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FELIZMENTE INSTALADOS EN LA PUEBLA

15 de febrero de 2009

Hace ya unos días que he recalado en este fenomenal entorno natural, como es la ría de Arosa.

Varias son las razones por la que me encuentro en La Puebla de Caramiñal; una de ellas es terminar con la puesta a punto del Bahía las Islas, para el gran salto, las otras son un poco más lúdicas, participar en las regatas que con regularidad se organizan en la ría, disfrutar de las bondades de esta tierra, donde atesoro un buen ramillete de amigos y por último, el principal motivo que me ha traído por estos parajes, ha sido la necesidad de soltar amarras definitivamente y haber dado el primer paso en mi soñado proyecto de una vuelta por el mundo. Atrás ha quedado la vida urbana, con todo su farragoso conglomerado al estilo de vida en el que cada vez estamos más enganchados , normativas, prisas y consumismo, etc.

A bordo el tiempo tiene otra medida, los trabajos que se acumulan en los listados de quehaceres, se realizan sin prisas, en consonancia con la adversa meteorología invernal, que no está siendo muy benévola este año y no anima demasiado a salir de puerto. Nunca había tenido el barco tan amarrado, parece una tela de araña, cabos por todos lados, evitando los tremendos estrincones, provocados por la mar de fondo que, en días de temporal, penetra en este protegido rincón de la ría

Desde que me siento libre y llegué aquí, entre otras cosas, tenía ganas, de visitar el Areoso, en un día soleado, para disfrutar del fondeo en uno de los lugares más encantadores de la geografía gallega.

No se ha demorado mucho en abrirse los cielos y en la primera ocasión medianamente aceptable, allí que nos hemos ido con Rocío, cinco millas, en una apacible tarde de poco viento, en los prolegómenos de la venidera primavera, me agrada muchísimo la sensación de libertad que percibo, cada vez que visito esta islita rodeada de arena y más cuando se encentra solitaria como en el día de hoy.

El regreso lo intentamos a vela, pero la ligera brisa y la marea descendente, no nos permite atravesar la ría en dirección a La Puebla.

El sábado regata, ese día no hay escusa que valga, haga frío llueva o lo que sea, la participación del Bahía es segura, además viene María desde Valencia a participar como tripulante. El día anterior toca aligerar peso, bastantes cosas que hasta no marchar definitivamente, al gran viaje, no son necesarias. Rocío me hace un buen hueco en el garaje de su casa, par dejar el montón de pertrechos que he vaciado, aunque lo prioritario para la vida a bordo se ha quedado en el pantalán.

Son divertidas estás regatas organizadas por el Clúb Náutico Caramiñal, buen ambiente y buen nivel de competición, aunque en estas primeras regatas, el Bahía no está en plena forma, ni el barco, ni la reducida tripulación, así que en la primera clasificación somos últimos, pero venimos a pasarlo bien y ahí no tenemos competencia.

Aún no tenemos todos los asuntos totalmente arreglados por Bilbao, para desaparecer del mundanal ruido social, así que dejo el Bahía bien recogido, velas guardadas, todo listo para que la inactividad y la desatención de tres semanas que estaré fuera, no deteriore nada la dura meteorología gallega.


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