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PUENTE 1º DE MAYO

 
2009/04/30 Jueves

    El mes se acaba y la vida abordo pasa inexorable, por el momento los días parecen que tienen menos horas de lo habitual, casi dos meses en completa libertad, a la que me he adaptado muy bien. Voy como las hormiguitas, haciendo los trabajos que día a día anoto en el dietario y que aveces le faltan horas al reloj y otras parece que le sobran, algún día un poco apático, pero en la mayoría la actividad me desborda.

Mantengo un comedido contacto con el mundo de mi anterior vida social, el mundo de mis amigos, con Rocío la conexión es diaria y los viajes de María desde Valencia me llenan e ilusionan mucho

Esto de los bancos es insufrible, nuevamente a vueltas para poder operar las cuentas a través de Internet, ya por fin, en cuanto me mande la clave de operaciones podré efectuarlas.

Luego aprovecho a comprar cinta dorada para hacer las camisas con los galoncitos de patrón, en algún país bananero puede ser una ayuda, presentarse de una manera más oficial, tal como nos enseñó el difunto Avelino Bassols en su vuelta al mundo.

Recuerdo a Rocío que me saque los permisos de fondeo para Ons y Cies, la autorización es rápida porque antes de una hora ya los tengo.

Hago también una última compra, antes que lleguen los chicos y preparo todo el barco, Jokin, Aitor, Enrique, Fermin e Iñaki están viniendo desde Bilbao en coche de alquiler. Hace tiempo que mis amigos y tripulantes están deseosos de disfrutar de las bondades de las aguas gallegas, ahora que el Bahía las Islas tiene su base en el Club náutico de A Pobra do Caramiñal.

Como se prevee llegarán a las 21,30, Cuando sale Rocío de trabajar a las 20h nos vamos a Boiro donde vamos a cenar en Os Muiños, aprovechamos a tomarnos una botellita de país y a charlar de los más variados temas en el merendero que nos gusta.

Puntualmente y sin perderse llegan los chicos y cenamos muy a gusto dentro del molino, que fuera la noche está bastante fresco.

Con un espectacular y soleado día, el viernes 1, nos levantamos pronto, organizando todo lo que anoche quedó fuera de lugar a la llegada y enseguida estamos listos para soltar amarras, aunque antes hemos de montar la vela de proa.

Coloco el foque autovirante medio, no es lo mejor que tengo, pero tampoco vamos de regatas, suficiente para disfrutar de la navegación de crucero, rumbo a las islas Cies.

La brisa del norte, que traemos desde La Puebla, se ha reforzado hasta los doce nudos, alegrándonos de poder navegar más airosamente como para preparar la maniobra de spi.

Iñaki, nos recuerda cuando navegaba por estas aguas, durante el curso que hizo en la escuela CINA, allá por los años ochenta, aún se acuerda los nombres de la arenosa isla Vionta, el rocoso islote Noro y sobre todo, los buenos paseos en la Isla de Sálvora, por el camino del faro. Me pide que nos acerquemos a esta peculiar isla, que tantos recuerdos le trae, tantos, como a Jokin y a mi en la primera gran navegación que hicimos juntos hace muchos años..

Izamos spi poniendo proa a Sálvora, es una delicia navegar en las mejores condiciones que se puedan pedir y con amigos competentes en las maniobras del barco.

Luce el sol con intensidad y ya calienta como si fuera verano, los chicos están eufóricos por la suerte que han tenido de poder disfrutar unos días esplendidos.

Hace un rato que hemos dejado por estribor la señal del Castro y las dos millas hasta librar los peñascos que rodean el islote Noro, las recorremos en un santiamén, a casi ocho nudos.

Ya se ve perfectamente el pazo de la playa del Castillo, en la recoleta bahía, al sureste de la isla de Sálvora.

Es el momento de continuar rumbo hacia Ons, ajustamos la multicolor vela al nuevo rumbo y nos da para poner proa al sur de la isla.

El viento sigue reforzándose poco a poco y rolando al noroeste, según salimos de la ría de Arosa, eso nos favorece para encarar el norte de la isla. El Bahía las Islas vuela impulsado por el viento que ronda ya los dieciocho nudos, son frecuentes las cabalgadas sobre la mar de fondo que llega del norte y en el GPS empiezan a ser frecuentes dígitos de dos cifras.

Planteamos arriar spi porque estamos de crucerito y esto empieza a ponerse un poco estresante, Con tantas manos, la maniobra de recogida se hace rápida y sin problemas, desplegamos el foque y la marcha apenas se ha ralentizado en poco más de un nudo.

Con el torreón señalizando el bajo del Camouco ya por babor, vemos el espigón del pequeño puerto de Ons y enseguida la bonita playa Melide por estribor, donde antaño existía, un camping salvaje y que conocimos hace muchos años, en pleno apogeo, la primera vez que recalamos por estas costas.

Tenemos intención y permiso para fondear en la isla, pero para dirigirnos al lugar del fondeo, hemos de trasluchar. Esperamos el momento oportuno para pasar la popa por el viento, cazando mayor, ya que sigue soplando cercano a los veinte nudos. Dirijo la maniobra con Fermin a la caña, realizándose sin contratiempos. Cerca ya del puertecillo, elegimos una de las boyas que los restaurantes de la isla, tienen para que amarren sus clientes.

Arriamos velas en sus proximidades y en pocos minutos ya tenemos la neumática con su motor lista para el desembarco,

Por el lado sur del muelle, a sotavento, hay dos escaleras para desembarcar con facilidad. En una de ellas dejamos el auxiliar y nos dirigimos a Casa Checho a tomar el aperitivo, pulpo y ribeiro, para no variar.

Sentados en la panorámica terraza, disfrutando de la esplendida vista a la ría de Pontevedra, vemos pasar al Swuan de mi amigo Jose Misa, navegando a buen ritmo hacia Cies. A nosotros aún nos queda hacer la comida a bordo, iba a ser una paella, pero veo que el Bahía se mueve demasiado con la marejadilla formada por el viento, así que habrá que modificar el menú.

El cambio no ha desmerecido a las habituales paellas del Bahía, pero hay ganas de seguir navegando, comemos rápidamente y en menos de una hora ya estamos izando velas, siguiendo ruta sur, ahora rumbo a Cies.

Mantenemos la buena marcha, aunque ahora el spi se ha quedado en su bolsa,

Los tiempos de navegación están siendo cortos y en poco más de una hora ya estamos asomando a la magnífica playa de As Rodas, donde hay una docena de embarcaciones fondeadas, entre las que muy pronto distingo del Swuan de mi amigo José.

Fondeamos en un amplio hueco, entre dos barcos, no lejos de la playa y de nuevo ya estamos preparados para el desembarco, reuniéndonos en la playa con José, al que presento a mis amigos.

El desconsolado Rufino ha de quedarse una vez más abordo, porque la normativa del parque prohíbe el desembarco de mascotas. El pobre no lo entiende y su llorera en forma de lastimeros ladridos es de escándalo y para evitar oírla por toda la isla, lo dejamos encerrado en el interior del barco

Juntos iniciamos el paseo hasta el faro, algo más de media hora nos lleva la ascensión por la recortada pista. Las gaviotas que ya han formado pareja nos observan indolentes al borde del camino, algunas ni tan siquiera levantan el vuelo a nuestro paso, situadas escasamente un par de metros, se muestran muy confiadas con el visitante, ahora que todavía no tienen polluelos.

Alcanzamos la cima de la isla donde está la plataforma que sustenta el faro, una vista incomparable de toda la ría de Vigo, reconocemos muchos puntos lejanos y me trae el recuerdo de cuando hace dieciocho años, llegamos aquí Jokin y yo, en aquel primer viaje a Galicia en barco, como han cambiado la cosas, desde entonces, comentamos.

De vuelta a la playa As Rodas, decidimos de pasar noche en Bayona, dicho y hecho, nos despedimos de Jose y salimos enseguida hacia la turística población marinera.

Falta muy poco para que se oculte el Sol y tengo prisa en llegar al paso del canal de la Porta entre Monteferro y los islotes de las Estelas, todavía con luz, son casi cinco millas, el viento ha bajado de intensidad y no tengo más remedio que arrancar el motor. Cruzamos el canal con mortecina claridad, como siempre cerca del islote Estela de terra, a pesar que con pleamar, como ahora, no hay problema con los bajos Meixueiros diseminados por el centro del canal.

No tenemos necesidad de puerto, así que fondeamos cerca de la playa del Burgo para desembarcar en la neumática, ahora si que es feliz Rufino, cuando le permitimos subir el primero.

Buscamos alguno de los restaurantes que conocemos y no esté demasiado saturado dnde haremos los honores a una deliciosa cena.

Sábado 2

Después de un buen desayuno a las 10 levantamos el fondeo, en medio de una prácticamente total ausencia de viento, ponemos rumbo a motor por la ruta que hicimos al venir, a través del canal de la Porta, a estas horas también nos coincide la pleamar, pero llega del norte una mar bastante más crecida que en el día de ayer, olas entorno a los tres metros, que al romper sobre los roquedales cercanos al paso por el que transitamos, originan gruesos espumillones como si fuera detergente.

Navegamos con solo la mayor, dando bandazos en la caótica marejada que ha formado el rebote de las olas, hemos de tomar el primer rizo para que la baluma de la vela no se destroce contra el cable acerado del back-stay.

A medida que nos alejamos de la cosa, hacia el interior de la ría, la navegación mejora pero la brisa sigue ausente.

En el aún lejano puerto comercial de Vigo, ya vemos los mástiles de un gran velero participante en la regata atlantica, de Tall-ships, que parte mañana mismo del puerto vigués. Hacia allí vamos, encontrándonos en primer lugar al mayor de los barcos participantes, una bricbarca rusa de cuatro mástiles y con nombre impronunciable, nos extraña en ese muelle, no encontrar al Saltillo ni ninguno de los grandes barcos que aparecían en el folleto de presentación de la reata.

Arriamos la mayor, penetramos en la dársena para barcos más pequeños. Enseguida reconozco el negro casco del Jolie Brise, ese viejo y precioso barco de origen bretón, que ganó la primera regata Fasnet a principios del siglo pasado (que lejos suena eso).

Continuamos ría arriba, siempre a motor, ante la persistente ausencia de viento. Encaramos el puente colgante de Rande, es la primera vez que paso bajo sus arcadas y me hacía ilusión penetrar en la ensenada de san Simón, donde siglos atrás se desarrolló la famosa batalla de la ría de Vigo, en la que corsarios ingleses, saquearon las riquezas de la flota española venida del Nuevo Mundo.

Ya en el interior de la ensenada, una brisita del nordeste nos anima a dar media vuelta y sacar spi para pasar de nuevo bajo el puente impulsados ahora por el flojo viento y la corriente de marea, que ya tiene una intensidad vaciante de medio nudo.

No he traído el spi ligero, por lo que el pesado, a duras penas se mantiene hinchado, pero navegamos a tres nudos y nos es suficiente para llegar a una hora prudencial a Cangas de Morrazo, donde tenemos intención de recalar a tomar un aperitivo y comernos la paella que los chicos andan esperando.

Comento, que en el foro de la Taberna del Puerto, el canal 77 de la VHF es el de escucha de los cofrades, se me ocurre hacer una llamada por el citado canal. Enseguida obtengo respuesta de Papaventos, que navega en demanda, también del puerto de Cangas, nos damos nuestras posiciones y enseguida nos localizamos, comprobando que seguimos la misma ruta, aunque él lleva un barco mucho mas pequeño y enseguida le alcanzamos, aprovechando a fotografiarnos mutuamente.

En las inmediaciones del puerto de Cangas, arriamos velas y nos metemos en un pantalán que vemos libre de amarras, pagando 6 euros por una estancia de menos de 4 horas.

Cuando desembarcamos para acercarnos a tomar un aperitivo en los bares aledaños al puerto, aparece Celso, el cofrade Papaventos, al que no conocía personalmente y poco después Luís, Borneira en el Foro, a quien si conocía del pasado año. Juntos nos vamos a tomar el aperitivo de al mesón Macillos, que nos indica Luís. En torno a una ración de pulpo (muy bueno) y una botella de ribeiro, charlamos un buen rato hasta que regresamos al Bahía a preparar la ansiada paella de conejo que les prometí a los chicos.

El tiempo pasa inexorable y debemos estar en Portonovo sobre las 8 de la tarde para la KDD que tenemos prevista, no debemos demorarnos demasiado, si además queremos entrar el la pequeña ría de Aldan a reconocerla, tal como nos ha aconsejado Borneira. Así sin apenas sobremesa, abandonamos Cangas a las cinco de la tarde, izamos velas enseguida para aprovechar el suave viento que sopla del norte.

Hemos de librar el torreón del bajo de la Borneira por estribor, para poner proa al cabo Home, pero a la altura de la ensenada de Barra, la brisa prácticamente se esfuma teniendo que encender de nuevo el motor y tomar el rizo como siempre que se navega sin viento en el Bahía las Islas.

La costa de la vela no está haciendo honor su nombre y alcanzamos la punta de Couso, que da paso a la pequeña ría de Aldan, en una navegación anodina, aunque siempre amenizada por las gracias y comentarios de Enrique, Aitor, Fermín y compañia.

Penetramos hasta el mismo puerto de Aldan, nos gusta lo que vemos unas playitas ideales para el fondeo y muy protegidas.

No disponemos de mucho tiempo así que metemos marcha al motor par recorrer las ocho millas que nos quedan hasta Portonovo.

Llamo por el C9 del VHF para reclamar el amarre que Rocío nos había reservado y como siempre nos asignan la cabecera del pantalán numero 2, al mismo tiempo en la misma bocana portuaria, en el Shanguan del amigo Deigloria, se afanan en el arriado de sus velas para acudir a su amarre.

En elamarre nos espera Roberto (Piños) con unos amigos para ir a cenar todos juntos en la quedada de la Taberna del Puerto, organizada para el día de hoy.

La cena, en un lugar un poco alejado del mundanal y turístico ambiente de Portonovo se desarrolla en un buen ambiente de camaradería, a la que también han asistido los cofrades Bob, Nacho y Deigloria a los postres, con unos buenos entrantes en los que no ha faltado el pulpo y un excelente churrasco como plato principal, regado todo con unos riquísimos cosecheros de Albariño y Barrantes, hemos salido muy satisfechos del lugar.

Los tripulantes del Bahía las Islas, lo que mejor saben es navegar en el mar y no en las obscuras entrañas de los pubs nocturnos, así que después de la cena, dejamos a nuestros jóvenes amigos que disfruten de las copas, la música y el ambiente noctámbulo, yéndonos nosotros a disfrutar de los placenteros camarotes del Bahía

Domingo 3

Como la noche ha sido comedida y a pesar de que trasegamos unas buenas tazas de vino, la mañana no ha sido costosa para ninguno de nosotros

La previsión meteorológica para hoy es de buen tiempo con viento del noreste de F3, con aumento por la tarde, ideal para remontar la costa, hacia nuestro puerto base en La Puebla de Caramiñal.

El viento se refuerza como estaba anunciado, nada más doblar la punta Cabicastro, en intensidad y dirección, ideal para en un bordo de ceñida penetrar en la ría de Arosa, aunque también como es habitual, al pasar el Picamillo y el bajo de la Fagilda, dejándolo como es preceptivo por estribor, nada más asomarnos a la ensenada de la Lanzada, el viento encañonado se refuerza más allá de la F4 con lo que nos obliga a tomar un rizo a la mayor y negociar la encrespada mar de viento.

Dentro ya de la ría remontamos en ceñida a rabiar, navegamos en varios bordos respetando todos los puntos balizados como mandan las reglas de seguridad y nos presentamos en la Ostreira antes de las tres horas desde que salimos de Portonovo. Esta es la única marca que no hemos respetado, dejándola por estribor, pero como conozco bien la zona, no hay problema, tenemos un poco de prisa ya que los chicos, nada más comer salen para Bilbao.

En total tres horas y diez minutos nos ha costado de amarre a amarre, una buena navegación de la que todos salimos satisfechos, con las ganas de repetir pronto singladuras como estas.

Para las cinco de la tarde, mis amigos salen de vuelta hacia el País Vasco, en el mismo coche de alquiler que les trajo.

Para la despedida ha llegado Rocío, con la sonrisa en los labios, después del fin de semana pasado al margen de nosotros.

 

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 Página actualizada 20090520