.

El buen hombre, contento por la tolerancia de su mujer esperaba el momento de complacer su petición y llegado el día.

?talo, se personó en el lugar apalabrado, le hicieron pasar a una sala donde se quedó en cueros con una toalla tapando las vergüenzas, tendido sobre una camilla baja, en la habitación solo había una oronda y fornida señora, pensando en que fuese la madame y esperando a que una linda muñequita tailandesa apareciese para comenzar con el masaje, pero he te aquí que  no había susodicha muñequita y la fornida señora arremetió con tal ímpetu con su trabajo, que al pobre Ítalo se le oían los gritos desde la misma Venezuela y su mujer Carmen, con los amigos australianos desternillándose de risa por la jugarreta gastada a su marido, al que no le quedaron ya más ganas de probar los placenteros masajes tailandeses.

Entre anécdotas, preguntas que les hacíamos y comentarios, a media tarde se despidieron nuestros amigos, con la promesa de que estaríamos en contacto vía e-mail hasta que nos viéramos de nuevo antes de la partida hacia las Américas.

Les acompañamos hasta el muelle donde nos despedimos, deseándonos buenas singladuras.

Como mañana salimos para Lanzarote, llamo a mi amiga Merche para llevarles el coche, quedo con ella, lo meto en el garaje, tomamos una cervecita, me despido de ella y Roberto, me no se encuentra muy bien y volvemos al náutico a preparar la cena para la siguiente visita.

Al poco de oscurecer llegan Cristina y Herber, a los que no conocía personalmente, con la que me he puesto en contacto a través del foro. Esta pareja, ella italiana y el austriaco,  de unos treinta y pocos años y que llevan en la isla tres y siete años, tienen una pequeña goleta de madera en el puerto de Puerto Rico y con la que se han iniciado hace menos de un año al mundo náutico.

Mientras cenamos, nos cuentan sus aventuras y desventuras en las primeras navegaciones, intercambiando experiencia por juventud y pasando una velada muy agradable, al igual que esta medio día, pero en sentido contrario.

Nos despedimos de ellos hasta mi regreso de nuevo a Las Palmas en el mes de noviembre, con la promesa de que saldremos a navegar en la goleta, en la que tengo ganas de hacerlo, porque nunca he navegado en un barco con aparejo clásico.

Domingo 27

Tal como había previsto, con una meteorología favorable, a las nueve horas, abandonamos el puerto de La Luz, previamente de haber hablado con el amable marinero, el cual me asegura que los tres día que tengo pagados, de este mes de septiembre, se me descontarán de la factura, cuando regrese de nuevo, tras la salida de la regata ARC.

La navegación hacia Fuerteventura es con un vientecillo del norte de doce nudos y la mar poco más que marejadilla, una gozada de navegación para recorrer las treinta y ocho millas hasta punta Jandía.

Oscar disfruta de lo lindo en su primera navegada por las islas afortunadas, pronto alcanzamos el dispositivo separador de tráfico entre islas, aunque solo hemos visto pasar un petrolero a unas cuantas millas y un par de veleros que vienen desde Fuerteventura, con los que nos cruzamos a más de media milla.

Poco después de comer, a once millas, ya vemos difuminada la orografía de la isla y a medida que nos aproximamos lo primero que destaca es la torre de un generador eólico en el pequeño pueblecito de Puertito, junto al aeropuerto de la isla, en las inmediaciones de Punta Jandía y poco después ya es visible en Morro Jable, el torreón del faro de Matorral.

Barajamos la posibilidad de continuar hasta Gran Tarajal, a veintidos millas de Morro Jable o quedarnos allí mismo, finalmente decidimos lo segundo, para ello, sugiero que fondeemos donde ya lo hice en la anterior vez, en la playa, frente al pueblecito.

Pero antes de recorrer las siete millas que nos faltan para acceder a nuestro destino, hemos pasar por el peaje de los mosquitos, ese viento catabático que desciende de la montaña a sotavento de la península de Jandía y que como en la anterior ocasión, nos hace tomar un rizo a la mayor para navegar con soltura los veinticinco nudos que llegan a soplar en las rachas, más o menos aquí se dobla el viento que hemos traído desde Gran Canaria, eso si, a cubierto de de la ola atlántica, la superficie del mar enseguida se cubre de borreguillos blancos y entre racha y racha en menos de una hora alcanzamos el puerto de Morro Jable, al que pasamos de largo para fondear frente a la playa, donde ya se encuentra un catamarán.

Hinchamos la neumática para desembarcar en cuanto se haga de noche, porque, tengo entendido, no se puede llegar con ella a la playa, de día, según la normativa de la guardia urbana.

Damos un paseo hasta el puerto y de regreso cenamos en uno de los restaurantes playeros, en los que la clientela es mayoritariamente de origen alemán.

Lunes 28

Temprano, en cuanto sale el sol, levantamos el fondeo y continuamos navegando hacia el norte de la isla, de momento por aguas que ya conozco. Pronto, nada más doblar la punta de Morro, entra una brisita del noroeste que nos permite detener el motor y navegar a vela con rumbo directo hacia punta Lantailla, en las inmediaciones de Gran Tarajal. A medida que nos internamos en la zona de bahía Calma, sube el viento un poco lo que nos hace que naveguemos más airosos, en tres horas alcanzamos Lantailla, pero desde allí hemos de cerrar el rumbo y con el viento de proa no queda más remedio que arrancar el motor si queremos seguir avanzando a buen ritmo.

Algo más de dos horas nos cuesta alcanzar Puerto del Rosario, la capital de la Isla, como aún tenemos bastantes horas de luz, decidimos aprovecharlas navegando a vela, haciendo bordos, tenemos unos doce nudos, así que navegamos rápido, aunque los cambios de dirección del viento son importantes, más cuando nos alejamos de la costa.

Pronto vemos el promontorio de la isla de Lobos, al norte de Fuerteventura, dejaremos la islita por babor, pero cuando nos acercamos a ella, en las postreras horas de la tarde, el viento va menguando y de nuevo ponemos el motor en marcha para recorrer las últimas siete millas hasta la punta del Papagayo, donde fondearemos a pasar la noche.

Elegimos la playa de las Mujeres, donde ya se encuentra al ancla un barco francés de aluminio, largamos el fondeo bastante alejados de él, cuando ya la noche no permite ver más que sombras, poco después un par de barcos más, largan sus anclas en la zona

Jueves 1 de Octubre

Navegamos hasta isla de Lobos, Jose viene con nosotros, y el Donan va tripulado por Carlos y Carmen, solo hay una brisita de 5 nudos y el Bahía pronto demuestra sus cualidades de crucero rápido sacando distancia al pesado Moody de nuestros amigos.

En dos horas cruzamos el estrecho de la Bocayna, dando respeto a los bajos de  punta Martino, donde unos surfistas practican su deporte en la rompiente que forma las olas de fondo que llegan del NW.

La poca brisa que traíamos por aquí se esfuma, motor de nuevo y atención a los bajos del sur de la isla, doblamos la punta y nos dirigimos al fondeo junto al puertito, hay unas boyas pero prefiero largar el ancla en un fondo de arena a cinco metros.

El Donan llega un poco después amarrando a una boya a nuestra popa, decidimos comer a bordo del Moody abarloados, pero cuando levantamos el fondeo veo que la marcha avante no funciona, algo se ha estropeado definitivamente, los amagos extraños que he sentido en días pretéritos no eran sensaciones baldías.

Como estamos en la proa del Donan, largamos más cadena hasta situarnos a su costado, y amarramos ambos barcos, mientras Carmen prepara la comida Oscar y Yo hurgamos en el mecanismo del mando de la reductora, llegando a la conclusión de que el engrane de estas con el motor se ha estropeado.

Como el regreso a Rubicón ha de ser a vela, salimos al poco de comer, tenemos la misma brisa que al llegar aunque la dirección ha variado favorablemente, tomándola a un descuartelar con lo que la velocidad ha mejorado considerablemente y navegamos casi constantemente por encima de los cuatro nudos.

Casi dos millas antes de llegar, el viento se ha abierto lo suficiente como para izar spi. Oscar monta la maniobra, a Jose lo pongo a la caña y en pocos minutos tenemos el spi arriba, resistiéndonos a que Carlos, que viene a motor casi todo el tiempo, nos adelante en la particular regata.

Arriamos el spi en la bocana del puerto, sacamos el génova, arriamos también la mayor y con solo la vela de proa fondeamos en la bahía junto al puerto cuando ya ha caído la noche, recogemos un poco por encima, se acerca el Donan y desembarcamos en él para recoger la neumática que hemos dejado amarrada al Cap's III, volviendo pronto Oscar y yo al Bahía.

Viernes 2

Hoy a primera hora gestiono el contacto con un mecánico, en el varadero me recomiendan a  Ruben Borges, hablo con él y quedamos en que vendrá a ver el motor el miercoles por la mañana.

Salimos a navegar con el Cap's III, primero vamos hasta el Papagayo a fondear y darnos un baño, luego con viento en popa hacemos pruebas con el spi asimétrico, lo izamos con el calcetín y como habíamos previsto no va muy bien, por la estrechura y que la boca no está bien construida, además ese spi es demasiado grande para este barco.

Lo arriamos y retiramos el calcetín, volvemos a izarlo si él probamos a atangonarlo y ahora va un poco mejor, aconsejo a Jose que lo deje como está, que para ventolinas puede irle bien.

Volvemos a comer a puerto y por la tarde quedamos en el Donan de Carlos y Carmen, con Julio y Soledad, una pareja que navegan desde hace unos cuantos años por el Caribe donde tienen el Ilusión.

Construyeron su barco, de 45 pies, hace dieciocho años en Ibiza y sin pensárselo mucho, se echaron a navegar, aprendiendo sobre la marcha, lo que les ha llevado a una forma de vida de semi-libertad, los últimos cinco años sin moverse del archipielago de San Blas, uno de los últimos paraísos que aún quedan por el Caribe.

Carmen nos prepara un pica pica mientras charlamos animadamente de viajes y anécdotas caribeñas, como aquella que llega una despampanante navegante solitaria a un fondeadero y como tuviera dificultades para fondear, allí que van todos a ayudarla para luego darse cuenta que era un fornido travesti. 

Domingo 4

A primera hora Oscar y yo metemos el Bahía en el mismo amarre que cuando llegamos, eso si, navegando marcha a tras, sin ningún problema, luego vamos a por el coche y vamos los tres al aeropuerto, que a las 11 llega Virginia.

La recogemos puntualmente y como también llega María, pero a las dos de la tarde, nos vamos a dar una vuelta por Puerto del Carmen, nos quedaba por visitar otro de los enclaves más turísticos de la isla, damos un paseo tomamos un refresco y a las dos estamos de nuevo en el aeropuerto.

Con un poco de retraso llega el avión, turno de presentaciones a Virgi y Oscar para salir pitando hacia Arrieta, donde vamos a comer en el puertecillo, en el restaurante que la vez anterior estaba cerrado.

No ha estado mal, pero Jose nos lo había puesto mucho mejor. Un paseito para bajar la comida y aprovechamos para ir a visitar el norte de la isla, primero al mirador del Río para la foto de la Graciosa y desde allí bajamos a Orzola, cuyo puerto no conocía y que como era de suponer dispone de unos cuantos restaurantes de turistas que toman aquí el ferry para ir a la Graciosa.

De vuelta hacia el sur paramos en el pueblecito de Teguise, que a esta hora está vacío de turistas lo que me satisface, pues no habíamos parado y tiene bastante encanto.

De vuelta a Rubicón lo hacemos por la carretera de Femes, que se encuentra en un escarpado alto, llegando ya de noche a la Marina, preparo algo de cenar para los cinco y damos por concluida la jornada.

Lunes 5

Hoy continuamos de turismo insular, primero visitamos los Hervideros, luego la laguna Verde y a continuación vamos a Timanfaya, para mi, la única atracción verdaderamente interesante que tiene la isla, de allí volvemos a comer a Yaiza donde nos lleva Jose, un restaurante casero, del que salimos contentos.

Volvemos para Rubicón y nos quedamos por la marina haciendo cosas a bordo, mientras que Oscar se va con Jose y Virgi a dar una vuelta con el Cap's III.

Oscar está muy animado a hacer el Atlántico con el Cap's III y yo le animo a ello, en cuanto gestione sus vacaciones le dará una respuesta, me agradaría mucho que viniera.

Martes 6

Por la mañana nos vamos con el coche a Arrecife ya que Jose tiene que renovar el permiso de conducir, luego pasamos por una buena ferretería junto al puerto, vemos unas tiendas náuticas y pasamos por una imprenta donde fotocopian todo tipo de cartas y derroteros, está en el paseo junto al fuerte.

A medio día vamos a comer a Tías a casa de Julio y Sole, lo pasamos estupendo en su compañía, hemos visto fotos de San Blas donde han vivido casi cinco años y de como construyeron el Ilusión, en Ibiza, hace casi dos décadas.

A última hora de la tarde volvemos para la marina y nosotros a nuestro fondeo

Miercoles 7

Nos levantamos pronto, y lo primero que hacemos es desmontar la caja del motor para poder acceder fácilmente a él

Puntualmente a las 9 de la mañana llega el mecánico, toma nota de la caja reductora y quedamos para el lunes comenzar a desmontarla.

Oscar sale de regreso para Bilbao, Jose y Virgi le llevan al aeropuerto.

Por la tarde reparo la galleta de la mayor, un trabajo pendiente que tenía ganas de realizar, ahora me siento más seguro de que no se va a romper.

Luego pagamos el puerto, damos un paseo hasta el supermercado a reponer un poco la despensa.

Sábado 10

hoy también toca bricolaje y como ayer. Por la tarde desembarcamos con la  neumática en la playa junto al hotel Yaiza para ir al super y ahorrarnos un buen paseo.

Al atardecer quedamos con Jose y Virgi damos un paseo hasta Playa Blanca donde cenamos, que para eso es sábado en una pizzería que me ha gustado mucho.

Domingo 11

Ya está bien de tanto fondeo, aprovechando un vientecillo de 10 nudos, propongo a María salir a navegar un poco y ella encantada, recogemos todo lo susceptible de caerse y realizamos la maniobra de zarpar a vela, como velero que somos, izamos primero la mayor, recogemos el fondeo y al caer una vez libres, desplegamos el génova.

Que gusto sentir de nuevo el sonido del agua correr por las amuras, primeramente ponemos rumbo a Pechiguera, pero cambio de idea, trasluchamos y nos dirigimos a Papagayo para enseñarla de cerca la placidez de sus playas, donde vendremos a fondear cuando tengamos el motor reparado. Doblamos la punta, dando un buen respeto a los bajos de la restinga y después de recorrer una milla del otro lado, viramos y volvemos al fondeadero, el paseito mañanero es suficiente para quita un poco el chincho de no estar demasiado estáticos, aunque mañana tengamos intención de volver a navegar.

Hoy es el cumpleaños de Virginia y nos reunimos en el Cap's III para celebrarlo, para ello Jose ha invitado a Carlos y Carmen, que no han podido acudir, pero vienen Julio y Soledad, lo cual me alegra porque tengo muchas preguntas que hacerles y placer con los relatos de sus aventuras, como cuando los piratas venezolanos les asaltaron en la península de Paria.

No me canso de escucharles y como deseo de su compañía les invito a que mañana vengan a navegar en el Bahía las Islas, cosa que aceptan encantados.

Lunes 12

Tal como habíamos quedado a las diez de la mañana recojo con la neumática a Virgi y Jose en su pantalán y poco después a Julio y Sole en la gasolinera para trasladarnos al fondeo donde se encuentra el Bahía y espera María.

En la zona solo sopla una ligera brisa del sureste que no supera los cuatro o cinco nudos. Les pongo en aviso que no tendremos la ayuda del motor para ir a la isla de Lobos, pero son navegantes y nos dicen que saben no tiener prisa por llegar a los sitios, así que izamos mayor, levantamos el fondeo, desplegamos el génova y el Bahía pronto se pone en movimiento, aunque antes he tenido que desatascar un cabo que se ha metido en el barbotén que impedía subir el ancla.

A pesar del poco viento el Bahía sigue comportándose como el barco rápido que es, cosa que no pasa desapercibido a nuestra pareja de navegantes, que alaban sus cualidades, bien diferente a su barco que con ventolinas apenas se mueve.

Algo más de dos horas nos lleva en recorrer las siete millas del estrecho de Bocayna, dejando la isla de Lobos por estribor. Me acuerdo perfectamente de los bajos que jalonan el extremo sur de la islita, pero noto la intranquilidad de Julio y para que despeje sus dudas abro la carta en el ordenador donde se ve con claridad la seguridad por donde navegamos.

En el fondeadero hay bastantes más embarcaciones que la anterior vez, elegimos un lugar entre dos veleros al que nos acercamos muy lentamente, ya que la brisa se ha esfumado casi por completo en la zona. Arrío la mayor sin tan siquiera aproarme y María larga el ancla cuando considero que nos hayamos en el lugar apropiado, quedando fondeados a una distancia equidistante de ambos barcos.

Comemos en torno a una conversación muy provechosa, tomando datos de los lugares que visitaremos a poco más de un año vista.

Como el viento sigue sin aparecer, propongo salir de vuelta no demasiado tarde porque nos va a llevar unas buenas horas la travesía hasta Rubicón, todos de acuerdo, a las cinco nuevamente realizamos la maniobra de zarpar a vela, esta vez sin ningún inconveniente, aunque los tres nuditos y la marejadilla nos impiden avanzar apenas a un nudo, para salir del fondeadero por donde hemos llegado. Cuando casi después de media hora alcanzamos la punta de la Mantequilla, algo de corriente en contra nos frena el avance, intento salir por el otro lado de la isla pero los esfuerzos son tan inútiles como los que estamos intentando, si no queremos permanecer toda la noche en la zona, no me queda más remedio que hacer caso a las sugerencias de Jose, arranco el motor y marcha atrás pongo de nuevo rumbo a doblar la punta de la Mantequilla, donde posiblemente tengamos la brisita que nos ha traído por la mañana.

Arriamos velas, motor atrás y con la marejadilla, aunque avanzamos a solo dos nudos, las empopadas de las olas contra el espejo levantan espumaradas que acaban por empaparme como si navegásemos en un temporal, pero sobre todo, lo que más cala en mis huesos, son las risas de la tripulación, habrase visto, mi airoso velero navegando como los cangrejos.

Como habíamos previsto, fuera de la influencia de la isla vuelve la brisita, me aproo al viento e izamos mayor, para seguido desenrollar el génova, pero como el viento está por la aleta, preparamos el spi y en unos minutos lo tenemos portando, con lo que el GPS ya marca por encima de tres nudos.

A bordo reina un distendido ambiente, llevado por la voz contante de nuestros amigos Julio y Sole, que no cesan de contarnos historias y anécdotas en sus navegaciones caribeñas, con el gracejo que caracteriza el origen argentino de Julio, a pesar de ello no desatendemos la navegación y la atención constante al spi, que con tan poca brisa a duras penas se mantiene hinchado, máxime cuando en medio del estrecho de la Bocayna llegan trenes de pequeñas olas de ambos lados, lo que forma  una marejadilla bastante incómoda.

El rumbo que llevo apunta a Papagayo, el único que me es posible en las condiciones reinantes de brisa, pero tenemos todo el tiempo del mundo y a ninguno de los seis nadie nos espera.

Como preveíamos en Papagayo hemos de trasluchar, arriamos spi y sacamos el génova por el otro lado, no es cuestión de intentarlo con el spi, con la inestabilidad de la vela, casi de noche y la poca experiencia en navegación deportiva de la tripu que llevo. La brisita nos lleva hasta la proximidades de la bocana del puerto donde vuelve a esfumarse una vez más, esta vez no me lo pienso dos veces, recogemos velas, arranco el motor y de nuevo marcha a tras para recorrer la última media milla hasta el fondeadero. las risas hacen de nuevo aparición a bordo, pero tengo ganas de cenar y dejar al Bahía quietecito en su fondeadero, cosa que hacemos en unos minutos.

Después de una frugal merienda, que he preparado, desembarco con la neumática a nuestros amigos, despidiéndonos hasta un próximo día.

María y yo de nuevo a bordo, disfrutamos en la bañera, todavía un buen rato de la tranquilidad del fondeadero, comentando que a pesar de los inconvenientes, hemos pasado un fenomenal día.

Miercoles 14

A primera hora preparamos todo para meter de nuevo el Barco al pantalán, levantamos el fondeo y casualmente, al probar la marcha avante, esta engrana en los piñones, con lo que esta vez no damos el cante navegando como los cangrejos.

Sin dificultades metemos al Bahía en el pantalán al que ya parece que nos reservan en exclusiva, ayudados por Jose y Virgi, siempre atentos a nuestras idas y venidas.

Sin pérdida de tiempo, me dedico a desinstalar de nuevo la caja del motor, para que no pierda tiempo el mecánico cuando llegue a desmontar la caja de la transmisión. Poco después de las 10 llega Rubén Borges, al que hemos de adelantar un pago a cuenta para iniciar los trabajos, entre los dos, en poco tiempo desconectamos tubos y cables del motor para poder moverlo y desacoplarlo de la caja. Con unas cuñas que tengo en mis pertrechos, calzamos el bloque y una vez sueltos todos los tornillos de apriete, lo deslizamos sin dificultades  una decena de centímetros, suficientes para sacar el eje con el mecanismo de la transmisión automática. Ahora solo es cuestión de esperar a que las piezas Volvo nos las suministren en la mayor brevedad de tiempo, cosa que en las islas, no suele ser con la presteza que a mi me hubiese gustado, pero no tengo prisa y el presupuesto que me habían adelantado desde Bilbao era sensiblemente más alto que el que me han dado aquí, aunque tarden más en el suministro, las fechas no nos acucian, así que prefiero ahorranos unos buenos euros y María está de acuerdo.

Poco más de dos horas y Rubén se lleva la transmisión, la bomba de agua salada, para cambiarle los retenes y el colector del escape que ya se haya bastante obstruido por la carbonilla, para dejarlo bien limpio.

Tomo nota para futuros mantenimientos que pueda hacer por mi cuenta, el resto del trabajo me encargo yo, como es, sacar todo el lubricante de la cola  y sujetar mejor el motor, que ahora ha quedado suelto, para ello, coloco una U de carbono, que me sobró de la caña de respeto, atornillada al techo del motor, del que con un zuncho suspendo el motor con facilidad.

Estando en pantalán María aprovecha la lavadora del puerto para hacer una buena colada, como tenemos el barco un poco patas arriba comemos en el Cap's III y por la tarde el acostumbrado paseo hasta el One a tomar una cervecita con Jose.

A medio día he llamado a Norberto y Monse, una pareja isleña que me han contactado por correo por mediación de los Pratis

Jueves 15

Seguimos con nuestros quehaceres a bordo, a media mañana vienen a visitarnos Norberto y Monse, son encantadores y muy relacionados con el mundillo de la náutica, de hecho, han comprado un nuevo Dufour 405, el mismo que Rafa tiene echado el ojo, casualmente Norberto es muy amigo de Fredy Tabares, el carpintero de ribera que está restaurando la Bella Lucía, una fenomenal goleta de 150 toneladas y 30 metros de eslora, botada en 1890, propiedad de uno de los dueños de la marina. Muy amablemente Norberto, nos presenta a Fredy, un personaje muy atento que nos enseña su obra, la cual nos deja a todos asombrados las maravillas que se pueden hacer con gusto y el dinero del armador.

Finalmente nuestros nuevos amigos, que viven en Feas, se despiden no sin antes invitarnos el sábado a comer en su casa, cosa que hacemos encantados.

Por la tarde, puesta al día del diario, los foros y limpieza de la cubierta del Bahía, ya le toca, aunque no acumula ni la cuarta parte de la suciedad que se depositaba en las Palmas.

Viernes 16

A primera hora preparo la neumática para remolcar al Bahía fuera de la marina, cuando vienen Jose y Virginia hacemos la maniobra, primero amarrada a la aleta de babor, con María manejando el fuera borda, solo consigue que gire a estribor, cambiamos las posiciones, salto a la neumática y tiro hacia atrás con lo que conseguimos llevarlo poco a poco por el canal entre pantalanes hasta la dársena, desde allí me coloco en la popa y empujando, lo sacamos fuera sin dificultad.

Largamos el ancla, nuevamente orincada, pero un nuevo contratiempo se suma a la lista, el molinete del ancla ha dejado de funcionar. largo el resto de cadena manualmente y cuando ya estamos bien ubicados reviso con Jose el origen del problema. Esta vez no hemos tardado en descubrirlo, sulfatación de los terminales en el relé de control del molinete, una ligera limpieza es suficiente para que funcione de nuevo y una tarea más a añadir a la lista, cambiar los terminales.

Llevo de nuevo a Jose y Virgi al puerto a que preparen el barco para salir a pasar el día en el Cap's III, de vuelta nosotros nos vamos al supermercado, que con la neumática lo tenemos mucho más cerca, desembarcando en la playa.

A las once de la mañana embarcamos con nuestros amigos y con un bonito viento de trece nudos navegamos primero hasta mar abierto más allá del faro de Pechiguera y desde allí ponemos proa a Papagayo donde largamos el ancla para bañarnos y comer. Después de una siestecilla en cubierta, volvemos a puerto y nosotros al Bahía que nos espera meciéndose tranquilamente en su fondeo.

Al anochecer nos ponemos de acuerdo, Carlos y Jose, cada uno desde nuestros barcos, para intentar con la BLU, hablar con Carmelo que está en Almería, finalmente conseguimos hablar entre nosotros y después de cenar y preparar un postre para llevar mañana a Feas, vamos a intentar una charla en la frecuencia de la Rueda de los Navegantes. Justo cuando vamos a comenzar, entra por la frecuencia Rafael del Castillo, me pongo en contacto con él, hablamos un buen rato, mientras mis amigos desde dentro del puerto apenas logran entender nada. Me siento feliz porque después de tantos años de tener una aparato tan caro inservible, por fin consigo sacarle algo de partido y al menos comprobar que sigue funcionando correctamente, ahora es cuestión de aprender a hacerse con la práctica de su funcionamiento.

Sábado 17

Amanece un día calcado a los anteriores, la uniformidad meteorológica está siendo la norma habitual durante todo este mes, hasta los mismos isleños aseguran que no es muy normal, pero a nosotros nos parece una maravilla, cielos despejados, temperaturas que se mantienen entre los veinte y los veintiocho grados y el agua del mar que no baja de veinte.

Nos levantamos también como todos los días, cuando despunta el día, en torno a las siete y media de la mañana. El fondeadero en estos momentos se encuentra en calma, el Bahía las Islas mecido por pequeñas olitas muy lejanas, nos acuna con suavidad.

Un baño matutino en las claras aguas de la bahía me reconforta sobremanera y aprovecho a limpiar, una vez más, los microscópicos organismos, que en estas aguas se adhiere al casco con rapidez. La pintura patente que di en Galicia, en el mes de Junio, antes de partir, ha sido un fracaso para estas aguas, estoy planteándome volver a sacar el barco del agua, para repintar de nuevo antes de salir hacia el Caribe.

El único inconveniente que tenemos en el fondeadero, es la arribada del ferry, que cubre el trayecto Corralejo, Playa Blanca, ya que nos llega un tren de olas, bamboleandonos de mala manera, cuando nos acometen por el través, que es la mayoría de las veces y eso que nos encontramos a casi una milla del puerto, pero es tal, el desplazamiento de agua que provoca el dichoso trasporte náutico, que sus efectos alcanzan mucha distancia.

Hoy en uno de esos meneos, he sentido moverse el motor y por tanto, para evitar algún daño, lo he fijado con un par de tornillos a la bancada, antes de irnos a pasar el día a Mala.

Norberto a medio día viene a buscarnos con su coche, nos lleva primero a un polígono industrial, cerca del aeropuerto, donde tiene un negocio para la importación de muebles fabricados en teca, que trae desde Indonesia, luego nos da una vuelta hasta el puerto de Arrecife, en cuyo económico varadero, me estoy planteando sacar el barco para repintar, nos dice que es uno de los mejores varaderos de las islas y así lo veo, pues dispone de un moderno y potente traveling con  buenas cunas en la planchada para estabilizar los barcos en tierra.

También he aprovechado a tomar unas fotos del antiguo Fisher & Paikel, donde navegué hace unos cuantos años con Quino Quiroga, su dueño.

Llegamos a Mala, donde espera en casa Monse, nos enseñan su bonita vivienda unifamiliar que más bien parece un museo de muebles antiguos, una maravilla de colección y el taller de carpintería adosada a la casa. Nos preparan para comer una barbacoa y pasamos una tarde muy agradable contando y viendo fotos de navegaciones de las que Norberto es un gran amante.

Ya de noche nos trae de vuelta a Rubicón, donde quedamos para vernos en breve.

Volvemos con nuestra neumática al fondeadero, donde Rufino nos recibe con mucha alegría,  pasamos un buen rato en bañera sin tan siquiera apetecernos cenar.

María ya se ha hecho cargo de la neumática, que poco a poco está aprendiendo a manejar con soltura, ahora la queda aprender a remar para poder ser totalmente autónoma. 

Domingo 18

Esta mañana, durante el baño matutino, he descubierto a diez metros donde había caído el ancla, un muerto fenomenal. Con un poco de trabajo la he acercado al muerto y la he amarrado a él, así estamos más seguros. El fondeadero ha crecido bastante, de los dos barcos que eramos al principio, el Bonaire y nosotros, ahora somos seis, aunque hay sitio de sobra.

Hoy toca de nuevo fiesta en casa de Juanma y Pilar, los amigos de Julio y Sole, pero antes hemos aprovechado a hacer alguna cosilla abordo.

A las 12 vienen a buscanos al Cap's III vamos a Tinajo, donde paramos a echar un vistazo a su mercadillo dominical, aprovechando a comprar unas hortalizas, mucho más baratas que en el super de Playa Blanca.

De nuevo lo pasamos fenomenal con las aventuras de Julio y Sole en la magnifica casa de Juanma, donde ha tocado de nuevo barbacoa, por la tarde gran partida de rana, cuyo juego no sería malo llevarlo por los mares del mundo.

Al anochecer nos llevan de nuevo a Rubicón, de vuelta al fondeadero a por el Rufino para ir a dar un paseo, se me ha parado el motor fuera borda, por algún problema en el carburador, hemos de volver a remo y por la mañana lo revisaré. También me han llamado la atención los guardas de seguridad de la marina porque no tengo permiso para entrar y salir de la misma, algo que he de solucionar.

Lunes 19

Lo del motor, ha sido alguna partícula que ha obstruido la inyección, he hablado con Roberto y así me lo ha confirmado, porque he estado funcionando con él y no ha dado ningún problema.

Pasamos el día a bordo haciendo y organizando cosas en el barco. A medio día vienen a comer con su neumática Jose y Virgi. A la una he quedado con One para hablar con el director de la marina, pero me vuelvo porque no está, pero por la tarde Carlos me dice que ya ha hablado con los de seguridad y poco después One me concreta una cita con Carim, la directora, que me da permiso para entrar y salir previo aviso por VHF.

Seguimos haciendo algunas cosillas abordo antes de desembarcar a dar un paseo con Rufino.

Miercoles 21

Tal como estaba previsto, el frente lluvioso nos ha afectado de lleno y por la mañana ha tirado un buen chaparrón, íbamos a ir al super pero esperaremos a no mojarnos.

Jose ha debido resfriarse, pues Virginia dice que está en la cama con algo de fiebre.

El resto del día lo pasamos haciendo cosas abordo, María estudiando inglés, idioma que se ha propuesto hablar con soltura, para cuando lleguemos al Caribe. A última hora de la tarde hacemos una visita a Jose, que sigue pachucho.

El mal tiempo parece que no gusta al personal y para la noche solo quedamos tres barcos

Jueves 22

Hoy Carlos nos ha dejado por la mañana, un coche que ha alquilado, Jose Antonio se ha levantado con fiebre, así que nos vamos solos a Arrecife, primero María resuelve un asunto bancario, luego nos vamos a la ferretería que ya conocemos y seguido vamos a recoger el piloto de Jose, pero sigue cerrado el taller, mientras esperamos un rato nos encontramos con Rubén, el mecánico y nos dice que para el lunes estarán las piezas del motor y que para el martes se podrá montar, cosa que nos alegra.

Desde Arrecife volvemos para Rubicón pero paramos en un Hiper Dino a comprobar si los precios son mas normales que los del de playa Blanca, constatamos que así es pero no hay mucha diferencia.

Devolvemos el coche a Carlos y después de estar un ratillo con Jose y Virgi, volvemos al Bahía, a finalizar algún trabajillo más aunque ya no quedan muchos de la lista.

Viernes 23

Hoy se ha puesto en contacto el perito del seguro para que le envíe unas fotos, la documentación de la revisión del barco y mi título, la cosa pinta bien para que me paguen la avería. Lo que todavía no tengo respuesta es de las propuestas para el seguro de navegación mundial que hemos hecho a varias compañías, en ese sentido las cosas pintan un poco mas negro, como siempre los seguros están para lo que estan, ganar dinero, no quieren saber nada de correr riesgos, aunque lleves toda la vida pagando y pagando.

Hoy hemos tenido noticias de nuestros amigos Silvia y Johaan que andan navegando con el Alea por el Egeo, aunque en estos momentos andan de asuntos familiares por Holanda.

Por nuestra parte, la mañana como siempre la dedicamos al Bahía, cada vez que me baño le pego una limpieza al casco, para controlar en lo que cabe, la pradera verde que va creciendo con total impunidad sobre la patente que le di en Galicia, que manera de tirar el dinero. Nos estamos planteando sacar el barco a tierra para volver a dar nueva patente que sea más efectiva, aunque en Trinidad ha de ser más barato el trabajo.

Todas las tardes entramos en puerto a estar con nuestros amigos, los días pasan bastante monótonos, aunque ni se hacen tediosos ni nos aburrimos, nos sentimos felices con la vida que llevamos, lo único que echamos en falta es poder ser libres de salir a navegar de vez en cuando, hacer que el Bahía despliegue sus alas y escuchar el rumor del agua en su carena. Estoy seguro que esta nueva vida nos va a llenar mucho más que la vivida hasta ahora.

Cuando vemos a todos esos turistas que pululan por Playa Blanca, nos damos cuenta lo lejos que nos encontramos de ellos, aunque vivimos bajo el mismo cielo y nos bañamos en las mismas aguas, nosotros somos libres, no estamos sujetos a la seguridad de tenerlo todo hecho. Vivimos el día a día en descubrir nuestras propias ilusiones y nuestras contrariedades, me gusta lo que hago.

Sábado 24

Desembarcamos con la neumática en playa Dorada y nos vamos con Rufino hasta el polígono de las ferreterías, un paseito que nuestro cuatro patas agradece mucho. Seguimos comprando elementos que facilitarán la vida a bordo, como ese pequeño aspirador para enchufar a 12 voltios y no tener que sacar el grande, que conlleva encender el generador para producir 220 v.

Hoy termino también la instalación de los cuatro focos alógenos para iluminación en puerto. También he sacado un par de baldas más para unos botes de cierre hermético, donde hacer conservas.

Por ser sábado quedamos en salir a cenar a mesa puesta, con nuestros amigos del Cap's y del Donan nos acompaña también Alex, unas ensaladas y unas pizzas, son suficientes para quedar a gusto y no desequilibrar nuestras menguadas economías transmundanas. 

Domingo 25

A pesar del magnífico día que ha salido, pasamos el día abordo, haciendo cosas, hemos declinado la invitación de nuestros amigos Jose y Virgi de salir a navegar un rato con ellos, queremos acabar con trabajillos menores antes de entrar mañana en puerto, como acabar la instalación de la iluminación interna a 220v y desenganchar el ancla del muerto.

Por la tarde vienen a visitarnos Carlos y Carmen para concretar  nuestra entrada a puerto mañana lunes, Carlos se empeña en que va a venir con la zodiac de la marina a empujarnos, se lo agradezco y pasamos un buen rato abordo charlando de cosas sin importancia, para luego irnos con ellos a reunirnos con Jose y Virgi, que hace un rato han regresado de su fondeo en Papagayo.

Damos un paseo hasta Playa Blanca y regresamos a nuestro barco que mañana hay que madrugar.

Lunes 26

Nos levantamos a las seis, preparo amarras, defensas y a la media, tal como habíamos quedado, veo a parecer la zodiac de Carlos, levantamos el fondeo para quedarnos al pairo, amarramos a la popa y comienza a empujarnos. Las condiciones meteorológicas son muy buenas, solo una ligera brisita terral, que no impide la maniobra, dirijo desde el timón el empuje de la neumática y sin problemas atraco en el pantalan de siempre, cerca del Cap's III.

A media mañana viene Juanma a hacernos una visita, aprovechamos su coche para que nos acerque al super,  aunque no se queda a comer, lo hacemos en el Bahía, luego Jose y yo vamos al Donan a concretar la fiestecilla que pensamos hacer el miércoles, para celebrar cualquier cosa que se nos ocurra, en principio una barbacoa en un merendero por el centro de la isla, pero la confirmación de que el mecánico viene el mismo miércoles, a montarnos la reductora, nos impediría ir a nosotros, por lo que se cambia el plan y se decide hacer la comida la comida a bordo del Donan.

Por la tarde viene Norberto, al que hemos invitado a la fiestecilla, aunque lo tendrá difícil venir, ya se sabe la familia es lo primero.

Continuará.................

    

  inicio  anterior