ver fotos

 Click para ver fotos  

 

ISLAS VIRGENES INGLESAS

 

 Día 1 de Marzo, Lunes

Sin madrugar demasiado, un baño, desayuno y salimos para port Purcell.

Estamos cruzando el canal, de a penas cinco millas, con el mítico nombre de Francis Drake, varios veleros y embarcaciones a motor ya nos han tomado la delantera, navegando en todas las direcciones. Por nuestro babor la isla amaricana de San Thomas, toda esa parte de las Virgenes vetadas para nosotros, porque no pudimos, ni quisimos, transigir con las draconianas exigencias documentales, de las autoridades yankis, para conseguir el visado como visitantes por nuestros propios medios.

En menos de media hora estamos en la calle, legalmente documentados, el trato ha sido correcto, salvo un funcionario que ha sido un poco borde, pero en regla general no ha estado mal.

Levantamos el fondeo y de momento ponemos rumbo hacia el este de Tortola, a una distancia de no más de cinco millas, aqui todo está cerca, pasamos junto a varias marinas antes de llegar a Beef, la parte más oriental de Tórtola, fondeamos cerca del cabo de Bluff, un lugar bastante solitario y agradable. No podemos acercarnos a menos de un cuarto de milla de la orilla, así que parece que estamos parados en medio de la bahía que forma esta pequeña islita, pero el sitio nos parece encantador, el barco se mueve por algo de ola corta, pero con las primeras sombras de la noche, la quietud es casi total.


Realmente ha sido una noche magnífica, tranquila y todo el fondeadero para nosotros, está claro que donde no hay bares, restaurantes o Resorts podemos disfrutar de la tranquilidad.

Salimos hacia la bahía de Trellis, lugar donde recogeremos a nuestros amigos el domingo próximo, lo hacemos a vela, aprovechado la suave brisa de la mañana, solamente cuatro millas, el lugar lo conozco bien y sus bajíos también, por fotos y cartas.

Nos amarramos a una boya y mientras yo voy a inspeccionar el acceso al aeropuerto, María prefiere quedarse a bordo.

Todo perfecto, no soy el único al que se le ha ocurrido recoger pasajeros que llegan en avión, varios resorts utilizan un par de muelles de madera para recoger a sus clientes que llegan a Tórtola por vía aérea, a nosotros nos viene de maravilla, me doy una vuelta hasta la terminal, no más de doscientos metros por un paseo que va directo.

Por ahora no hacemos muchas relaciones sociales que se diga, además del idioma, hay un gran predominio de barcos americanos y canadienses, poco sociables ellos habitualmente, que ni tan siquiera son dados a saludar cuando te cruzas navegando.

Hoy nos hemos dado cuenta, casualmente que cuando hicimos la entrada, nos han puesto solo quince días de estancia, pensamos en ir mañana mismo al puesto de inmigración de Virgin Gorda, para explicar el error y que nos lo prorroguen un par de semanas más.

El viento ha subido bastante con respecto al día de ayer, preparamos la mayor con un rizo, salimos tomando las mismas precauciones que al entrar e izamos mayor fuera de la bahía, tenemos dieciocho nudos de sureste y casi navegamos a rumbo directo a Gorda.

Desembarcamos en la playa junto al muelle de ferrys, único lugar posible, donde está el edificio de aduanas, bastante amablemente nos dicen que la renovación no es posible hasta mínimo tres días antes de la expiación de estancia y la renovación se hace en las oficinas de un edificio cercano, allí vamos, pero primero pasamos por la oficina de la marina para interesarnos por el precio y reservar plaza para el día 11, ya que el 12 viernes hemos de hacer la renovación.

Localizamos finalmente el edificio y volvemos al barco, después de hacer unas compras en el super del puerto.

Levantamos el fondeo para dirigimos a la bahía de Savanna, el acceso es un poco dificultoso porque la cierra un arrecife que solo permite el paso por su lado sur.

Penetramos con precaución, la anchura es de algo menos de cien metros, a babor se ve perfectamente la mancha clara del arrecife de coral, al final, la cosa no es tan complicada y el sitio merece la pena, ya hay dos catamaranes fondeados, me sitúo en medio de ellos y largamos el ancla en unos seis metros, el sitio es muy amplio.

Preparo la neumática con el fondeo, el equipo de buceo y vamos hasta el arrecife. Largando el rezón cerca en unos 7 metros. Del norte entra bastante mar de fondo, aunque la ola no llega a un metro pero hay mucho movimiento, recorro el arrecife, mientras María hace sus pinitos cerca de la neumática, no es que sea un arrecife muy vistoso, pero merece la pena echarlo un vistazo, hay algunos corales arbóreos peculiares y pececillos de colores.

Salimos de Savanna a vela, con solo el foque, siguiendo la línea que ha dejado el trac del Maxea a la entrada y ponemos rumbo a la punta Mountain, desde donde ya tenemos a la vista la isla Mosquito, en cuyo extremo norte está el paso que accede a Sound Gorda.

En el interior, lo más parecido a un lagoon, vemos barcos fondeados por todos lados, unos a boyas y otros al ancla, desde megacruceros turísticos hasta pequeños veleros, varios resorts en todos los rincones, pero elegimos una cala al sur en la que solo vemos dos veleros Robins bay, como hay espacio suficiente, nos situamos en medio y comprobamos que es un sitio encantador, pero como no hay servicios turísticos, lo que antes comentaba, no viene nadie, por eso se encuentra vacío un lugar como este, de lo cual nos alegramos mucho.

Nos echamos a las transparentes aguas y vamos nadando hasta la playita, incluso Rufino se ha hecho unos buenos largos de ida y vuelta.

Esto ya es otra cosa, es lo que venimos buscando, lugares donde podamos disfrutar de la tranquilidad.

Hoy nos plateamos quedarnos en Sound, aunque vamos a husmear un poco por entre islas y arrecifes. Levantamos fondeo a media mañana para dirigirnos a Saba Rock, pequeño islote ocupado por un hotel, por donde se encuentra el estrecho paso este, a Eustatia island, en principio tengo idea de hacer el paso, pero la estrechez y unas boyas que más bien confunden, me hacen desistir y no correr riesgos innecesarios, damos media vuelta, después de tomar unas fotos del colorista Bitter End Yachs Club y nos dirigimos al paso del norte, por el que ingresamos en el lagoon.

Dejamos la segunda verde del paso, por estribor y ya en aguas libres ponemos rumbo hacia la isla de Necker, con la brisa de través que nos hace navegar con soltura. A medida que nos acercamos vemos en su parte sur un pequeño islote arenoso con solo tres palmeras, rodeado de aguas turquesas, enseguida me viene la imagen de la foto que Windows presenta de fondeo de escritorio y creo que esa islita es el modelo, aunque las palmeras no son las mismas, las que vemos, claramente son artificiales y las de la foto está claro que han sido retocadas, tomamos las nuestras para comparar.

Por estribor vemos toda la zona de bajos que rodean la islita de Eustatia y a pesar de que es zona coralina, junto a la playa en la isla Prycky numerosos barcos fondeados, cuando volvamos otro día entraremos al fondeadero, hoy nos limitamos a reconocer los sitios y volvemos a Sound Gorda, a nuestro fondeadero en Robins.

Como nos encontramos tan a gusto en este rincón, decidimos continuar en él, aprovechando a realizar tareas de mantenimiento que van acumulándose en la lista.

Hoy ya hemos visto poco el sol, oscuros nubarrones han cubierto casi por completo el cielo, la entrada del frente lluvioso, anunciado para mañana no está fallando a su cita, nos preparamos para un empeoramiento de la meteorología para los próximos días, justo cuando llegan nuestros amigos, ya es mala suerte.

Como estaba previsto, hoy sábado han comenzado las primeras lluvias, aún livianas, decidimos adelantar unas horas la salida para ir a Road Arbour.

Abandonamos este hermoso paraje, al que volveremos a no mucho tardar con nuestros amigos

Dejamos por estribor los islotes Dog (Seal, George y Great) y pongo proa al cabo Bluff en la isla de Beef, ya con el viento por el través, que no ha subido más allá de los doce nudos, navegación ideal a pesar que de vez en cuando nos cae un chaparrón, que la tripulación (María y Rufino) los soporta bajo la capota, hay miedo a mojarse un poco, sin embargo yo los disfruto con la preciosa navegación que estamos haciendo.

En menos de tres horas hemos cubierto las casi dieciocho millas que separan Sound de Road, penetramos por el canal principal, no respetamos las boyas, porque para nosotros todas son aguas navegables,

Antes de llegar al fondeadero, nos viene a la nariz un fuerte olor a petróleo y enseguida vemos ese tono irisado que tiñe toda la superficie de la bahía, menudo derrame se le ha escapado a alguien.

Fondeamos a nuestras anchas, cerca de las marinas, pues el fondeadero está prácticamente vacío, nos pertrechamos de las mochilas y vamos de compras.

Hoy sábado hemos encontrado mejor surtido el mercado, incluso los precios nos han parecido a mejor tono que el otro día, quizás porque hayamos comprado con más precisión.

De vuelta al Bahía hemos tenido suerte de que no ha llovido, preparamos la comida y a primera hora de la tarde abandonamos la infecta bahía de Road Arbour, para irnos a fondear a nuestro Papagayo particular, a sotavento de Beef island.

Ahora llueve de lo lindo y hay poca visibilidad, pero tengo claro donde me dirijo y de todas formas tenemos el trac del GPS en la pantalla del ordenador.

Largamos el ancla en el mismo sitio que el otro día, aunque he largado casi los cincuenta metros de cadena, ya que tenemos once de fondo y no se bien hasta donde arreciará el viento, el ancla ha agarrado bien y el Bahía bornea rápido con los veinticinco nudos del chubasco.

Realizadas todas las maniobras, despliego el recoge-aguas, para completar la que hemos gastado estos días, y la verdad que el artilugio tengo que optimizarlo un poco mejor para cuando sopla viento como hoy.

La mañana ha amanecido de perros, viento y lluvia fina. Propongo a María que nos vayamos al fondeadero de Trellis bay donde esperaremos la llegada de nuestros amigos amarrados a una boya, le parece estupendo y como ayer apenas cargamos baterías por la ausencia de energía solar, hacemos las cuatro millas, rodeando la isla Beef, a motor.

No para la llovizna y el viento se mantiene en veinticinco nudos, penetro con cautela en la cerrada bahía en busca de alguna boya libre, misión imposible, todas ocupadas, no me extraña, con el día que hace todo el mundo se ha apalancado a su boya, busco entre los barcos y cuando ya estoy saliendo con la convicción de tener que largar el ancla, allí, junto al islote del centro de la bahía veo una libre, voy decidido a ella, le digo a María que no salga a mojarse, que haré yo solo la maniobra y a la primera agarro el cabo.

A las 22 horas en punto, aparecen las luces del avión que llega de Puerto Rico, ya falta poco para tomar tierra, pero en los últimos metros, el avión aborta la maniobra y remonta de nuevo, harto de esperar y ante la falta de información, pregunto por el avión que viene de Puerto Rico y me dicen que no ha podido aterrizar por el mal tiempo y que ha regresado al aeropuerto de partida. Me imagino a mis amigos frustrados de nuevo en Puerto Rico

Vuelvo al barco, le pongo al corriente a María y nos vamos a dormir.

A las ocho ya estoy de nuevo en el aeropuerto, justo cuando veo aterrizar un avión de American Airlines, me pregunto si será en el que vienen mis amigos, me voy a los ventanales que dan a la pistas para ver descender a los pasajeros. Enseguida veo a las dos parejas, Fernando con Mariasun y Jose con Mariajosé, aliviado me voy a la puerta de salida.

Media hora después, nos fundimos en un abrazo y me cuentan las vicisitudes y frustración de su vuelta a Puerto Rico donde han pasado toda la noche en el aeropuerto, no haciéndose responsable la compañía aérea del fiasco.

pronto queda olvidado el incidente, nada más que los seis nos acomodamos a bordo, preparo un desayuno y tras estibar las bolsas que han traído, estamos listos a izar velas y salir a recorrer este paraíso para la navegación.

Ponemos rumbo a la parte sur de Tórtola, pasamos de largo Road Arbour y recalamos en la pequeña bahía de Sea Cow donde fondeamos a darnos un baño y comer.

Por la tarde cruzamos el canal de Francis Drake y nos dirigimos a Peter Island. Fondeamos en Great arbour, una buena bahía protegida de vientos del este, pero con demasiado fondo como para sentirme cómodo, aún así largo el ancla en 15 metros, no demasiado lejos de la orilla.

Desembarcamos a dar un paseo por la playa coralina con Rufino y pasamos la noche tranquilos.

El fondeadero es encantador, la mañana se presenta tranquila, levantamos el ancla y a motor salimos hasta la vecina rada de Deadman, en la que pasamos la noche a nuestra llegada a las Vírgenes.

Comemos allí mismo y por la tarde partimos hacia el Oeste de Tórtola, a la bahía de Sopers, el lugar más cercano a San John, perteneciente a las Vírgenes Americanas.

Esta es una protegida bahía con fondeadero a boyas con un pueblecito también muy vistoso, muy americano, base de empresas de charter.

Cogemos una boya y salimos a dar una vuelta, no hay mucho que andar, pero unas pintorescas fotos si que hacemos, nos quedamos a tomar un refresco y comer algo en una terraza, aunque comprendemos que los precios por aquí, también son muy americanos.

Hoy nuestra singladura de dirige a la isla Jost Van Dyke, la isla más occidental de las Vírgenes inglesas, el viento sigue impertérrito del noreste, pero la nubosidad está mejorando. Ponemos proa a Great Arbour, por aquí no se han esforzado mucho con los nombres, se van repitiendo de isla en isla.

Largamos ancla en esta profunda bahía, un poco afuera porque los mejores sitios ya están ocupados y en la parte derecha hay boyas.

Bajamos a tierra y el lugar es pintoresco, aquí el ambiente es más caribeño con varios chiringuitos en los que tiene pinta de haber un buen ambiente nocturno,

Con las primeras sombras de la noche, ya vemos que no nos habíamos equivocado, numerosas neumáticas corren hacia la playa, nosotros no somos menos, nos preparamos y allá vamos, al chiringuito de Foxy, en el extremo de levante de la playa, pintoresco lugar donde parte de la decoración son camisetas dedicadas, de las tripulaciones que pasan por aquí, ya hay un gran ambiente con música en vivo, decidimos tomar un refresco y pedir algo de cenar.

Nos llevamos una buena sorpresa por la buena calidad y cantidad de lo que hemos pedido, ha merecido la pena habernos quedado. No trasnochamos mucho y pronto volvemos al tranquilo refugio de nuestro barco

En el día de hoy tenemos reservada una plaza de amarre en el Virgin Gorda Yachs Club, para ir a renovar el permiso de estancia en las Vírgenes, así que, aprovechando que el día es bastante gris, haremos una navegada bastante larga.

El viento del noreste no es muy favorable que se diga, a ceñir toca, remontaremos Tortola por su costa oeste, de momento inédita para nosotros.

Salimos del fondeadero sin prisas, a vela, después de los desayunos y haber estibado bien todo. Diecisiete nudos de viento nos reciben nada más salir del abrigo, tomamos un rizo para ir más tranquilos, la ola no es muy crecida y navegamos bien, hago un bordo para pasar cerca de Sandy cay, un islote rodeado de arenales, que en las guías lo remarcan como un bonito lugar. Con este día gris, desde la distancia y a ras de agua no se le ve demasiado atractivo, un pequeño palmeral y una linea de arena playera.

Continuamos remontando al noreste con un largo bordo hacia Tortola y un poco a sotavento de su costa hacemos bordos más cortos hasta las islas del norte, por donde vamos a pasar. Nos cruzamos con varios veleros y catamaranes que descienden viento en popa, somos pocos los que remontamos, pero vemos con satisfacción que somos los más rápidos, el Bahía ciñe bien, a pesar de su paramenta.

Alcanzamos Guana Island en un par de horas, el primero de los pasos, lo hacemos en tres bordadas, aquí las aguas ya son calmas, enseguida tenemos a Little Camanoe en la proa, aquí el paso se estrecha aún más ya que hay un bajo con señal cardinal norte por el que hay que pasar. Ya es demasiado hacerlo a vela con el viento totalmente de proa, así que recogemos el foque y cruzamos a motor, estamos junto al aeropuerto y salimos a aguas conocidas, junto a la bahía Trellis. Hasta Gorda quedan otras seis millas que por la hora ya sigo a motor a rumbo directo, para llegar a comer a una hora prudencial.

A casi una milla de la llegada, veo el fondeadero y me parece ver al Cap's III fondeado en el antepuerto del Yachs Club. Efectivamente son ellos, llamo por radio pero no responden, nos acercamos y a viva voz les hago salir, no nos esperaban hasta mañana, quedamos en vernos más tarde, nosotros enfilamos el canal de entrada a la marina, donde nos asignan un atraque bastante cómodo.

Después de comer, llegan nuestros amigos y nos ponemos al día de nuestras aventurillas particulares.

A primera hora preparamos los papeles y vamos al edificio de inmigración, nos atienden correctamente, pero tardamos casi cuarenta y cinco minutos en que nos pongan un par de sellos y prorroguen la estancia por otros quince días, previo pago de otros veinte dólares.

Ya más tranquilos preparamos todo y quedamos con el Cap's en salir hacia Savanna sobre las once horas, para fondear dentro del arrecife.

La entrada ya es bien conocida, así que seguidos por nuestros amigos fondeamos en el mismo sitio que lo hicimos anteriormente, ahora estamos los dos barcos solos, e incluso no hay mar de fondo, rápidamente preparamos los equipos y vamos a recorrer el arrecife, mucho más vistoso que el otro día.

Luego, una visita a la playa cercana donde nos hemos divertido con las alegrías de Rufino.


inicio  anterior